Álbum

Tyla

A*POPFax-Epic-Sony, 2026

Con “A*POP”, Tyla afronta el tipo de prueba que ha definido buena parte del pop del siglo XXI: demostrar que un éxito viral puede convertirse en una propuesta artística y no quedarse en un accidente estadístico. “Water” no solo fue una canción omnipresente, sino también un punto de inflexión para el amapiano en el mercado global. El reto del segundo álbum, por tanto, no era repetir aquella fórmula de 2024, sino ampliar su vocabulario sin diluir aquello que la hacía única. El resultado es un disco que rara vez deja de ser disfrutable, aunque también uno que parece debatirse constantemente entre la lógica del álbum y la del algoritmo.

La primera mitad del álbum deja entrever el camino que podría haber seguido. “IS IT LOVE” abre con una mezcla elegante de percusión, guitarras y R&B que demuestra cuánto ha crecido Tyla como intérprete, mientras los melocotonazos “THAT GIRL” y “KISS” refinan esa fórmula sin perder inmediatez. La cumbre la corona con “IS IT”, donde la tensión rítmica y el juego entre melodía y percusión recuerdan por qué su aproximación al amapiano sigue sonando distinta dentro del pop global. Más adelante aparecen otros aciertos, como la química de “SHE DID IT AGAIN” junto con Zara Larsson o las colaboraciones con MaWhoo y Babalwa M, que devuelven el foco a sus raíces sudafricanas. Son esos momentos los que sostienen un disco cuya producción es impecable de principio a fin.

La promoción presentó “A*POP” como un manifiesto sobre qué significa hacer pop africano en 2026. El álbum, sin embargo, apuesta más por el refinamiento que por la ruptura. Aun así, deja claro que Tyla no pretende convertirse simplemente en una estrella del pop occidental que incorpora elementos africanos como un recurso estético. Buena parte del álbum funciona como una reivindicación de la escena musical sudafricana y de las influencias con las que creció, reforzando una identidad frente a quienes cuestionaban el grado de africanidad de su propuesta.

La influencia del R&B de principios de los dosmil, tan efectiva cuando actúa como complemento, termina suavizando parte del carácter rítmico que hace tan singular al amapiano. Varias canciones comparten una misma atmósfera seductora y reposada, y las letras, centradas casi exclusivamente en el amor, el deseo y las relaciones, ofrecen pocas sorpresas. No hay grandes tropiezos, pero sí una sensación de que el disco encuentra antes un sonido que una narrativa. Así, “A*POP” no escapa a un problema habitual en la era del streaming: funciona mejor como una sucesión de grandes canciones que como un álbum plenamente cohesionado. Con todo, el disco confirma que Tyla sigue siendo una de las artistas con mayor capacidad para convertir un sonido profundamente local en un lenguaje pop verdaderamente global. ∎

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