Patrick Riley y Alaina Moore se dieron a conocer como
Tennis con canciones pop retro de guitarras surferas y melodías estilo
girl group, pero no se quedaron ahí. Con toda la elegancia del mundo, fueron añadiendo otros trucos a su chistera: un brío adicional, inyecciones disco y soul, y un progresivo deslizamiento del lo-fi al mid-fi. Como no inventa nada ni sigue las modas más en auge,
“Yours Conditionally” (2017), última joya larga en un catálogo que solo crece en empaque, probablemente no aparezca en muchos
top tens de fin de año. ¿No es suficiente que alguien cultive algo –en este caso el pop sin tiempo– como casi nadie?
El EP
“We Can Die Happy” es un apéndice inesperado que, lejos de quedarse en simple compilación de canciones huérfanas, suena como la mitad de otro gran álbum. Arranca con
“No Exit” –el título es referencia al “A puerta cerrada” de Sartre–,
hit (
roller) disco para gente que en realidad no gusta de (patinar ni) bailar; o, si no, presten toda la atención a la letra. Alaina escribe canciones de ligereza engañosa, caramelos pop falsamente naíf en forma de, por ejemplo, una carta de amor a la ansiedad:
“I Miss That Feeling”, puro Saint Etienne, aunque Alaina haya citado a Karen Carpenter.
Las algo inferiores a estas, pero igualmente disfrutables,
“Born To Be Needed” (que parece salida de la época
“Cape Dory”),
“Diamond Rings” (con
swagger a lo Springsteen) y
“Building God” (dream pop de baja fidelidad) completan otra demostración de enciclopédico saber pop de este mágico dúo triste/feliz. ∎