A Luke Haines siempre le ha importado más bien poco –o nada– comulgar con la contemporaneidad. Sus canciones, tanto las que hace para cualquiera de sus proyectos como las que publica en colaboración con otros músicos (Peter Buck, el guitarrista de R.E.M., es el más destacado), pueden abastecerse líricamente de material extraído de cualquier época. Así que tampoco es muy de extrañar que en esta canción aparezcan viejas fábricas decimonónicas, barcos de vapor y prisiones trasnochadas.
En realidad, “The Black Maria, O” procede de un texto de 1887 firmado por el letrista norteamericano de origen irlandés Edward Harrigan y el compositor británico estadounidense David Braham, y la letra se ha preservado tal cual, sin adaptarla al léxico del siglo XXI. Que ambos compositores tengan raíces británicas es algo que cuadra bastante con la biografía y la sensibilidad de Mike Smalle –irlandés de Galway– y el propio Haines –inglés de Surrey– y con el proyecto del que forma parte: “Bring Your Own Hammer”, una iniciativa que reúne a historiadores y músicos para crear canciones basadas en archivos históricos reales, y que en esta ocasión se nutre de la jerga criminal en la Nueva York de finales del siglo XIX. De hecho, a los furgones policiales de la época se los llamaba Black Maria. La canción es un adelanto de “From The Tombs”, un doble álbum conceptual de este proyecto de investigación histórica, en cuya coordinación participan profesores de la Universidad de Cambridge, que se publicará en noviembre y del que también formarán parte otros ilustres de la música de las islas como Bernard Butler, Sean O’Hagan, Ian Catt o Terry Edwards.
Musicalmente, el resultado es totalmente atemporal. Más que clásico. Intrigante sin pecar de hermético. Teatral sin excederse en lo dramático. La voz de Haines es absolutamente reconocible: tan dotada como siempre para un pulso narrativo que rara vez delega en lugares comunes, que escala en una tensión que casi nunca llega a estallar. Es este un aperitivo más que suculento de un proyecto que, tendiendo puentes entre pasado y presente, juega al desafío de probar que determinados textos de hace más de una centuria pueden preservar su vigencia con un sostén sonoro de pleno siglo XXI. ∎