Si “Rid Of Me” era, en palabras de Juan Cervera, un disco de sonido perfecto, crudo, físico, cercano, justo y sin adornos, su prolongación, “4-Track Demos”, resulta aún más desnudo y directo. La fórmula empleada no es, a priori, especialmente nueva. Polly coge ocho temas de los catorce que componían su anterior disco (“Rid Of Me”, “Legs”, “Snake”, “Hook”, “50ft Queenie”, “Ecstasy”, “Yuri-G” y “Rub ‘Til It Bleeds”) y los presenta registrados con un cuatro pistas casero, con menos ornamentación aún, hurgando en las entrañas de su propia música tras la experiencia Albini. Otras seis canciones inéditas, de idéntica cosecha y similar tono (“Reeling”, “Driving”, “Hardly Wait”, “Easy”, “M-Bike” y “Goodnight”), completan este disco de furiosa y acelerada sencillez.
La voz y la guitarra de Polly, capturadas en la cotidianidad y lejos de la manipulación del estudio, suenan más concretas y certeras (incluso cuando ambas se desdoblan, llenando todos los espacios posibles, en la excelente toma de “Rid Of Me”), como sonidos amigos y reconocidos que nos muestran sin tapujos la dimensión real de un mundo donde solo tienen cabida las texturas volcánicas y los colores oscuros, los paisajes sin sombra y las figuras en penumbra. “4-Track Demos” viene a ser un puente entre el más descarnado “Dry” y el más tenso “Rid Of Me”, una experiencia que, pese a su regusto amargo, por momentos inquietante, infunde aliento y equilibrio moviéndose siempre en los márgenes más clásicos, que no conservadores, de lo que seguimos llamando rock. ∎