No sé tú, pero yo desconfío profundamente de esa gente que vuelve al trabajo en los primeros días de septiembre ultramotivada y con energía de querer hacer mil cosas desde el minuto cero. Desconfío de ellos porque lo suyo no puede ser sano. A ver, José Manuel, te has pasado las vacaciones tirado en la playa, ¿me estás diciendo que la vuelta al curro no te ha provocado ningún tipo de shock mental y anímico? ¿No puedes hacer como todo el mundo y usar la primera semana de septiembre para no hacer absolutamente nada, la segunda para ir volviendo poco a poco y, si acaso, la tercera para poner sobre la mesa tímidamente los primeros proyectos de envergadura?
Pues resulta que Miley Cyrus es un poco José Manuel y ha decidido aprovechar que estamos todos medio aturdidos todavía con la vuelta al curro para dejar bien claras dos cosas. La primera es que ya no es Miley Cyrus, sino Miley a secas. Como Kylie. Que, además, rima. La segunda es que ya está, ya fue suficiente Madonna por este año: a partir de aquí y ahora, en las redes sociales aficionadas a (y obsesas con) las divas pop solo se va a hablar de Miley.
Porque, así un poco por sorpresa, Miley usó su Instagram para anunciar que su décimo álbum se publicará tan pronto como el próximo 18 de septiembre. De aquí a nada. Y la buena nueva fue entregada en compañía de un primer single que se titula igual que el disco, “Bass Persuades”, y que ya tiene un videoclip que se ha convertido en la niña bonita de las redes sociales en los últimos días. Se ha filtrado también un tracklist de nueve canciones a las que, como colofón, se le suma un remix del primer single (aunque todavía no se sabe quién será el remixer… ojalá una bizarrada tipo Jamie xx o Danny L. Harle). Y, en paralelo, la artista también ha dejado caer que presentará el álbum en dos noches exclusivas de octubre en el Hollywood Bowl con los Model/Actriz de teloneros. Se prevé el habitual circo-drama a la hora de conseguir entradas. Obvio.
Pero volvamos a “Bass Persuades”, el tema y el videoclip. Porque es lo que ha hecho que las redes sociales anden medio trastornadas y mostrando un consenso absoluto: nos encontramos ante un bop tremendo. Una joya destinada a brillar en la lista del gimnasio en la que guardamos los temardos que nos levantan el culo en la elíptica. O, dicho en el idioma maricón de este bluit que no puedo ni quiero traducir (porque es un poco fortísimo): “The Hannah Montana dye job seeped into her brain and activated the dormant cunt genes she had no choice but serve the gag”. Quien tenía que entender, entendió.
Y quien no entendió, no pasa nada. Porque el cachondeo es democrático cuando te topas con stories como este que deja constancia de lo que ocurre cuando te intentan robar mientras estás viendo el vídeo de “Bass Persuades”. O este otro que retrata directamente las secuelas que la coreografía del clip ha dejado en los más impresionables. Aunque hay que reconocer que la coreografía es infecciosa hasta el nivel de hacerle creer a cualquiera, incluso a alguien como yo, un señor de 46 años, que es capaz de salir airoso bailándola en cualquier club de medio pelo. Obviamente, la susodicha coreografía ha invadido por completo las redes sociales con resultados dispares: algunos bien, otros peor y otros que te dejan con ganas de lavarte los ojos con salfumán.
A mí, personalmente, la coreografía me deja un poco con sentimientos encontrados. Porque otra cosa de la que se está hablando mucho en redes sociales es precisamente del mensaje de “Bass Persuades”. La letra no deja mucho espacio para la duda: “Pavimentamos los pastos porque los caballos se han ido / Olvidando que hay un mundo en el que suena este disco / Los fantasmas huyen a las Bermudas porque no hay nadie a quien perseguir / Las chuches están mezcladas con fentanilo que nadie quiere”. Nunca esperarías que Miley hablara tan abiertamente de la mierda de escena fiestera que se nos está quedando, ¿verdad?
Pero es que la tía no se detiene ahí y sigue: “Tienes los ojos pegados a la pantalla del móvil / Pero, sin la MTV, te perdiste el nuevo hit / Pásate a lo analógico, hazlo como en el cine / Solo tienes que mirar por la ventana, ¿y qué ves?”. Así hasta llegar al gran colofón del estribillo: “Los chicos no quieren bailar / No podemos estar así para siempre / Rindámonos a la noche, juntemos nuestros cuerpos”. Qué curioso que hace unos meses Madonna lanzara todo un disco para invitarnos a volver a la pista de baile y, ahora, Miley apueste por el mismo mensaje pero apuntando directamente a los culpables de que parezca que el club se esté muriendo: esa chavalada que ya no quiere bailar porque se pasa todo el santo día con la nariz pegada a la pantalla del móvil.
El mensaje, un diez. Pero esto es lo que no cuadra: Miley, tía, te pasas toda la canción pidiéndole a los chavales que dejen el puñetero teléfono y se lancen al mundo real a bailar, ¿pero creas la coreografía más tiktokeable de la temporada para que esos mismos chavales sigan enganchados a las redes? Típica incongruencia del pop esquizofrénico de los últimos años.
Pero lo cortés no quita lo valiente, y nadie va a negar aquí que la coreografía en concreto y el videoclip en general son una verdadera maravilla. Una maravilla, además, repleta de referencias ilustres. Si en lo musical es imposible no pensar en Lady Gaga y Britney (esta segunda, al parecer, aparece de forma literal en un sample), el videoclip es una verdadera celebración de grandes iconos de la música y la cultura pop: “Black & White” y “Thriller” de Michael Jackson, la película “Portero de noche” (Liliana Cavani, 1972), “Rhythm Nation” de Janet Jackson, el film “Querelle” (R.W. Fassbinder, 1982), “Womanizer” de Britney Spears, “Hung Up” de Madonna, el “Me Against The Music” que precisamente unió a Britney y Madonna… Otra forma más en la que Miley sigue aleccionando a la chavalada de la mejor forma posible: mientras nos tiene a todos tal que así.
No todo van a ser ganas de bailar esta semana, claro. Porque Mónica Naranjo ha aprovechado que la gira de presentación de sus “Grandes éxitos” pasaba por Valdepeñas para hacer lo que absolutamente todo el mundo le estaba pidiendo, casi exigiendo que hiciera: pronunciarse al respecto de la situación de Ceuta. Ya no podíamos vivir ni un minuto más sin que la autora de “Desátame” nos explicara qué opina sobre este desastre humanitario y, de paso, nos dijera qué pensar al respecto. Porque somos imbéciles, claro.
Total, que la chapa que la tía dio sobre el escenario de Valdepeñas se ha viralizado como si no hubiera un mañana porque muchos dicen que es muy “críptica”. Y yo la verdad es que no sé dónde le ve la peña el cripticismo a esto que voy a transcribir palabra a palabra porque no tiene desperdicio: “Estaba esta mañana con unas vistas maravillosas que tenía desde donde me hospedo. Estaba viendo lo bonito que es nuestro país y de repente me ha embargado una gran tristeza. De verdad que no soy una persona metiche en política. De hecho, creo que la cultura no tiene que estar nunca mezclada con la política. Pero, debido a los momentos que estamos viviendo, que se nos va todo de las manos, no olvidemos una cosa: los españoles somos poderosos, porque unidos jamás seremos vencidos. Hemos andado mucho, hombres y mujeres en este país, a lo largo de muchos años, y no podemos permitir lo que está pasando. Da igual el partido político que nos guste. Es que da igual. En este momento más que nunca, todos tenemos que estar unidos. Ceuta es España. Y como españoles, nos necesitan”. Y aquí llega el giro rajoyano final: “No estamos en esta vida para sobrevivir, sino para vivir. Cuando sobrevivimos es porque dependemos de algo. No tenemos que depender de ese algo, ese algo tiene que depender de nosotros. ¡Qué coño!”.
Se me llevan los demonios al pensar que Mónica Naranjo tiene el papo de entonar semejantes estupideces sobre el escenario, especialmente lo de “creo que la cultura no tiene que estar nunca mezclada con la política”, mientras habita el mismo espacio y tiempo de unas Tanxugueiras que acaban de ver cómo la política sacude su cultura de la forma más violenta posible. El pasado 2 de septiembre, la banda tuvo que enfrentarse a un grupo de manifestantes que venían de reclamar el mismo “Ceuta es España” por el que aboga la Naranjo e invadía su concierto en Palencia ondeando rojigualdas y gritando lindezas como “muerte a Galicia” y “muerte a las paletas”.
El motivo, evidentemente, era que las Tanxugueiras no estaban usando la lengua oficial del reino, y eso parece ser motivo suficiente para que unos energúmenos irrumpan en tu concierto con la intención de censurarlo por activa o por pasiva. Bueno, más por activa que por pasiva. Porque es que lo ocurrido puede explicarse de forma pluscuamperfecta con este bluit: “Camino de vuelta de haber putodefendidoespaña en Ceuta, un grupo de lerdos fascistas decidió reventar un concierto de las Tanxugueiras en Palencia porque cantan en galego y los fachas tienen alergia a la cultura”.
Por suerte, la banda no se amedrentó ni durante el concierto ni después, cuando colgaron un comunicado en el que vienen a decir que estamos adentrándonos en tiempos oscuros pero que eso no les va a impedir seguir haciendo lo que hacen. Y hacerlo en su lengua. Porque, ante semejante ataque, están bien los comentarios jocosos como el de este otro bluit: “Ir a un concierto de Tanxugueiras y quejarte de que cantan en gallego es como quejarte de que no se canta en castellano en un concierto de Taylor Swift”. Pero está mucho mejor que se viralicen tal y como ya se han viralizado artículos como este de Lucía Taboada para ‘El Diario’ en el que la autora dice verdades como puños: “Quieren reducir España hasta que solo quepan dentro los que hablan, cantan, bailan, piensan o protesten exactamente como ellos quieren protestar, hablar, cantar y bailar; y encima tienen el cuajo de llamarlo amor a la patria”. Poco más puedo añadir. ∎