“Lo real ya no tiene valor”, escribió Jean Baudrillard a comienzos de los ochenta, cuando la televisión y la publicidad empezaban a suplantar la experiencia directa del mundo. Lo que el filósofo francés intuía entonces era el inicio de una nueva era: una en la que las imágenes y las copias ya no representaban la realidad, sino que la remplazaban. En su “hiperrealidad”, la verdad se convierte en algo maleable, intercambiable, sin referente. Cuatro décadas después, esa idea ha dejado de ser teoría: vivimos en el espejismo permanente de lo digital. En ese terreno ambiguo se mueve “All Systems Are Lying”, el nuevo álbum de Soulwax. Los hermanos Dewaele dicen haber hecho “un disco de rock sin guitarras eléctricas”, pero lo que realmente han construido es un artefacto sobre la imposibilidad de distinguir entre lo humano y lo sintético: desde luego, si es posible hacer un disco de rock sin guitarras, es que hay un fallo en el sistema. Es un álbum donde el pulso analógico y la lógica digital se confunden hasta el punto de volverse indistinguibles. Por ello, y en términos estrictos, “All Systems Are Lying” no es un disco de rock, sino una reinterpretación digital del rock desde el lenguaje de la electrónica modular. Suena a un punto intermedio entre el techno industrial y el electro post-punk, con trazas de synthrock, krautrock y new wave europea. El pulso es rígido, mecánico; las texturas recuerdan tanto a Vitalic como a Depeche Mode o LCD Soundsystem, pero sin su euforia ni su caos.
Como si respondieran a la llamada “teoría del internet muerto” (que sugiere que, en el futuro, todas nuestras interacciones en la red ya no serán con personas, sino con algoritmos que imitan la interacción humana), Soulwax levantan en “All Systems Are Lying” un paisaje donde la conexión es pura ilusión. El disco suena como la banda sonora de esa mentira compartida, de ese sistema que prometía comunidad y solo ha producido aislamiento. Musicalmente, el álbum lleva esa deshumanización a su extremo. “Pills And People Gone” abre el álbum con un piano loopeado a tempo rápido que empieza a crear esa sensación artificial, a la vez que la voz de Stephen Dewaele se va distorsionando hasta tornarse completamente robótica. En “Run Free”, la energía parece a punto de desbordarse, pero nunca llega: el tema avanza como una cinta transportadora, con un bajo constante, siempre en movimiento. Por su parte, “New Earth Time” abre con un ritmo que recuerda al arranque de un sistema operativo: pulsos metódicos, líneas de sintetizador que imitan guitarras y coros procesados hasta parecer sintéticos. Mientras, “Polaris” y “Constant Happiness Machine” se acercan más al electro distópico o incluso al techno conceptual. “Idiots In Love”, por su parte, es lo más orgánico del conjunto, con un pulso casi indie disfrazado de groove digital. Salvo excepciones, la voz aparece más como textura que como protagonista: procesada, filtrada, despersonalizada. Es un canto desde dentro de la máquina. Ese espíritu de 2ManyDJs (su proyecto alternativo) por manipular la cultura pop y llevarla al límite se convierte ahora en un experimento clínico, en una reflexión sobre lo que pasa cuando somos sustituidos casi por completo.
Por ello, “All Systems Are Lying” es un disco difícil de amar, incluso cuando suena impecable. Frío, hermético, autorreferencial, parece más interesado en demostrar su propio concepto, que por sí mismo no conmueve en absoluto. Pero tal vez ese sea el punto: la constatación de que, en la era de la simulación total, no sabemos si han conseguido su objetivo o si se han quedado atrapados en su propia trampa. El resultado, en cualquier caso, es igual de inquietante. ∎