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Firma invitada / Música de la basura

El don de la inocencia

L

a lista de músicos que se han lesionado gravemente o que incluso han muerto en el ejercicio de su profesión es enorme y mucho ya se ha escrito sobre este tema. Aquí quiero hacer un pequeño homenaje a los supervivientes, a quienes a pesar de las lesiones y de los accidentes han encontrado la fuerza para seguir adelante.

Un episodio que hizo noticia en 2015 fue la caída del escenario de Dave Grohl en un concierto en Suecia. El concierto acababa de empezar, y el frontman de Foo Fighters, superanimado, se paseaba alegremente con su guitarra cuando de repente… el escenario se acaba y él desaparece en el hueco entre este y las vallas. Lo que sorprende es el buen rollo con el que se toma el accidente. Mientras los sanitarios lo atienden y lo suben a la camilla, él pide el micrófono para hablar con el público: “Creo que acabo de romperme un pierna”, dice. Y el público (50.000 personas) suelta un grito que denota estupor y admiración a la vez. “Creo que me la he roto de verdad”, continúa, “así que tenéis mi palabra de que los Foo Fighters volveremos y acabaremos este concierto, pero ahora mismo me voy al hospital, me arreglo la pierna y vuelvo. Volveré a tocar para vosotros. Lo siento mucho”. Los sanitarios se lo llevan, pero poco después Dave reaparece en el escenario con la pierna escayolada. El médico y los enfermeros están aún trabajando para acomodarlo en una silla y él ya tiene la guitarra en sus brazos, la banda empieza a tocar de nuevo, el público exulta y el médico o el enfermero que se queda a su lado para asegurarle la pata tiesa se gira hacia la multitud y levanta la mano, sintiéndose él también una rock star. Vale la pena mencionar que Dave Grohl, en el momento del accidente, tenía 46 años y ya había sobrevivido a Nirvana.

El pasado 31 de marzo fui a un concierto mucho más pequeño en la sala Deskomunal de Barcelona. Mis colegas italianos me llevaron a ver a Los Fastidios, un grupo oi de Verona. El grupo tiene 40 años de recorrido y es evidente la diferencia de edad entre el cantante Enrico de Angelis y los otros miembros, claramente más jóvenes. Enrico, único miembro original de Los Fastidios, tendrá unos 60 años, es calvo y llevaba un cabestrillo que le inmovilizaba un brazo. Al llegar a Barcelona, Los Fastidios ya habían pisado Inglaterra, Escocia y Francia y el cantante de AT-ASKO, Guido Lo Zurdo (que casualmente también se acaba de romper una pierna en un entreno de kick boxing muy cabestro), me asegura que llevan un mes tocando casi a diario, habiéndose lesionado De Angelis a mitad de la gira. Esto no les ha quitado la energía. La segunda canción del concierto es una inesperada versión de “Clandestino” de Manu Chao, que Los Fastidios transforman en un ska superbailongo. Cuando suenan las primeras notas algunos fans se miran entre sí sorprendidos “¿Qué carajo están tocando?”. Pero pronto el ritmo ska los contagia, yo me lanzo a la pista y comienza la fiesta. Sé que sus seguidores de toda la vida los deploran, los tachan de esloganistas, de subirse a todos los carros de la política alternativa. Lo de versionar a Manu Chao no se lo perdonan. Yo, afortunadamente, iba tocada por el don de la inocencia: no tenía ni idea de quiénes eran y, siendo la ska ocasional que soy, puedo aseverar y asevero que sonaban del carajo, que te hacían mover el culo y que el público de aquella noche, redskins tíos en un 90 por ciento, estando como está una acostumbrada a repartir hostias y agarrar de las solapas a los machos abusadores que ocupan la primera fila de los conciertos, no me dieron ni un solo motivo para dejar de marcarme mi pogo perreao. ∎

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