En una reciente publicación en la cuenta de instagram de Rough Trade NYC, el artista británico A.G. Cook describió su fascinación por el EP “Stereotype” (1994) de Stereotype, el primer alias artístico de Tom Jenkinson aka Squarepusher, señalando el interés que tiene la música de alguien antes de que haya descubierto quién es. Según Cook, estos primeros momentos contienen una inmediatez y una rudeza muy particulares que lo convierten en una forma de viaje en el tiempo especialmente interesante.
Ayer jueves, 14 de mayo, la productora Murex publicó su single de debut, “Massacre”, a través del sello Young, una pieza de pop vanguardista y etéreo que retrata las ganas de arrastrarse hasta la destrucción. No se sabe mucho de la identidad de Murex, y resulta refrescante encontrar una artista que vaya en contra del algoritmo, empapándose de las ganas de crear sin las limitaciones que contiene el exponer su identidad.
Lo que sí conocemos de Murex es su origen, pues su obra está profundamente influenciada por la narración y el folclore nórdico. A la vez, la artista sueca busca homenajear las “incontables versiones de una persona que existen todas a la vez” a través de su música. De aquí también el interés en que oculte su rostro, aunque aparezcan partes de su cuerpo en el videoclip y las fotografías que acompañan la canción; imágenes pixeladas de pies tropezando por una playa o llaves antiguas sin aparente uso funcional.
“No se trata de desaparecer ni de ser anónima”, dice, “más bien de relajar el agarre de la apariencia y dejar que la obra exista sin ser definida por ella”. Murex se presenta ante el mundo como una artista que no se define únicamente por su imagen, se deja llevar por esas incomodidades del principio que mencionaba A.G. Cook y no pide perdón por experimentar a través de una canción intensa, con una voz que recuerda a veces a la de Russian Red (también hay rastros de Björk y Joanna Newsom). Murex ha abierto la puerta de una patada y ahora todas tenemos ganas de ver qué será lo siguiente. ∎