“Lo que he llegado a odiar este disco no está escrito”, confiesa el cantante, Juan Trias de Bes, ahondando el tenedor en la ración de ensaladilla rusa que se ha pedido en La Canana, el bar frente a la sala Heliogàbal en el que nos hemos citado una tarde en la que llueve en Barcelona como si estuviéramos en el sudeste asiático en época del monzón. Juanito, así lo llaman sus compañeros de grupo, dice que con “Testamento” ha experimentado justo lo contrario a lo que se siente cuando se publica un disco. Lo habitual, cree él, es que lo grabes, lo flipes y al cabo de un tiempo lo empieces a odiar. A él le está pasando completamente lo contrario. “Lo grabamos y sentí un rechazo instantáneo. En su perfil de Instagram, Marina Herlop habla mucho de sus procesos creativos y de los arcos emocionales que atraviesa mientras trabaja en un disco: al principio la idea te flipa, luego la odias, después la trabajas, más tarde aprendes a amarla y finalmente es tuya. Estoy viviendo justamente eso. Es ahora cuando estoy empezando a disfrutarlo”.
El titular no me lo dieron a mí. Se lo regalaron –cabrones, ya os lo podríais haber guardado– a un digital madrileño cuando estuvieron por ahí de promo. “‘Testamento’ es ‘Spider-Man 2’”. Tiremos de topicazos y digamos que segundas partes nunca fueron buenas, salvo en el caso de Spider-Man y de “Testamento” de el diablo de shanghai, que es mucho mejor que su ya muy destacable álbum de debut, “113 pasos adelante en el Ensanche” (Candonrro, 2023). “Nos gusta la analogía, porque tiene mucho sentido”, indica Albert, el otro guitarra, que antes de serlo era el batería pero que dejó las baquetas por las seis cuerdas con la llegada al grupo de Iñaki García. “Nos juntamos en mi casa. Tomamos unas birras y sacamos una pizarra para apuntar cómo queríamos que fuera nuestro segundo disco”, recuerda Víctor. “No fue algo ultraformal y supercalculado para decidir el concepto del álbum. Fue mucho más natural. Pasamos mucho tiempo juntos y hablamos por los codos, pero detenernos a comentar cosas del grupo seriamente sin que haya bromas todo el rato es muy difícil”. Y lo consiguieron. Durante un rato hablaron de qué querían huir con su segundo largo, hacia dónde querían ir, qué querían explorar… y entonces surgió la comparativa con la película del hombre araña dirigida por Sam Raimi en 2004. “Alguno de nosotros dijo que el nuevo disco tenía que ser como la segunda de Spider-Man”, toma la palabra Juan. “Y ya entonces nos liamos a hablar de la película. Pero es que encajaba perfectamente con cómo nos sentíamos y qué queríamos expresar. Porque en ‘Spider-Man 2’, Spider-Man es el mismo pringado de siempre, pero con problemas más... tochos. No solo eso, sino que, además, se está enfrentando a la vida laboral por primera vez. El tipo tiene que currar porque ya es adulto, pero no puede renunciar a ser Spider-Man”. Dicen que ellos se sienten así, como Tobey Maguire, el mejor hombre araña que jamás ha habido. Si fueran Tom Holland seguro que sonarían en Zara. ∎