Soy consciente de que la situación de Asia Occidental no es algo que haya que tomar a risa por mucho que eso haya hecho yo precisamente con la intro de esta sección. Y también soy consciente de que el ataque de Irán a Dubái (como parte de la respuesta armada de este país en represalia a los ataques que a su vez ha recibido de Estados Unido e Israel) afecta a los de siempre, a los ciudadanos comunes y corrientes.
Dicho todo esto, sin embargo, es imposible no sentir cierto escalofrío de gustirrinín al contemplar cómo el bombardeo sobre Dubái ha afectado a quienes menos esperábamos: a toda esa horda de influencers globales que se han congregado en Emiratos Árabes para evitar pagar los correspondientes impuestos de sus respectivos países de procedencia. Esos mismos influencers que llevan años vendiendo el discurso de “el estado nos roba, ¡no pagues impuestos!”, pero que, ahora mismo, están suplicando a esos mismos estados a los que no pagan impuestos que les ayuden a salir de Dubái. Un sinsentido que Javirroyo ha plasmado a la perfección en esta tira cómica:
Los vídeos de los influencers no tienen precio. En serio. Y la primera influencer (o algo así) española que dio el campanazo a este respecto fue una tal Olivia (perdón, Ofelia), conocida mayormente por haber participado en una edición peregrina de ese infierno televisivo que es ‘MasterChef’. La tía tuvo los santos ovarios de publicar varios vídeos en los que lloriqueaba ante el miedo de verse “atrapada en mi marina de Dubái” y denunciaba el (presunto) silencio de la Embajada de España, ese país del que huyó para ahorrarse los dineritos de unos impuestos tontorrones. Como colofón, animaba a sus seguidores a no pagar impuestos porque, “como veis, no sirven para nada”. Pues a ver, Ofelia, alma de cántaro, al parecer los impuestos que yo pago pero que tú evitas a toda costa son los que tarde o temprano te permitirán volver a este país del que tantas pestes echas. Así que al final parece que mis impuestos te van a servir más a ti que a mí.
En cualquier caso, mientras las redes se alegraban al ver cómo el mercado de valores de Emiratos Árabes se desplomaba en tiempo récord, las administraciones fiscales de otros países empezaban a frotarse las manos. Y no sé si es real o no esta foto de unos señores de la administración fiscal francesa sosteniendo un cartel en el aeropuerto con el mensaje “A todos los influencers y evasores fiscales en Dubai, la administración fiscal os desea un buen regreso a Francia 🇫🇷”… Pero espero que sea real. Y que a todos los influs repatriados se les quede esta cara:
Mientras tanto, nos entregaremos al cachondeo generalizado como el que siembran desde ‘Le Gorafi’ (el equivalente francés a ‘El Mundo Today’) con el titular “En respuesta a los bombardeos, Dubái tira en paracaídas a 3000 influencers sobre Teherán”. Mucho cachondeo también es lo que se trae entre manos la @masaenfurecida cuando bluitea este mensaje: “PASADNOS CUANDO PODÁIS EL LINK DEL CROWDFUNDING PARA AYUDAR A VOLVER A ESPAÑA A LOS INFLUENCERS ATRAPADOS EN DUBÁI”. Eso. Que rule. Que tenemos que sacar a Ofelia de su marina.
Lo más bestia de todo es que, ante la velocidad con que han corrido las imágenes de los bombardeos sobre Dubái, algunas de ellas lanzadas desde las cuentas de los mencionados influencers, parece ser que hay un intento por parte de Emiratos Árabes de controlar la narrativa usando a sus residentes e influencers. Abundan los vídeos de influs diciendo que todo bien, que fake news y tal y viéndose tal que así. Rotulando sus tiktoks con la pregunta “¿No estás preocupado con todo lo que está pasando en Dubái ahora mismo?”, todos estos influencers se graban la mar de tranquilos paseando por la ciudad, comiendo helados o relajándose en el spa. Pero, por mucho que se empeñen, la realidad acaba filtrándose.
Y si la realidad no les alcanza, probablemente lo hagan los memes que corren por redes para chotearse de ellos. Como siempre, abundan las referencias cinematográficas que ayudan a entender mejor una situación que puede recordar tanto a “La Zona de Interés” como a “Los juegos del hambre”, pero que sobre todo hace pensar en una mítica escena de “Titanic” que, extrapolada a esta nueva huida de un barco en zozobra, llevaría a cierta señora a preguntar “¿se nos sentará en los botes salvavidas según la cantidad de followers?”. Así, mientras algunos influencers seguro que ya están pensando en el videojuego que lanzarán en los próximos meses, otros fantasean con su evacuación de Dubái sabiendo que, por surrealista que parezca, este momento histórico debería ser ilustrado en los libros escolares con esta imagen y ninguna otra:
El pasado 17 de febrero, Shia LaBeouf fue arrestado tras ser acusado de agredir a dos hombres a los que profirió distintos insultos homófobos en un bar del distrito Marginy de Nueva Orleans durante las celebraciones del Mardi Gras. Esta denuncia se suma a otra por haber golpeado en la cabeza a un tercer hombre en el mismo bar, también después de llamarle “maricón” convenientemente. Tras estas denuncias, varios empleados de otros locales de la zona describieron el comportamiento de LaBeouf aquella noche como ebrio y beligerante.
Unas semanas después de lo ocurrido, el actor ha concedido una entrevista a Channel 5 en la que muestra un total de cero unidades de intención de enmendarse. Sus declaraciones dan un mal rollo de la hostia porque vienen a decir que él es un buen cristiano y que todos sabemos lo que la Biblia dice sobre la homosexualidad. También deja caer que su padre fue violado por un familiar cuando era niño y que puede que haya heredado algo de aquel trauma.
Pero lo que más ha sorprendido es que, en referencia a la noche de su arresto, se justifique explicando que los agredidos le tocaron una pierna y que, como le dan miedo los gays, por eso reaccionó como reaccionó. Que si eso lo convierte en homófobo, pues que a lo mejor es homófobo. Esto viene a ser la constatación final de que Shia LaBeouf es un pedazo de mierda integral. Porque recordemos que estamos hablando de un tipo conocido por haber sido abusivo y agresivo con sus sucesivas novias además de por sus reiterados problemas de adicción… Aunque supongo que todo bien porque nada de eso se menciona en la Biblia.
Por suerte, la comunidad gay se está tomando con humor las sandeces de LaBeouf a la vez que el resto del mundo respira tranquilo sabiendo que, mientras este tiparraco va sin frenos cuesta abajo, FKA twigs (una de sus exnovias) está mejor que nunca. Pero, ojo, que el árbol de la broma no nos impida ver el bosque que puede esconderse detrás de estos sucesos y que tan bien apunta Leo Herrera en este bluit en el que advierte contra el posible regreso de aquel “gay panic” que, décadas atrás, justificó tantos ataques homófobos. Algo que la derechona mundial seguro que mira con buenísimos ojos.
Ahora bien, tanta homofobia resulta extraña en alguien como Shia LaBeuf, un tipo que salió en un videoclip de Sia (otra de sus ex y también denunciantes) haciendo una coreografía con Maddie Ziegler. ¿Existe algo más maricón que eso? Yo digo que no mientras en redes subrayan que el bigotazo que luce el actor en sus últimas fotos también parece tener referentes maricones tan elevados como este o este otro. Y, mira, no me alargo más con esta gilipollez porque todo se puede resumir así (no se necesitan más palabras):
Por el contrario, me faltan palabras para expresar todo lo que siento al ver a Bad Gyal acompañada por Arrels de Gràcia marcándose una versión de la “Rumba de Barcelona” de Gato Pérez en los Goya 2026, que se celebraron el pasado 28 de febrero en la Ciudad Condal. En estos tiempos en las que la Rosalía vampiriza el diálogo social con su actuación en los BRIT después de meses de ser la artista más tibia sobre la faz de la Tierra, resulta especialmente refrescante que Bad Gyal corone la ceremonia de los Goya con una actuación que es la antítesis de la tibieza.
Porque la “Rumba de Barcelona” es precisamente un canto de amor a esta ciudad de la que se mencionan todos los barrios uno a uno… Y no parece para nada casual que la artista haya decidido atacar esta canción en un momento en el que a los barceloneses se nos está expulsando de todos esos barrios debido a la problemática de la vivienda que va pareja a esta fase acelerada de capitalismo que nos ha tocado habitar. Y aquí viene lo interesante: Bad Gyal se hizo acompañar sobre el escenario por una diversidad que representa perfectamente a la Ciudad Condal pero que puede estar en vías de extinción.
Es por eso por lo que se siente tan poderosa la declaración de intenciones que supone que varios bailarines exhibieran con orgullo sendas camisetas de Top Manta y el Sindicat de Llogateres. ¿Resultado? Todo el mundo contento. Los miembros de la Internacional Gatista aplaudieron el show . Los preocupados por el problema de la vivienda (es decir, todos los que no nos ganamos la vida tensionando los precios de las viviendas ajenas), más todavía. Los fans lo tienen claro: necesitan un disco de rumbas de su diva. Y ahí, entre el público, fue una verdadera fantasía imaginar a Susan Sarandon viendo a Bad Gyal sirviendo coño contestatario y gozándolo pese a no entender de misa la mitad. ∎