Pascal Comelade es de esos músicos para los que la música “se juega”, entendiéndose la frase como si estuviera escrita en inglés, cuando “to play” significa, indistintamente, “tocar” y “jugar”. El prolífico músico francés ha sido muy proclive a realizar adaptaciones sin letra de composiciones muy pero que muy conocidas por su generación (nació en 1955) y la siguiente, pero interpretadas con instrumentos de juguete y percusión acústica y electrónica, con el acompañamiento ocasional de piano y guitarra convencionales. “Métaphysique du Hit-Parade” no es un disco “nuevo”: de las catorce piezas, para un total de 30 minutos de duración, que figuran aquí, once ya aparecían en grabaciones previas de su extensa discografía, y son las que ha seleccionado de las muchas que Comelade ha hecho a lo largo de sus cuarenta y tantos años de trayectoria musical; supuestamente, sus versiones favoritas: “Johnny Guitar”, la canción de Peggy Lee empleada como tema principal de la película de Nicholas Ray del mismo título, estrenada en 1954, la escuchábamos en “Traffic d’abstraction” (1993). En “Danses et chants de Syldavie” (1994), disco formado íntegramente por versiones de canciones ajenas, encontramos hasta cuatro piezas: “Egyptian Reggae”, la canción de Jonathan Richman con The Modern Lovers, que ya era instrumental y juguetona originalmente y que Comelade ha condensado en un minuto; “Sunny Afternoon”, la luminosa canción pop de The Kinks; “Dali’s Car”, de Captain Beefheart, y “The Sad Skinhead”, de la banda alemana Faust, la única del álbum que incluye voz, aunque Comelade cambia ligeramente la letra original y, si lo normal era “ingenuizar” las canciones, esta, en cambio, la oscurece y la convierte en más sombría que la pieza krautrock de 1973.
“Mother Of Earth”, de The Gun Club, estaba en “Espontex Sinfonia” (2006). “Ramblin’ Rose”, la canción country de Noel y Joe Sherman, popularizada primero por Nat King Cole y luego por los MC5, y que en su manos parece casi una pieza de The Residents, figuraba en “Friki Serenata” (2009). “Brown Sugar”, de The Rolling Stones, estaba en el libro-disco “Avis aux inventeurs d’épaves” (2013), en edición en doble single de 7” limitada a 300 copias. “Green Fuz”, el único single del grupo tejano de rock de garage del mismo nombre, que se hizo famosa once años después en versión de The Cramps, se encuentra en el disco compartido entre Comelade y Les Limiñanas “Traité de guitarres triolectiques (à l’usage des portugaises ensablées)” (2015). El enérgico himno rock “Russian Roulette”, de los The Lords Of The New Church de Stiv Bators, transformada por Comelade en una balada melancólica que llega al corazón, y “Sheena Is A Punk Rocker”, de The Ramones, aparecen en “Lo rap mut” (2019), un extraño EP de cuatro canciones publicado en edición limitada de 300 copias.
Las únicas tres piezas expresamente grabadas para la ocasión son “Come As You Are”, de Nirvana –que sorprende por su sonoridad ligera y accesible, que hace que la enorme emotividad de la canción original (una oda a la angustia adolescente) se disipe por completo, para que la pieza surja, nueva, con un inesperado aire ensoñador–, “Purple Haze”, de Jimi Hendrix, y “Girl From The North Country”, de Bob Dylan. Como podemos comprobar, salvo excepciones muy concretas, hay una clara predilección por la música estadounidense, fundamentalmente de los años sesenta y setenta, lo que habla a las claras de lo que ha conformado el mundo interior de Comelade. Y lo que descubrimos a través de estas reducciones y sustituciones de timbre es que cada composición original puede convertirse en otra cosa: cada tema recibe un tratamiento muy personalizado y entra a formar parte plenamente del “planeta Comelade”, estableciéndose allí como si fueran –en cierto modo lo son, realmente– composiciones propias suyas. ∎