Dice Pepo Márquez que The Secret Society no es un grupo ni un proyecto musical, sino algo así como una forma de estar en el mundo. Desde 2022, su base se encuentra en Hamburgo y, actualmente, vendría a estar formado por el músico madrileño junto con el alemán Klas Van Hasselt. No obstante, este nuevo EP es un proyecto completamente en solitario, a todos los niveles: por primera vez, Márquez se ha encargado de tocar todos los instrumentos además de grabarlo, producirlo y mezclarlo en su propia casa; y solo está disponible en la plataforma Bandcamp. La ética DIY, pues, llevada casi a rajatabla de una forma bastante acorde con lo que el artista plantea también en su último libro, “Antineutral. Música y economía moral en la era del turbocapitalismo” (Liburuak, 2025).
“Contra toda autoridad” lo conforman cinco canciones, presentadas con una impactante imagen de portada cuyo origen, según ha informado Márquez, tiene algo de desasosegante: es simplemente una foto que él se encontró tirada en el suelo, en Bruselas, y no sabe absolutamente nada sobre ella. De los temas incluidos, solo dos son completamente nuevos. El que abre y titula el disco se construye sobre una base de samba cuyo origen el músico no recuerda, y aporta un texto muy potente en el que confluyen lo personal con lo geopolítico. Unas cuantas imágenes de inusual poder lírico se van sucediendo para reivindicar la intimidad frente al angustioso estado del mundo como desesperado gesto revolucionario: “Desde Beirut hasta Rafah / desde Montevideo a los barrios de Bogotá / desde este hotel donde todo está mal / juntemos nuestros cuerpos contra toda autoridad / Abrázame hasta que no puedas más / imaginemos una nueva realidad / Es ahora o nunca: una nueva realidad”.
Lo común con el segundo tema no antes escuchado, “Yo merezco (demo)”, es esa apuesta por la comunicación frontal a voz y guitarra, y a corazón abierto, con la presunción de que no hay aquí ninguna autocensura. También por un modo de cantar que no sé si es por sugestión, pero me recuerda al estilo de Ricardo Lezón. Este tema, en concreto, se vacía más en lo confesional y en una crudeza carente de metáforas. Da cierto pudor escucharla, y el que él entregue esta canción de ruptura, y despecho matizado, de forma tan directa, se puede entender como un acto de valentía o de exaltación de ego. Probablemente sean las dos cosas a la vez.
“La distancia más corta entre dos puntos es el miedo” apareció por primera vez como single en 2013 y, por segunda, en una versión diferente, en el álbum “Hacemos ruidos raros al rompernos” (2017). Esta es la tercera vez que la graba, pero me gusta menos que las anteriores. El añadido de un saxo en esta nueva visión me recuerda un poco a Fito y Fitipaldis.
Finalizan el EP dos versiones, muy bien justificadas por Márquez en su página de Substack. Tanto “Granny”, de Vic Chesnutt, como “Sunflowers”, de Low, son canciones troncales en su crecimiento, y en el atrevimiento de tocarlas no hay un ejercicio de estilo nostálgico o de imitación de sus héroes, sino de cantar por ellos, ahora que Chesnutt y Mimi Parker ya no pueden hacerlo. Pese a que Márquez es un vocalista muchísimo más limitado que los intérpretes originales, ambas versiones suenan respetuosas, sensibles y emocionantes. Palabra de alguien muy fan, tanto de Low como de Vic. ∎