Ese “Yo…” lanzado por David Rodríguez un segundo antes de que entren al trapo, todos a una, guitarra, bajo y batería –él mismo, Luis Fernández y Jordi Irizar respectivamente– es el primer sonido editado por La Estrella de David en solitario desde el álbum “Consagración” (2018). Entremedias, David no ha parado. Bien como La Estrella de David en el disco junto a Maria Rodés “Contigo” (2021), con el single de Junco y Diamante –grupo que comparte con Joe Crepúsculo– titulado “Junco y Diamante II” (2022) o en su trabajo como productor y músico con La Bien Querida, el “Lo que te falta” (2020) de Soleá Morente o, más recientemente, produciendo el sorprendente primer álbum de Rachid B, a quien hoy entrevistamos en Rockdelux. Todo esto entre otras cosas.
Dada su heterodoxia y su pasado al frente de pioneras bandas de indie rock –cuando ese término tenía un sentido distinto al que tiene ahora– como Bach Is Dead o Beef, no debería sorprender el afilado sonido de su nuevo single, básicamente una canción de rock garagero con determinación, empuje y gancho melódico. Pero sí lo hace, si se compara con ese pop íntimo y destartalado, en el que los instrumentos acústicos se entremezclaban con teclados y sonidos electrónicos, de su producción hasta el momento bajo el presente alias, en una onda entre los primeros The Magnetic Fields, el propio Daniel Johnston y algo del candor y la imperfección de Beat Happening. De estos últimos adaptó con brillantez “Indian Summer” como “Un último esfuerzo” en el LP “Maracaibo” (2011).
Otra diferencia con sus anteriores composiciones es que el humor y la ironía marca de la casa no están aquí tan a mano. En principio, la canción es una declaración de intenciones de un personaje que manifiesta vehementemente su deseo de volver a enamorarse, con todo lo que conlleva. El mismo hecho de manifestar el deseo de dar el paso da a entender que en el presente el personaje no está en ese mundo de sensaciones que quiere alcanzar, como un adicto declamando el primero de los doce pasos para curarse. Es muy ilustrativa la portada del single con una inquietante foto del propio David escondido en la penumbra del rellano de una escalera. La sentencia, muy de cuñado, de “no, no puedo arreglar el país / pero puedo enamorarme de ti” enseña la patita de la particular retranca de David, esa que hace que el oyente nunca tenga claro del todo el terreno que pisa cuando se adentra en una canción suya. Despide la composición con un sui generis a la par que efectivo solo de guitarra, que muere antes de que el tema llegue a los tres minutos, como en el mejor punk-rock. En la nota de prensa de su sello discográfico, Sonido Muchacho, no informan todavía de la fecha ni del título de un posible álbum a publicar próximamente, pero dado lo atractivo de este nuevo single habrá que estar muy atentos. ∎