Serena madurez... Foto: Larry Niehues
Serena madurez... Foto: Larry Niehues

Entrevista

Miles Kane: el rock como forma de vida

Ajeno a las veleidades del star system rockero, Miles Kane disfruta sereno de una madurez que se hace notar en su último álbum, “Sunlight In The Shadows”, el sexto de su carrera. Lo va a presentar en España este mes de febrero, haciendo escala en cuatro grandes ciudades: Bilbao (11), Madrid (16), Valencia (17) y Barcelona (18).

Miles Kane (Birkenhead, 1986) nunca ha sido un artista de rupturas drásticas, pero sí de convicciones firmes. Las ha mantenido siempre. Desde sus primeros pasos en el entorno musical de Liverpool hasta su consolidación como solista, pasando por proyectos como The Little Flames, The Rascals o The Last Shadow Puppets, el músico británico ha construido una trayectoria basada en la coherencia estética, el respeto por la tradición y una fe inquebrantable en la canción como unidad básica del rock. “Sunlight In The Shadows” (Easy Eye Sound-Concord-Music As Usual, 2025), su sexto álbum como solista, se inscribe plenamente en esa lógica: un disco que no pretende reinventar nada, pero que afina su discurso y suena más seguro de sí mismo que nunca.

Producido por Dan Auerbach, alma mater de The Black Keys, entre otras aventuras, el LP se mueve con soltura entre el pop británico de raíz sesentera, el soul guitarrero y un rock clásico de textura analógica. Todo suena real, orgánico, construido desde la interacción entre músicos y desde una idea muy concreta de lo que debe ser su oficio. Kane no esconde sus cartas: cree en el poder de las canciones bien hechas y en una cierta mitología del rock entendida no como exceso, sino como actitud.

A través de videollamada, Rockdelux conversa con Kane en un momento de evidente calma creativa. A punto de cumplir 40 años, se muestra reflexivo, cercano y cómodo con su lugar en la escena. Miles es elegante, simpático y obviamente disfruta con todo esto. Su sonrisa y calidez lo delatan. Es un profesional del rock.

“Coming Down The Road”: vídeo realizado por James Slater.

“Sunlight In The Shadows” transmite la sensación de ser un disco muy consciente de sí mismo, casi un autorretrato. ¿Lo planteaste de esa manera?

Sí, creo que es un álbum muy honesto. No he intentado forzar nada ni perseguir sonidos que no me representan. Refleja bastante bien dónde estoy ahora mismo, tanto a nivel personal como creativo. A estas alturas me interesa más hacer discos con los que me sienta identificado que demostrar nada. Es como decir “este soy yo ahora, sin artificios”.

La colaboración con Dan Auerbach ha sido decisiva en ese resultado. ¿Cómo se fraguó ese encuentro?

Llevaba muchos años siendo fan suyo, tanto de The Black Keys como de su trabajo como productor. Siempre me había interesado su manera de entender la música. Le propuse quedar para escribir canciones sin ningún plan previo, sin expectativas. Simplemente sentarnos a tocar. Pero conectamos desde el primer momento. Había una química muy natural. Al terminar esa primera sesión me dijo que le encantaría producirme… y además ficharme para su sello. Fue algo que no esperaba en absoluto y con lo que aluciné. Una de esas oportunidades que sabes que no debes dejar pasar.

“Llevaba muchos años siendo fan de Dan Auerbach, tanto de The Black Keys como de su trabajo como productor. Siempre me había interesado su manera de entender la música. Le propuse quedar para escribir canciones sin ningún plan previo, sin expectativas. Simplemente sentarnos a tocar”

El método de trabajo parece deliberadamente clásico, casi una declaración de principios.

Totalmente. Queríamos alejarnos de cualquier distracción. Dos guitarras, blocs de notas y nada de pantallas. Escribir canciones como se ha hecho siempre: buscando acordes, riffs, estructuras básicas. Para mí es fundamental que una canción funcione en su forma más desnuda. Si aguanta así, luego ya puedes vestirla con producción, arreglos o lo que quieras. Esa base es lo más importante.

¿Cómo describirías la dinámica creativa entre vosotros?

Muy equilibrada. Los dos entendemos la música desde la canción y la inspiración. Si uno trae una idea, el otro la empuja, la retuerce o la completa. Fue una colaboración muy fluida, muy natural, casi como un matrimonio musical. No había egos ni competición, solo ganas de hacer buenas canciones. Y me encantaría repetir algo así en el futuro.

De contornos clásicos. Foto: Jim Herrington
De contornos clásicos. Foto: Jim Herrington

Tu sonido de guitarra sigue siendo una de tus señas de identidad. ¿Cómo se ha ido formando?

Viene de muy atrás. Cuando era apenas un crío, aprendía acordes con mis primos James e Ian Skelly, del grupo The Coral. Luego, tras formar The Little Flames, tuve que tomármelo más en serio y convertirme en intérprete de verdad. Durante aquella época me obsesioné con guitarristas como Link Wray o Dick Dale, músicos para los que el trémolo no era un efecto, sino parte del lenguaje. Desde entonces no concibo tocar sin la palanca. Es algo muy físico, muy instintivo. Mi manera natural de expresarme con la guitarra.

Después de más de veinte años de carrera, ¿cómo encaras la idea de madurez artística?

Al principio cuesta asumir que ya no eres el más joven de la sala. Pero ahora lo veo como algo positivo. Tener experiencia te da perspectiva y tranquilidad. Me gusta poder ayudar o aconsejar a artistas jóvenes, del mismo modo que otros lo hicieron conmigo en su momento: Paul Weller, los Gallagher… Es una cadena natural dentro del rock, una transmisión de conocimiento y actitud.

“Al principio cuesta asumir que ya no eres el más joven de la sala. Pero ahora lo veo como algo positivo. Tener experiencia te da perspectiva y tranquilidad. Me gusta poder ayudar o aconsejar a artistas jóvenes, del mismo modo que otros lo hicieron conmigo en su momento: Paul Weller, los Gallagher… ”

Tu trayectoria también ha atravesado un cambio profundo en la industria musical.

Sí, he vivido esa transición en primera persona. He pasado por el modelo clásico de discos, pasando por la caída de ventas físicas y luego por el auge del streaming y las redes sociales. No queda otra que adaptarse. He tenido que aceptar herramientas que al principio no me resultaban cómodas. Pero la clave es no perder tu identidad por el camino. No fingir. Usarlas a tu manera, sin convertirte en alguien que no eres.

A menudo se habla de ti como una “estrella del rock”. ¿Cómo te relacionas hoy con esa etiqueta?

Para mí ser una estrella del rock es una actitud, no un exceso. Antes se asociaba a una vida descontrolada, casi fantasiosa. En mi caso es justo lo contrario: cuando estoy trabajando no bebo ni consumo nada. Me lo tomo muy en serio. A veces exagero un poco en el escenario o en entrevistas, pero siempre desde el humor. El rock también necesita ironía. ∎

Cinco canciones para entender Liverpool (y sus alrededores)

Nacido en Birkenhead, en la península de Wirral, Miles Kane creció bajo la influencia constante de Liverpool, una ciudad cuya tradición musical sigue siendo un punto de referencia ineludible en su trayectoria. Más que un museo del pasado, el área del Mersey funciona como un ecosistema cultural que ha sabido reinventarse generación tras generación. Las cinco canciones elegidas por Kane trazan un mapa emocional, histórico y estilístico de ese territorio.

Gerry & The Pacemakers

“Don’t Let The Sun Catch You Crying” > 1964

Es uno de los grandes momentos del Merseybeat y una muestra perfecta de la sensibilidad melancólica que caracteriza a buena parte del pop surgido de Liverpool. Una alternativa a la prototípica “You’ll Never Walk Alone”.

John Lennon

“Isolation” > 1970

Incluida en “John Lennon/Plastic Ono Band” (1970), su primer álbum en solitario tras la ruptura de los Fab Four, es una de las confesiones más crudas de Lennon después de The Beatles. Minimalista y vulnerable, la canción despoja al mito de cualquier grandilocuencia y lo convierte en persona real.

Echo & The Bunnymen

“Lips Like Sugar” > 1987

El lado más accesible y luminoso del post-punk de Liverpool. Del disco “Echo & The Bunnymen” (1987), quinto álbum del grupo, combina psicodelia, melodía y ambición pop. Buena prueba de que la vida artística de la ciudad es un continuo avance a través del tiempo.

The Coral

“Music At Night” > 2007

Una elección cargada de significado personal, por la conexión familiar de Miles Kane con los miembros de la formación. The Coral representan la continuidad generacional de la escena del Mersey y una forma de entender el pop británico desde la psicodelia, la tradición y el ingenio. Del disco “Roots & Echoes” (2007), quinto álbum en estudio de The Coral.

The Bandits

“The Warning” > 2002

La elección menos obvia, pero quizá la más reveladora y coetánea. The Bandits formaron parte del rock underground de Liverpool de principios de este siglo, una escena menos mitificada pero fundamental para entender el contexto en el que Kane empezó a moverse. Una reivindicación del tejido local, de los márgenes y de la importancia de las escenas pequeñas. ∎

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