Espectáculo total. Foto: Christian Bertrand
Espectáculo total. Foto: Christian Bertrand

Concierto

TWICE y la esencia del k-pop

El primer concierto del noneto surcoreano TWICE en nuestro país, en el Palau Sant Jordi de Barcelona el pasado 12 de mayo, fue el epítome de lo que es el k-pop hoy en día: efectivo, rotundo, coreografiado al milímetro y fabricado pensando en sus fans, no sin ciertas carencias en su propuesta puramente musical pero con un inapelable potencial para sumar nuevos adeptos.

Paso a paso se va revelando el iceberg que escondían las dos cimas del k-pop que han sido –y en muchos casos siguen siendo– BTS y BLACKPINK. Si hace apenas unos años la agenda de conciertos de k-pop en España se podía contar con los dedos de una mano, de un tiempo a esta parte la oferta se ha multiplicado en todos los sentidos y formatos y ya es posible ver artistas y bandas en salas, arenas y festivales de toda índole en cualquier momento del año.

En ese sentido, la primera actuación de la banda surcoreana TWICE en España ya debe verse como una victoria, siendo uno de los grupos más longevos y exitosos de la llamada tercera generación del k-pop, la que también vio nacer a BTS, BLACKPINK, SEVENTEEN, EXO o Red Velvet. El noneto, formado por cinco integrantes surcoreanas, tres japonesas y una taiwanesa, lleva más de una década siendo una de las referencias del género y abanderado de la agencia JYP gracias a sus canciones de pop ultravitaminado de melodías cristalinas, influencias múltiples y una marcada vocación global que las ha llevado a girar varias veces por Estados Unidos.

Nayeon, Jeongyeon, Momo, Sana, Jihyo, Mina, Chaeyoung y Tzuyu; con Dahyun cantando desde un taburete debido a una lesión de tobillo. Foto: Christian Bertrand
Nayeon, Jeongyeon, Momo, Sana, Jihyo, Mina, Chaeyoung y Tzuyu; con Dahyun cantando desde un taburete debido a una lesión de tobillo. Foto: Christian Bertrand

Por eso sorprende que esta fuera su primera visita por aquí, pero el lleno casi total del Palau Sant Jordi dejaba claro el estatus de la formación, prolífica a más no poder desde su nacimiento en 2015: once discos de estudio –cinco en coreano y seis en japonés– y más de una decena de EPs dan forma a una discografía inabarcable que además incluye proyectos en solitario de cada una de sus nueve integrantes. Una producción mareante que curiosamente choca de frente con la propuesta escénica, tirando a parca, que presentan TWICE en esta gira, llamada “THIS IS FOR” en sintonía con su último álbum, publicado en 2025.

En vez de la disposición clásica de escenario, TWICE plantaron su cuadrilátero principal en medio de la pista, al que acompañaban un escenario más pequeño a cada lado, conectados ambos por sendas pasarelas. El contador de pasos de Nayeon, Jeongyeon, Momo, Sana, Jihyo, Mina, Chaeyoung y Tzuyu debió de acabar disparado después del concierto, porque no pararon de recorrerlo en las casi dos horas y media de show –no así una de ellas, Dahyun, que tuvo que pasarse el concierto entero cantando desde un taburete debido a una lesión de tobillo; verla hacer las coreografías postrada en la silla fue entre tierno y ridículo–. Acompañadas por un puñado de bailarines puntuales, unas efectivas plataformas elevadoras y una espectacular pantalla 360º donde todo lucía muchísimo mejor, tan minimalista era la escenografía en sí que incluso la banda de acompañamiento –batería, guitarra, bajo y teclados– estaba ubicada fuera del escenario, a pie de pista. Una banda que, por cierto, aporta un agradable toque humano al resultado final –como también hacen otros nombres del género como BLACKPINK–, pero que en ocasiones también se llevó la sonoridad de las canciones hacia terrenos demasiado convencionales y alejados del mundo sintético e hiperproducido del grupo.

El k-pop en directo. Foto: Christian Bertrand
El k-pop en directo. Foto: Christian Bertrand
Así, TWICE lo fían todo al poder de la colectividad y, por encima de todo, a sus canciones. Cuentan con uno de los repertorios más sólidos de todo el k-pop, algo que queda claro desde los primeros compases del concierto con la sugerente “Strategy” (que en su día tuvo remix con Megan Thee Stallion), “SET ME FREE” o “I CAN’T STOP ME”, temas con estribillos por los que mataría cualquier estrella del pop occidental. Dividido en cuatro actos –el primero más luminoso, el segundo más, perdón, rockero, el tercero dedicado a las canciones en solitario de cada una y el cuarto con la rúbrica de sus grandes hits–, el concierto respondió a lo que suele ser un gran espectáculo de k-pop: estética impoluta, ritmo milimetrado, una conexión con los fans un tanto infantil –todo en coreano con traducción consecutiva al castellano, lo nunca visto–, coreografías perfectas pensadas ante todo para la cámara y cierta rigidez de sus integrantes para salirse de sus papeles.

Pero claro, de nuevo, las canciones. Salvo el acto central con las actuaciones en solitario, hábilmente hilvanado usando los tres escenarios y reduciendo los temas a la mínima expresión para que cada integrante tuviera su breve momento de protagonismo, el repertorio fue prácticamente hit tras hit: desde el trío formado por “MORE”, la trepidante “I GOT YOU” y la juguetona “The Feels” en el inicio del segundo acto hasta el tramo final, comandado por unas apoteósicas “FANCY” y “What Is Love?” que siguen siendo sus canciones más celebradas y culminado por una exquisita “ONE SPARK” donde las TWICE se sueltan por fin y dan rienda suelta a la persona que hay detrás de la idol k-pop. El bis –donde dejaron a elección del público la última canción: el público barcelonés escogió, para sorpresa de las propias protagonistas, una “Alcohol-Free” que resultó algo deslucida– fue casi el único otro momento donde la máquina se volvió humana. Para las y los miles de fans que se pasaron todo el concierto desgañitándose y ondeando sus lightsticks, ni falta que hacía. ∎

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