Ferran Palau no deja de crecer artísticamente. El artista con eterno aspecto de adolescente cargado de dudas y artífice del denominado “pop metafísico” acaba de presentar el segundo adelanto del que será su séptimo disco de larga duración, “Feliç aniversari”, que será publicado el próximo 24 de enero, coincidiendo con la fecha de su 42 cumpleaños, y del que ya conocemos “Tan feliç”.
“Que no plogui tan fort” (“Que no llueva tan fuerte”) es, cómo decirlo, una canción-canción, más cercana a la canción de autor que a otra cosa, con un cierto deje inspirado en un folk sin raíces reconocibles, pero bien identificadas con la personalidad de un músico que está labrando una carrera del todo interesante, lejos de modas, pero muy cercana a ciertas costumbres de una tradición trovadoresca contemporánea bien anclada en Cataluña.
La composición es de lo más sencillo, dura poco más de dos minutos, tiempo suficiente para desgranar una melodía más bien melancólica, con una letra que parece ser susurrada al oído. Es una de esas piezas que suelen acompañar un crepúsculo lluvioso de otoño visto tras una ventana, nada mejor indicado dada su temática, protagonizada por una voz que surge de la intimidad más profunda y sincera y se acompaña de tan solo de una austera guitarra de palo y una muy bien escogida y luminosa sección de cuerda.
Desde Collbató (al norte de la comarca del Baix Llobregat, a los pies de Montserrat, fuente de espiritualidad), Ferran Palau incide con este tema en los temas que siempre le han apasionado, como el ciclo de la vida y la muerte, las leyes de la naturaleza y el paso de las estaciones. Pero en esta ocasión tal vez lo haya hecho con más fervor. Por eso cabe preguntarse hasta qué punto “Que no plogui tan fort” no es una plegaria o, mejor dicho, una oración de despedida, o un epitafio. Porque cuando canta “deixa que la vida se t’escapi del tot” (“deja que la vida se te escape del todo”) o “potser quan arribi la tarda ja serem a dintre del pou” (“tal vez cuando llegue la tarde ya estaremos dentro del pozo”) da la impresión de que está aludiendo a la parca.
Eso sí, lo hace con toda la delicadeza del mundo. ∎