Psicodelia austral. Foto: Kristofski
Psicodelia austral. Foto: Kristofski

Entrevista

Pond: “Ver ‘Mad Max’ siendo australiano resulta inquietante: lo sentimos muy cerca”

A punto de cumplir 20 años de andadura, con una discografía extensa y potente, Pond siguen combinando en su canciones psicodelia, after-punk y pop al servicio de letras poco convencionales, con Australia y su infinito paisaje como telón de fondo emocional. Conversamos con su líder, Nick Allbrook, sobre su nuevo álbum y muchas cosas más.

Nick Allbrook, cantante y multinstrumentista de Pond, habla lento, espeso y con un punto volado; se ríe solo, se va un poco pero enseguida vuelve al tema. Es decir, a “Terrestrials” (Mangovision-Popstock!, 2026), el nuevo álbum de su grupo, el undécimo en la discografía de un quinteto en el que también participan Jay Watson (guitarra, teclados), Joe Ryan (guitarra), Jamie Terry (bajo, teclados) y James Ireland (batería, teclados).

Marcado por un sonido que deja atrás la psicodelia cósmica para experimentar con el post-punk afilado, el nuevo repertorio del grupo australiano se inclina hacia la preocupación medioambiental y la mirada crítica hacia el extractivismo y la destrucción del patrimonio indígena de su país.

Siempre cerca de Tame Impala –su antiguo compañero Kevin Parker echa un cable con las programaciones y producción de “The Fatal Shore”– y con buena parte de su formación compartida con dicha banda, Allbrook se muestra más interesado en crear canciones tensas, veloces y físicas que en los viajes expansivos y las arquitecturas barrocas de otros tiempos. De todo ello nos habla desde Perth.

“Through The Heather”, clip animado por Albert Pritchard.

Hablemos de “Terrestrials”. Primero de sus letras: capitalismo extractivo, dinámicas de poder, desigualdad, personajes insidiosos, diésel y nubes de polvo.

Lo has clavado bastante, no sé qué más decir. En realidad no empecé a escribir con una idea temática concreta. No me senté con una intención específica. Pero al final acabaron saliendo estas cuestiones porque ahí están, ocupan mucho espacio en mi mente. Vivo en Australia Occidental, un lugar muy conocido por su dependencia de la minería. Y cada año resulta más evidente que nuestro gobierno estatal sufre una especie de captura corporativa del Estado. Es difícil ignorarlo. Ha habido incidentes realmente desagradables con grandes compañías mineras como Rio Tinto, que han volado y demolido lugares sagrados indígenas de enorme valor cultural y espiritual. Simplemente los destruyen y luego dicen “lo sentimos”. Y como las dinámicas de poder son las que son, nadie puede hacer nada. Eso por una parte. El resto de la filosofía y de las letras tiene que ver con el desorden cotidiano que existe en nuestras mentes ansiosas. Mi forma de escribir es muy poco lineal: hay una variación infinita de las cosas que veo y que me inspiran. El tema es simplemente la época que vivimos y el espíritu de nuestro tiempo, tanto dentro como fuera de nosotros.

Pasemos ahora a la música.

Musicalmente sí teníamos una dirección más clara que con las letras. Tengo asumido que probablemente voy a escribir toda mi vida sobre mi propia existencia y mi propio entorno. Pero musicalmente queríamos hacer algo más rápido. No queríamos profundizar tanto en armonías complejas, rollo Pink Floyd setentero. Además, grabamos en cinta y, cuando grabas así, cuanto menos tocas mejor suele sonar, porque los timbres ya son fantásticos. Eso hizo que todo fuera más sencillo. Queríamos algo más rápido y con más mordiente. La idea era poder tocar estas canciones en garitos pequeños y en pubs. Se trataba más de quitar cosas que de añadirlas. Darle peso a la música a través de la energía física de la interpretación, no simplemente añadiendo distorsión o tocando más fuerte.

Has mencionado en algún medio la influencia de grupos como The Sisters Of Mercy o Magazine. ¿Qué otras músicas están en el disco?

Uf, muchísimas. Magazine fue muy importante. También muchas bandas australianas de finales de los setenta y los ochenta, con un espíritu punk o post-punk. Escuché mucho a Lobby Lloyds (1941-2007) y su banda, los Coloured Balls. También cosas abrasivas y disonantes como Chrome, The Fall o Killing Joke.

“Vivo en Australia Occidental, un lugar muy conocido por su dependencia de la minería. Y cada año resulta más evidente que nuestro gobierno estatal sufre una especie de captura corporativa del Estado. Ha habido incidentes realmente desagradables con grandes compañías mineras como Rio Tinto, que han volado y demolido lugares sagrados indígenas de enorme valor cultural y espiritual”

Nick Allbrook

¿Y los instrumentos?

Usamos mucho el amplificador Roland Jazz Chorus, que da un sonido afilado y cristalino. A veces metíamos efecto flanger sobre el chorus para hacerlo aún más modulado. Grabamos batería, bajo y guitarra directamente en cinta. Tocábamos líneas de guitarra más percusivas, menos acordes completos. Después añadimos capas. Usamos bastante un sintetizador británico, el Wasp de EDP, y luego volcábamos todo a Ableton Live para mezclar, añadir armonías, capas y efectos automatizados. También empleamos bastante equipo externo. Utilizamos guitarras Hayman con pastillas muy potentes y una Greco de doce cuerdas. La acústica de doce cuerdas aparece mucho en el disco y aporta una textura muy especial.

Creo que aparte de todo esto han sido importantes los materiales que han rodeado la grabación: aparte de las sesiones en vuestro estudio Dreamdust 2, he leído algo de una cabaña de pladur junto a un pub de piedra en un pueblo llamado Seabird. Piedra, madera…

¡Sí! A ver, no es que seamos The Who, pero queríamos… Quizá la única idea conceptual era aceptar profundamente nuestra condición de australianos occidentales. Para bien y para mal. Este es un puto lugar precioso que concentra esa dualidad. Tenemos el vasto océano, aislamiento, belleza y magia. Pero también casas modestas, jubilados y un enorme pub lleno de sillas de plástico. Es barato, vulgar y hermoso a la vez. Hicimos parte de las grabaciones iniciales en Fremantle, en un pequeño estudio que montamos. Pero la experiencia de Seabird fue increíble. Alquilamos una de esas pequeñas cabañas, instalamos el equipo y terminamos el disco allí. No había nada más que hacer.

Este es el undécimo álbum de Pond. Te voy a decir algunos undécimos discos de artistas varios:

“Low”, de David Bowie…

¡Oh, mi favorito!

… también “Up”, de R.E.M., o “A Momentary Lapse Of Reason”, de Pink Floyd, si no incluimos las bandas sonoras en el conteo. ¿Suena “Terrestrials” como pensabas que sonaría vuestro undécimo disco?

¡En absoluto! Cuando empezamos Pond, probablemente habría despreciado un disco corto, afilado y post-punk orientado a los garitos. Me interesaban mucho más las improvisaciones largas. Pero seguramente David Bowie también se habría quedado desconcertado si alguien le hubiera puesto “Low” cuando aún era un joven de pelo largo tocando guitarra acústica. Así funcionan las cosas. Pero estoy orgulloso de lo lejos que hemos llegado. Y de estar en esa compañía que acabas de enumerar.

Jamie Terry, Jay Watson, Joe Ryan, Nick Allbrook y James Ireland. Foto: Olivia Senior
Jamie Terry, Jay Watson, Joe Ryan, Nick Allbrook y James Ireland. Foto: Olivia Senior

Hay mucho debate sobre los extraterrestres últimamente, incluso llega desde la Casa Blanca. ¿No deberíamos centrarnos más en creer en los terrestres?

Exactamente. Todo el asunto de los extraterrestres está lleno de maravillas y no quiero restarle magia, pero lo que ocurre aquí en la Tierra también es extraordinario. Estamos al borde de muchas cosas y necesitamos atención, amor y comprensión. Como no lo hagamos solo quedarán extraterrestres, no terrestres.

Eso me lleva de nuevo a la destrucción de los refugios sagrados indígenas, verdaderos enlaces entre lo humano y el resto.

Sí. Hay mucho que decir sobre encontrar misterio, importancia y espiritualidad en las personas, animales y plantas de la Tierra, además de en las estrellas. Hemos adoptado una visión postilustrada que considera el mundo como un recurso explotable. Notre-Dame es importante. El Vaticano es importante. Pero los refugios sagrados de Kimberley o Pilbara parecen no serlo. Se consideran simplemente espacios vacíos que pueden intercambiarse por enormes cantidades de dinero. Se trata de reconocer valor en nosotros mismos y en nuestro entorno, en lugar de venderlo y quemarlo todo.

Creo que eso es de lo que va vuestro vídeo de “Two Hands”, con su ambiente posapocalíptico a lo “Mad Max”…

Completamente, ¡al cien por cien! Como australiano occidental, ver “Mad Max” me resulta inquietante. Lo sentimos muy cerca.

“Todo el asunto de los extraterrestres está lleno de maravillas y no quiero restarle magia, pero lo que ocurre aquí en la Tierra también es extraordinario. Estamos al borde de muchas cosas y necesitamos atención, amor y comprensión. Como no lo hagamos solo quedarán extraterrestres, no terrestres”

Nick Allbrook

Siempre presto atención a lo que decís los australianos acerca del deterioro del medio ambiente, creo que desde que era muy jovencito y vi en directo a Midnight Oil. ¿Crees que estáis más cerca del colapso que Europa?

¡Midnight Oil, uno de los mejores! Probablemente sí. Tendremos que estar en la vanguardia de soluciones ecológicas muy creativas. Nuestra flora ha evolucionado durante millones de años sin grandes cataclismos geológicos. Ahora estamos creando uno nosotros mismos. Tendremos que aprender a adaptar suelos y ecosistemas utilizando plantas de distintas regiones. Estamos vendiendo literalmente el suelo bajo nuestros pies para mantenernos como un país rico del primer mundo. Después tendremos que utilizar todo ese capital para intentar salir del problema. Es bastante aterrador.

¿Cómo es Perth? A los españoles nos pilla muy lejos.

Pues mira, me recuerda bastante a España por el clima, que es mediterráneo. Mismos colores, árboles, crecen muy bien los olivos, las higueras y los limoneros. Pero culturalmente es muy diferente. Está muy extendida, es muy plana y llena de suburbios prefabricados con muchos McDonald’s, gasolineras y muchas casas muy feas (se ríe). Así es.

Bueno, ¿algo que está pasando actualmente con vuestros primos de Tame Impala? ¿Algo que contar sobre entre ellos y Pond últimamente?

Oh, muchas cosas, como bien sabes. Kev (se refiere a Kevin Parker) ha publicado música nueva y está haciendo giras mundiales enormes. La conexión entre Pond y Tame Impala sigue siendo muy fuerte. Jay y James tocan en ambos grupos. Kev, Dom y Julian son de mis supermejores amigos. No hay ningún proyecto jugoso conjunto ni nada parecido. Simplemente somos muy buenos amigos.

Si tuvieras una canción perfecta para Tame Impala, ¿se la pasarías?

No, ni de coña. No la cogerían... (lo piensa unos segundos). Sí, probablemente sí la cogerían. Bueno, si tuviera un tema que estuviera pidiendo a gritos ser para Tame Impala se lo daría. Y Kevin seguramente me diría: “Muchas gracias, pero no”. Tiene ideas demasiado buenas y no necesita las de los demás. ∎

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