Para muchos, la esgrima y el shoegaze no serían dos elementos de evidente afinidad electiva, pero este grupo canadiense recién afincado en Brooklyn parece decidido a defender esa tesis en el videoclip de su nueva canción. En la tercera ¿o cuarta? ola de este género británico por antonomasia pero rotundamente internacionalizado e hibridado, smush irrumpieron con fuerza hará un par de años con su debut, “If You Were Here I’d Be Home Now” (2024). Si bien ese trabajo pasó relativamente desapercibido, su mezcolanza sonora de pop ruidoso, ensoñaciones, dejes electrónicos, actitud slacker y algún sutil ramalazo emo trajo consigo comparaciones con otros combos norteamericanos como Slow Pulp, Present o They Are Gutting A Body Of Water. Ahora, después de dejar caer a principios de año el curioso EP de versiones “standards” (2025), que incluía una de ¡Norah Jones!, están ensamblando el andamiaje de presentación de su segundo álbum, que, según acaban de anunciar, saldrá a principios de 2027; “milkweed butterfly” es el primer atisbo que nos revelan.
No contentos con adherirse a los principios estrictos del shoegaze, en esta canción smush –no confundir con Smoosh, el trío dosmilero de indie pop preadolescente; ni con Smosh, el dúo dosmilero de comedia que conquistó YouTube en sus albores– aparcan su faceta más flotante y muestran su ímpetu de rock noventero, situándose entre diversas fronteras (sub)estilísticas. Sí, la envolvente voz de Emily Borrowman cumple las expectativas oníricas, pero hay ciertos grungismos en la guitarra, así como arpegios airosos en el estribillo, y el apartado percusivo sorprende metiendo en la mezcla tanto sacudidores como una marchosa sección drum’n’bass.
El título de la pista –la mariposa monárquica que suele merodear entre asclepias– es una probable referencia a las tribulaciones experimentadas por Borrowman en su proceso de emigración a los Estados Unidos, según cuenta el guitarrista Atley King. Comenta, además, que las letras están escritas desde el punto de vista de una niña que sufre ansiedad y depresión sin ser capaz de entender o contextualizar esos sentimientos. La explicación oficial no tiene nada de político, pero añadiremos que estas sensaciones no desentonan con el hecho de que decidiera mudarse a tierras estadounidenses en una de sus épocas más tenebrosas.
Todos los temas del nuevo álbum, según Atley, fueron inicialmente compuestos con guitarras y luego grabados en compañía de Jackson Baker, de la banda texana Witches Exist. El grupo promete que el disco contendrá sus canciones más pegadizas hasta la fecha, además de presentar una variedad de temáticas existenciales y autobiográficas de Borrowman como el duelo, los traumas de la infancia y la inocencia perdida, con especial atención a su propia experiencia femenina y las historias de otras mujeres que han ido llegando a la cantante durante las muchas horas que ha desempeñado su trabajo habitual de tatuadora. El entusiasmo de smush por este disco es patente, a ver si se animan a cruzar el charco para venir a presentarlo. ∎