Álbum

xaviersobased

XavierSurf Gang-Atlantic, 2026

Para un niño que va al colegio, e incluso para la mayoría de los que están en el instituto, un profesor puede tener perfectamente entre 18 y 55 años sin que eso suponga una diferencia perceptible. Un niño no sabe calcular tu edad. No es que no distinga entre joven y viejo: es que, sencillamente, eres viejo. No hay matices intermedios. Si no tienes su edad (si eres mayor), entonces no entiendes de qué va la movida. Y ya está.

Lo de xaviersobased nace exactamente de ese malentendido generacional. Es una propuesta cultural pensada por y para quienes sienten que, al cumplir 30, ya se te han acabado las cosas buenas. Desde 2016, cuando tenía solo 13 años, el artista dominicano-estadounidense lleva publicando a cuentagotas una música situada a medio camino entre el plugg, el hyperpop y un trap mucho más cercano al fentanilo que el que terminó llegando a España. “Xavier” es su disco de debut: de Nueva York al mundo, con la ambición explícita de provocar un reseteo cultural dentro de la herencia hip hop de la ciudad.

El rapero suena a muchas cosas y, a la vez, a ninguna en concreto. Más que remitirte a referencias claras, su música funciona como algo vestigial: un tipo de sonido que, con el paso del tiempo, no se recuerda tanto como una influencia precisa sino como una sensación, como un recuerdo adherido a la identidad. Y suele ser justo ese tipo de productos el que activa los llamados reseteos culturales. Para que algo resetee de verdad, tiene que ser radical tanto en la forma como en el fondo. Solo así puede levantar una pared lo suficientemente sólida como para que, más adelante, esa radicalidad sea absorbida, suavizada y convertida en masa avainillada. Que en 2017 Taylor Swift adoptara 808s y una pose de villana en “Reputation” solo fue posible porque esas influencias habían nacido antes en un contexto mucho más extremo.

Ese mismo mecanismo implica también un límite. Cuando algo corta de raíz con lo anterior, el impacto inicial genera sorpresa, la sorpresa se transforma en morbo y el morbo, a veces, en gusto genuino. Pero el efecto suele ser el de una montaña rusa. Pocos de los que vivieron como una epifanía el bum del trap español lo escuchan hoy de forma sostenida. Y, sin embargo, el trap sigue ahí, quizá más vivo que nunca, aunque ya pertenezca a otra generación. Es decir: hay estéticas que te acompañan toda la vida y otras que te definen durante un período muy concreto. Xaviersobased pertenece claramente a las segundas. Es música para gente de 20 años. No para quienes tienen 20 ahora, sino para el instante específico en el que atraviesas la veintena y todo parece, al mismo tiempo, urgente, efímero y definitivo.

Entonces, ¿de qué hablamos cuando decimos que xaviersobased ha llevado el género hacia un extremo? “Xavier” funciona como si el disco estuviera editado con el mismo pulso con el que se scrollea: temas cortos, cortes abruptos, beats que no desarrollan nada sino que cambian de escena rápidamente y una producción que apuesta por lo táctil (claps secos, 808s distorsionados, sintes con bordes serrados) sobre lo “bonito”. La mezcla suele ir cargada de niebla, con melodías de piano o pads muy simples sosteniendo el caos, y con un rango dinámico deliberadamente comprimido para que todo suene pegado a la cara. Incluso cuando el álbum se permite duraciones relativamente largas (dentro de su estándar), como “iPhone 16”, la ambición es de un collage ampliado. Es, básicamente, un hombre que corte y pega. Y que sea un disco de veinte cortes refuerza justo eso: es la cristalización de un método que venía de internet pero ahora está empaquetado con presupuesto.

Xavier usa Auto-Tune a saco, pero no le da demasiada importancia a su propia voz y muchas frases caen un poco por detrás del beat, como si estuviera narrando desde el sofá mientras el ritmo hace el trabajo físico. Esa distancia es parte del personaje: el chiste, el microestribillo que suena a boceto más que a obra final. Lírica y técnicamente, no busca barras cerradas sino frases que o te dan risa o te repelen, pero rara vez pasan desapercibidas. Y eso es exactamente lo que hace que te sientas fuera de plano con una velocidad sospechosamente rápida. Claro que sí, Xavier: estás basadísimo. ∎

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