Disco destacado

Ratboys

Singin’ To An Empty ChairNew West, 2026

Sin poder dejar sus trabajos pero sin desánimo, Ratboys han conseguido superar la década y media de carrera y llegar a, ahí queda eso, un sexto álbum, el mejor de todos, para más señas. El cuarteto indie rock de Chicago, con Julia Steiner (voz, guitarra) y Dave Sagan (guitarra) como núcleo creativo, ya había deslumbrado recientemente con “The Window” (2023), en el que sacaban matices inesperados a su sonido con ayuda de Chris Walla (antiguo guitarra de Death Cab For Cutie) en la producción. Pero en su nuevo disco se muestran aún más seguros de sus posibilidades. Ha sido, al parecer, el que más trabajo les ha llevado, pero es algo que no se advierte en unas canciones de flujo libre e increíble fuerza emocional.

Las letras se alimentan de la experiencia de Steiner en terapia, un recurso del que no había tenido que tirar hasta que sus padres se divorciaron y su familia empezó a hacer aguas. La silla vacía del título del álbum es una herramienta habitual: el paciente dialoga con una persona ausente (o consigo misma o una idea) imaginándola sentada en una de ellas. En la primera canción, “Open Up”, gran número pop, Steiner trata de reiniciar una conversación que hace tiempo que se detuvo: “No voy a decir que te lo dije / No voy a decirte qué es lo correcto / ¿Qué va a hacer falta para que te abras esta vez?”. Todo suena tentativo, un intento de abrirse paso entre las tinieblas.

Maravilla de Chicago. Foto: Miles Kalchik
Maravilla de Chicago. Foto: Miles Kalchik

Más rocker y robusta es “Know You Then”, en la que no se sabe bien si Steiner cree tener la culpa o está defendiéndose a sí misma. Mantiene el pulso engañosamente animado “Light Night Mountains All That”, que acaba tomando una deriva instrumental hipnótica y free que hace pensar en los Wilco de “A Ghost Is Born” (2004) o, como bien apuntaba Nina Corcoran en ‘Pitchfork’, los Death Cab For Cutie de “Narrow Stairs” (2008); no en vano aquí trabaja el mismo productor de aquel disco, el citado Walla, quien animó a la banda a tensar su fórmula e incluso usar equipo no estrictamente musical como instrumento.

Anywhere” también es engañosamente desenfadada –habla de una mala clase de agitación, un ataque de pánico imposible de evitar–, pero el grupo se relaja de verdad para la alt-country “Penny In The Lake”, en la que escuchamos al batería Marcus Nuccio imitar a un gallo. Otras veces, lo que empieza en calma desemboca en la tormenta: escúchese el solo impresionante de Sagan cerca del final de “Just Want You To Know The Truth”, que tiene el estribillo más sencillo y bello del repertorio: “Bueno, hay mucho que me gustaría decirte / Solo quiero que sepas la verdad”, canta Steiner a un familiar distanciado. Otro solo de leyenda suena cerca del ecuador de “Burn It Down”, siete minutos de no pocas oscuridad y carga atmosférica.

Disco de terapia, sí, pero, con sonido prístino y conclusiones claras, no tanto. Ratboys parecen saber –o han vuelto a aprender– que la estabilidad emocional no es el producto de tener todas las respuestas, sino más bien de aceptar la incertidumbre y la ambigüedad. ∎

Etiquetas
Compartir

Contenidos relacionados