Pero resulta que Melody se pasó la humildad por el toto, no ofreció ni una entrevista en una semana y, entonces, ¡tachán!, decidió reaparecer en una rueda de prensa de RTVE en la que, uno por uno, hizo check en todos los puntos que siguen: dejó a la misma RTVE a caer de un burro, troleó a su (presunta) jefa, intentó convertir la velada en el Club de la Comedia, afirmó que Lady Gaga le pegó un telefonazo después de Eurovisión y advirtió que sobre genocidios no habla porque eso es política y ella se dedica al arte. “Hay cosas que se salen del ámbito artístico de las que no sé y de las que no voy a hablar. De temas políticos no puedo hablar, porque por contrato se me prohíbe”, espetó en una declaración que se convertiría en polémica en redes en tres, dos, uno.
Uno de los momentos más celebrados de Eurovisión 2025 fue precisamente cuando se advirtió a España que no se permitiría volver a lanzar comentarios políticos sobre el estado genocida de Israel como los que los comentaristas Tony Aguilar y Julia Varela hicieron en una de las semifinales. A lo que RTVE respondió “mi coño moreno” con un comunicado maravilloso que se emitió justo antes de la final: “Frente a los derechos humanos, el silencio no es una opción. Paz y justicia para Palestina”. Es precisamente este posicionamiento tan claro de RTVE el que hacía sospechar que lo que decía Melody que “de temas políticos no puedo hablar, porque por contrato se me prohíbe” era más bien una declaración absurda a lo Feijóo. Algo que desde RTVE volvieron a confirmar publicando un nuevo comunicado en redes en el que se afirmaba que “en ningún momento se le ha prohibido por contrato a ningún representante de España en Eurovisión hacer comentarios políticos. Son las normas de la UER las que establecen que las canciones, y solo las canciones, no deben incluir contenido político”. Y punch.
Como era de esperar, en redes no se ha perdonado esta tibieza. “La Melody ya no llora la Melody factura”, dicen unos. “Melody tenía la oportunidad de decir ‘Antes muerta que sionista’ y la ha desperdiciado”, dicen otros. Pero Bob Pop vuelve a ser el que mejor lo dice: “Melody está a ná de lanzar un ¡PERRO XANXEZ, DICTADOR! Sabe que es su momento para sumarse al acoso contra RTVE, Broncano y hacerse diva facha. Karla Sofía Gascón versión ‘soy una rumbera’. QUÉ FANTASÍA.”. Porque la historia demuestra que arte y política son compatibles a la vez que algunas viñetas antiguas de Mauro Entrialgo se recuperan para hablar del presente de la forma más perfecta posible.
¿Y qué pasa entonces con lo de Lady Gaga? Porque aquí parece que Melody se ha montado una película en la cabeza que seguramente tiene poco que ver con una realidad más parecida a una broma telefónica o a una confusión: no era Lady Gaga, tía, era Lady Vaga. Porque, por mucho que es una verdadera fantasía imaginar a la Gaga charlando sobre Melody con su amiga La Rob Halford, lo más probable es que esto fuera una estafa digna de las del falso Brad Pitt.
Pero no pasa nada: a diva muerta, diva puesta. Porque esta semana hemos asistido al nacimiento de Brigitte Macron como diva favorita de los franceses gracias a uno de esos vídeos que lo tienen T.O.D.O.: tiene drama, tiene violencia, tiene mal de amores, tiene sorpresa, tiene voyerismo, tiene a la primera dama de Francia dándole un bofetón de aquí no te menees a Emmanuel Macron. No es de extrañar que las redes estén obsesionadas con este pequeño vídeo en el que se abre la puerta de un avión y deja al descubierto a un Macron que no sabe que le están grabando. Entonces, entra la mano de Brigitte y le arrea tremendo tortazo, el presidente se gira, ve que le están grabando y su cara es un cuadro. Hay múltiples versiones con el clip zoomeado y a cámara lenta.
Es uno de esos vídeos que puedes contemplar mil veces y sigues queriendo verlo una vez más, además de ser la prueba definitiva de algo que los millennials aprendimos por las malas: el valor educativo de un bofetón. También es la excusa perfecta para que en redes se encumbre a Brigitte Macron como nueva diosa de las artes marciales (cuidadito, Michelle Yeoh). Y también para recuperar antiguas fotos de pareja con el siempre efectivo meme del “te hemos visto desde la otra punta del bar” pero con un twist final en forma de “y nos gustaría darte un guantazo de bromita”.
Para cerrar el Haciendo Scroll de esta semana, voy a permitirme dar un pequeño rodeo con una referencia a este artículo de Aitor Salinas en ‘ICON’ en el que se explica cómo el Festival de Cannes emitió un comunicado prohibiendo “la desnudez en la alfombra roja, así como en cualquier otra zona del festival” por “razones de decencia”. Este anuncio de última hora parecía ir teledirigido directamente hacia las mujeres, que son las que en últimas ediciones han ido desafiando poco a poco las normas de la moda para incluso acabar rompiendo (más o menos) el tabú de la desnudez. Pero, claro, ¿qué pasa cuando la indecencia no tiene nada que ver con la cantidad de ropa que vistas? Esta pregunta parece ser el leitmotiv de un Alexander Skarsgård que tomó como excusa la presentación de su filme “Pillion” (basado en la novela “Box Hill” de Adam Mars-Jones sobre una relación sadomasoquista entre un motero adulto y un chaval) para aterrizar en la alfombra roja con botas S&M o con una camiseta con la imagen de un señor bigotudo lamiendo una bota de cuero.
Esto nos conduce directamente a otro hombre que también lo ha petado en el Festival de Cannes y que incluso alimentó los sueños húmedos de muchos al pegarle este sentido abrazo y besotón a Skarsgård. Me estoy refiriendo, efectivamente, a un Pedro Pascal que sigue siendo noticia semana tras semana, ya sea por exhibir camiseta apoyando a las personas trans, por ser el eje central de una de las series imprescindibles de los últimos años, por lucir asombrosamente bien como el futuro Reed Richards de “Los 4 Fantásticos” o por protagonizar campañas de publicidad que por fin nos permitan “montarlo”.
Sea como sea, Pedro Pascal acudió al Festival de Cannes a presentar la nueva película de Ari Aster, “Eddington”. Pero, ya que estaba allá, aprovechó que tenía unos micros por delante y se posicionó políticamente de la manera que nunca lo hará Melody. Esto ya fue motivo suficiente para que las redes compartieran y recompartieran día sí y día también… Pero es que, además, Pascal también decidió sudar de la “decencia” aconsejada por el festival e inmortalizó su paso por la alfombra roja con una camiseta sin mangas con holgadas aperturas laterales que tienen a internet “como un hombre victoriano que ha visto el tobillo de una mujer por primera vez”.
Al fin y al cabo, Pedro hace tiempo que sabe que internet lo tiene sexualizado y no se corta ni un pelo a la hora de abrazar este rollo sexi. Eso no impide que las redes sociales todavía estén intentando procesar mentalmente lo que ya se ha bautizado como su “slutty black tank top”. Una prenda que sirve para que absolutamente todo el mundo se posicione sexualmente y que deja a la vista unos brazacos que están así de mazados precisamente porque “soportan el peso que supone evitar que absolutamente todas las mujeres del mundo tiren la toalla con los hombres”.
A lo que yo digo: ¿todas las mujeres? ¿Cómo que mujeres? Chicas, lo siento mucho, pero después de ver este vídeo del actor de fiesta el pasado fin de semana, afirmo sin lugar a dudas que los hombres también tenemos motivos para pensar en Pedro Pascal como si fuéramos una Lana Del Rey del montón. ∎