Hay títulos que funcionan como una prueba de acceso. “Adrian Borland Will Have His Revenge On London” remite de manera evidente a “Frances Farmer Will Have Her Revenge On Seattle”, incluida en “In Utero” (1993), el tercer y último álbum en estudio Nirvana. Pero esto no es solo un guiño para aficionados aplicados, sino que Lex Walton toma prestada parte de su melodía central y utiliza aquella canción como molde para homenajear al líder de The Sound, que se suicidó tirándose a las vías del metro londinense en 1999.
La elección tiene sentido, porque si Frances Farmer fue una actriz maltratada por Hollywood y por un sistema psiquiátrico empeñado en doblegarla, Adrian Borland fue un músico extraordinario marcado por los problemas de salud mental y cuya obra nunca recibió el reconocimiento merecido. Cobain convirtió a Farmer en símbolo de quienes son triturados por el sistema, y tres décadas después Walton hace algo parecido con Borland. Cambian la ciudad y el protagonista, pero la venganza es la misma: impedir que sean olvidados.
La canción es el sexto corte de “ULTIMATE LOVE FOREVER”, miniálbum de Walton para Sub Pop después de una larga colección de grabaciones caseras. La artista afincada en Nueva York llega al sello con un discurso lleno de referencias que incluyen humor negro, ruido y rabia y que transmite una gran facilidad para construir melodías que se quedan impregnadas. Producida por la propia Walton junto a Dan Boeckner, de Wolf Parade, la canción avanza sobre una figura melódica que recuerda de inmediato a la de Nirvana. La referencia es demasiado clara para ser casual, pero Walton evita la imitación. Donde Cobain sonaba encerrado entre guitarras, ella deja que la composición crezca. La distorsión se mezcla con las cuerdas de Sarah Neufeld –de Arcade Fire– y unos coros “uh-uh” convierten la recta final en una celebración extrañamente luminosa. Es como si una canción nacida de la oscuridad encontrara una salida.
El clip, recién estrenado esta misma semana, añade una capa más. Walton y Lev Heftler lo rodaron al día siguiente de que se incendiara el apartamento de la artista, mientras trataban de rescatar algo entre los restos. Las paredes quemadas y los objetos dañados no son decorado, es todo real. Aun así, Walton canta, baila y mira a cámara con una mezcla de desafío y fragilidad que encaja con la canción. Hacer arte entre las ruinas parece una metáfora evidente, pero aquí el desastre ocurrió de verdad.
En apenas tres minutos, Lex Walton conecta a Frances Farmer, Kurt Cobain y Adrian Borland mediante una melodía que atraviesa décadas y tragedias. Puede que Londres nunca prestara la atención suficiente a The Sound, pero la última palabra todavía no está escrita. La venganza, al parecer, sigue teniendo forma de canción. ∎