La música alternativa es esto. Esas canciones que emergen como si nada. Un artista que no relacionas con nada pero que de golpe te atrapa con su sonido. Y, también como si nada, aparecen elementos que juegan a favor: una voz sugerente, envolvente, medio hablada o con falsete en el estribillo. O quizá sea esa melodía, un riff eficaz, el swing o las percusiones. O el mensaje de redención frente al pasado.
Es el caso de Nicolas Michaux en “Peace Of Mind #2”. La música como válvula de escape y de liberación. O la exposición de elementos que nos hablan de la relatividad, de la estupidez. A mí me recuerdan a Paul Simon o a la esencia de (un grande como) Daniel Darc. Y cómo uno encuentra la paz del alma. Así, como si nada. Porque la música entra en juego o toma valor.
Conocí al músico belga con su exquisito disco “Amour colère” (2020), una de esas sorpresas que descubres casi por azar, trasteando por bandcamp, buscando entre novedades o artistas relacionados. Y lo que me sorprendió fue que entiende la música como la búsqueda de un sonido, de algo que contar. Se toma su tiempo para componer, para elaborar su sustancia en forma de canciones. Y entre sus referentes, podemos hablar de tótems como Cass McCombs, Damien Jurado o M. Ward.
Resulta curioso, cuando menos, que alguien que vive a caballo entre Bruselas y la isla danesa de Samsø y canta en inglés y francés viva al margen de los tiempos, de la velocidad. No os perdáis su single “Voir le jour”, otra de las gemas que anticipan su próximo álbum, “Vitalisme”, que publicará el 18 de octubre. En este nuevo single nos podría recordar tanto a Tortoise como a Devendra Banhart.
También acude Dan Bejar a la llamada, porque Destroyer también roza la versatilidad de Nicolas Michaux. Son los detalles que cuentan, los que hablan sin a veces quererlo. Es el lenguaje universal de la música. Que encadena y conecta sin apenas sentirlo. Michaux consigue adentrarse en lo que nadie antes había contado. Porque cuesta reconocer que venimos de un todo, de una mezcla abierta. No hay brechas, solo lazos que nos conectan con la nada, o con el todo. ∎