Amante Laffón han publicado su segundo disco, “Esta noche es nuestra” (Mushroom Pillow, 2026), y han venido a presentarlo a la capital. El nuevo LP del cuarteto sevillano gira en torno a la vida nocturna en la gran ciudad: el amor llevado al límite, la anécdota imprevisible que solo puede ocurrir en una urbe inmensa y una psique seudoenferma que no siempre sabe cuidarse a sí misma y, por tanto, tampoco sabe cuidar a quien tiene al lado. La banda formada por Carlos Calderón (voz y guitarra), Kiko Calderón (bajo y coros), Dani Calderón (batería y coros) y Daniel Tamajón (guitarra) imagina ese frenesí urbano como algo que algún día pueda formar parte de su rutina cotidiana: no necesariamente desde la autodestrucción, pero sí desde el ritmo acelerado y eléctrico que define a las capitales.
El cuarteto se define a sí mismo como post-pop: con la tristeza del post-punk y la melodía de lo mainstream. “Esta noche es nuestra” se mueve justo en ese territorio: guitarras angulosas que recuerdan a Fontaines D.C. o IDLES, pulsión melódico-triste heredera de The Smiths y cierta épica cotidiana que en España remite inevitablemente a Cala Vento. Canciones que hablan de desamor, pequeñas historias donde la ciudad funciona al mismo tiempo como tentación y refugio.
Mientras paseamos por el centro, buscamos entornos que, incluso a plena luz del día, puedan parecer nocturnos en las fotos. Acabamos en un parquin, y por el camino nos cruzamos con Mario de Carolina Durante. Quizá se conocen, quizá no. Me pregunto si les habrá hecho ilusión, si les habrá pillado desprevenidos o si se la refanfinfla. No todos los chicos que tocan guitarras quieren ser Carolina Durante, pero estos sevillanos han reconocido su admiración por la banda más de una vez. Quizá esa romantización que le guardan a Madrid, presente tanto en su disco como en su discurso, tenga algo que ver con eso: con la posibilidad de encontrarte a Mario en la Wurlitzer cualquier noche. Tal vez la ambición de montar una banda termina cristalizando en instantes tan fugaces, en la práctica insignificantes.
¿Qué tal? ¿Cómo ha ido el disco?
Carlos: Bastante mejor que en trabajos anteriores, la verdad. Ahora se nota mucho más que la gente está más entregada, que lo está escuchando de verdad. Ya no te dicen que les gusta por compromiso.
¿Alguna vez habéis oído que os decían que les gustaba por compromiso?
Carlos: Miles. Por eso te lo he dicho. Pero ahora veo que de verdad les gusta y se nota.
¿Pero vuestros amigos escuchan música parecida a la vuestra?
Kiko: No…, hay de todo, pero un gran porcentaje casi que no. De hecho, muchos ni siquiera escuchan música. Ahora están descubriendo un poco la música que hacemos, y en base a eso están descubriendo mucha música parecida a la nuestra. Si llegamos a esa gente creemos que es buena señal, que vamos por el camino correcto.
Entonces, teniendo círculos sociales que no valoran mucho las guitarras, por resumirlo de alguna forma, ¿de dónde os viene a vosotros ese interés?
Kiko: Yo creo que de familia, casi todo. A casi todos nos viene por ahí, porque hemos tenido músicos cerca o nuestros padres nos han puesto música desde pequeños. De ahí nos viene un poco esa fuente de inspiración para hacer la música que hacemos.
Carlos: También hay que decir que Dani y Kiko son hermanos y yo soy su primo.
¿Y cómo es tener un grupo cuando hay hermanos de por medio? ¿Mucha bronca?
Kiko: Hay momentos y momentos. A veces funciona muy bien porque la confianza que tienes con tu familia, con tu hermano, no tiene nada que ver con la que tienes con un amigo. También el compromiso que tenemos todos es diferente y entendemos el grupo como una familia. A veces salto yo, sobre todo con él, porque es mi hermano y me tiene que aguantar. Soy un poco hermano mayor gilipollas. Pero creo que al final nos ayuda.
Decís que os sentís más cercanos a Mánchester que a cualquier referencia nacional. ¿Habéis estado allí o cuál es vuestro contacto con esa escena?
Kiko: Es un poco el epicentro de todo eso. Es la música que llevamos escuchando casi toda la vida y la que más nos ha marcado, en momentos muy concretos.
Carlos: De todos modos, más que no sentirnos referenciados a nivel nacional, lo sentimos a nivel territorial, en Sevilla. Es algo más local que nacional. Nos hemos criado allí y nos gusta mucho la música que hay, el flamenco y todo eso. Pero no es nuestro canal de expresión. Siempre lo hemos visto más alejado de lo que hacemos.
¿Cómo está ahora mismo la escena en Sevilla?
Kiko: Ahora mismo está bastante efervescente. Vemos que chavales de 18 o 20 años están montando muchos grupos de guitarras.
Carlos: Estamos intentando crear una escena sevillana en la que vayamos todos a una. Muchas veces en Sevilla salían uno o dos grupos cada cierto tiempo y la escena no terminaba de consolidarse. Ahora la gente está empezando a darse cuenta del talento que hay y de la cantidad de bandas que están saliendo. Es el momento de crear un tejido fuerte en Sevilla.
¿Y os habéis planteado iros a vivir fuera en algún momento?
Kiko: Yo rotundamente no.
Carlos: Yo rotundamente sí.
¿Por la música?
Kiko: Es que se nota que el ambiente musical es bastante diferente según el sitio. En Sevilla es una lucha constante con el público. La gente muchas veces no presta demasiada atención. O sale más para grandes festivales. Luego los grupos más pequeños no reciben tanto apoyo.
Daniel: Sevilla es una plaza complicada. En los festivales se llena todo y luego las salas están vacías, a no ser que sea una megaestrella.
Una cosa que me llamó la atención al escuchar el disco es la portada. Está hecha en Plaza de España, aquí en Madrid. Siendo un grupo sevillano, ¿de dónde sale la idea de conceptualizar el disco en un lugar tan reconocible de otra ciudad?
Kiko: Nosotros estamos muy orgullosos de donde venimos. De hecho, Amante Laffón es un personaje histórico de Sevilla que da nombre al barrio donde empezamos a ensayar y donde nos hemos criado. Lo que pasa es que no encajamos demasiado con la mayoría social de Sevilla, aunque hay otra Sevilla más escondida con la que sí conectamos. Como siempre nos hemos sentido más representados por ciudades como Mánchester o por escenas más urbanas, queríamos llevar ese rollo al concepto del disco.
Carlos: Arquitectónicamente o en la forma de vivir la noche, Sevilla es otra cosa. Madrid, en cambio, es más el epicentro en España de cómo entendemos nosotros la música y la vida nocturna. Encaja más con esa idea de gran ciudad.
Entonces, a nivel biográfico, ¿cuáles son esas noches de las que habláis, si se inspiran en ciudades en las que no habéis vivido?
Carlos: Me da un poco de vergüenza contarlo así… Al final muchas canciones del disco hablan de desamor. Hubo una chica que se vino a vivir a Madrid y yo siempre digo que es un poco mi musa. De alguna forma siempre he estado ligado a Madrid por ella.
Kiko: También hay muchas historias que se imagina él. Hay como dos vertientes en el disco. Una es más onírica, más de sueño, de expectativas. De idealizar mucho las cosas. Y otra es más el frenesí de la noche, de los sentimientos que pasan muy rápido y son muy intensos.
¿En qué espacios, reales o ficticios, suceden esas noches?
Daniel: El otro día, por ejemplo, acabamos en el Brindis, un karaoke. Siempre que salimos alguien acaba preguntando: “¿Por qué hemos terminado aquí?”. Pero yo me siento superbien siempre. Estoy rodeado de gente, hay buen rollo. Ves a gente que está en una onda muy parecida a la tuya. Eso en Sevilla cuesta un poco más encontrarlo.
Kiko: También Madrid es una especie de figura inalcanzable para la gente que somos de fuera. Parece que para triunfar o para tener una vida ideal tienes que venirte a Madrid.
Eso es muy matizable…
Kiko: Claro, al final hablamos mucho de Madrid viviendo fuera de Madrid. Es una proyección de lo que nos gustaría que fuera. A lo mejor el día que nos vengamos aquí somos superhaters.
Carlos: Igual en el próximo disco hablamos de volver a Sevilla.
Kiko: Y hacemos flamenco.
Daniel: Y se cierra el círculo.
De hecho, a lo largo del disco también habláis mucho de viajar. Aparecen sitios como “Tenerife”, “Otros países” o “Duty Free”. Da la sensación de que hay un personaje escapando constantemente.
Kiko: Pero también tiene que ver con eso que dice Carlos de soñar despierto.
Carlos: A mí me gusta imaginar mucho las cosas, pensar en todo lo que voy a hacer, idealizarlo. Luego a lo mejor lo haces y no es para tanto, pero escribir sobre esa idea me gusta más. El viaje también tiene que ver con eso, con no estar nunca del todo a gusto en el sitio donde estás; es un escape continuo.
¿Hay alguna herramienta para gestionar eso? Porque también puede ser peligroso…
Daniel: Es una forma de verlo, la verdad. Si te metes un poco en la parte psicológica, también puede tener que ver con la ambición de la banda. Llegas a un punto, pero siempre quieres llegar a otro. Es una especie de insatisfacción constante.
Carlos: Claro. Y la forma que tenemos nosotros de alcanzar algo diferente es la música. Al final somos clase trabajadora, no tenemos muchas opciones de escapar de nuestros trabajos o de nuestras vidas. Nuestra vía de escapismo es la música.
Kiko: Y mucho Lorazepam.
De hecho, abrís el disco hablando claramente de los antidepresivos.
Carlos: A mí siempre me ha costado mucho abrirme y hablar de lo que me pasa. Me sigue costando. Pero en este disco decidí quitarme la máscara y escribir sobre todo lo que me pasaba. Cuando hablo de desamor también hablo de otras cosas. No me gusta decir drogas, pero he tenido mis historias, he visto a gente drogarse, he vivido bastante en la calle. Todo eso lo guardo y me sirve para escribir. Al final lo que queremos es que la gente se sienta identificada. Son cosas que le pasan a todo el mundo. Queremos que la gente venga a los conciertos, o escuche el disco en su casa, y se desahogue con nosotros de la mierda del día a día, del trabajo, de todo.
Daniel: Eso lo decía también Thom Yorke en una entrevista. Hay una parte de la tristeza que no puedes desconectar. Nosotros también nos regodeamos un poco en la tristeza, la verdad.
Es un poco el mito del artista maldito: el que sufre y por eso crea mejor…
Daniel: Como decía Pimp Flaco: “Esta tristeza me hará rico”.
Kiko: Y lo consiguió.
Carlos: Pero lo de usar drogas para componer yo creo que es justo lo contrario de lo que se piensa. Te anula, más que potenciar. La inspiración te puede venir en cualquier momento, pero la droga no ayuda a crear. A mí me da mucha rabia no estar fresco cuando estoy componiendo. Incluso estar triste me ayuda a veces. Que me pase algo, alguna novedad, que me rompan el corazón…, cosas así. Necesito movimiento. A lo mejor el día que tenga pareja y esté feliz escribiré sobre otras cosas. Y también estarán bien.
¿No sientes que a veces puedes llegar a perseguir que te vaya mal para tener algo que contar?
Carlos: Puede ser. Al estar tanto tiempo escribiendo sobre lo mismo a veces siento que entro en un bucle.
Detrás de tantas referencias anglosajonas, también hay ecos de Cala Vento o Carolina Durante. ¿Cuándo llegan las referencias nacionales a vosotros?
Carlos: A nosotros nos llegó mucho a través de un grupo de Sevilla que se llama El Imperio del Perro. Nos gustaba mucho y a partir de ahí empezamos a investigar más. De hecho conocimos a Cala Vento en uno de sus primeros bolos. En 2016. Ahora estamos muy a tope también con el disco de Lisasinson.
Hay una reflexión que llevo tiempo haciéndome. Cuando entrevisto a grupos noveles muchas veces sus referencias son Carolina Durante, Aiko el grupo y La Paloma. Por un lado es bonito, porque significa que hay escena y comunidad, pero por otro me pregunto: ¿hasta qué punto podemos seguir haciendo cosas nuevas si nuestras influencias se van cerrando cada vez más dentro de la propia escena?
Daniel: Yo creo que en este álbum lo que hemos intentado es buscar nuestro sonido más puro. Y no ha sido algo muy pensado. No ha habido un brainstorming de “cómo vamos a sonar”. Ha ido saliendo poco a poco, sobre todo a partir de las melodías y las voces que traía Carlos.
Kiko: Es verdad que Carolina Durante nos gustó mucho y abrió la puerta a muchas bandas que hacen música parecida. Pero creo que cada grupo tiene que preguntarse cuál es su voz. Cómo quiere decir las cosas y cuál es su mensaje. Muchos grupos tienen que preguntarse qué personalidad quieren aportar. Porque si no acabas siendo Carolina Durante 2.0.
Carlos: Por ejemplo, Fontaines D.C. es una influencia muy fuerte para nosotros. También IDLES. Y en la voz he trabajado mucho para encontrar un toque de personalidad que nos diferencie. Es complicado, pero es algo que he estado buscando bastante. ∎