Libro

Aurelio Morata

Melodías inconfesables66 rpm, 2026

¿Es un libro que acompaña un disco? ¿O es un disco que acompaña un libro? La duda surge de forma inmediata al intentar definir esta obra de Aurelio Morata (Barcelona, 1961), un hombre que a muchos lectores jóvenes no les sonará de nada, pero si repasamos su currículum nos encontraremos con una persona que ha trabajado durante cerca de medio siglo y conoce a la perfección los entresijos del arte y la industria musicales. No en vano ha tocado el contrabajo con Los Rebeldes; ha tenido su propio grupo, Aurelio y Los Vagabundos; ha sido compositor, productor, ingeniero de sonido, mánager y promotor, y ha montado su propio estudio de grabación y su sello discográfico Mitik Records.

No contento con estar a uno y otro lado del escenario a lo largo de todos estos años, Morata se ha estrenado ahora como escritor. Y lo ha hecho para explicar su último disco, en este caso firmado en solitario, un curiosísimo álbum –como decíamos, acompaña a este volumen en formato CD– en el que repasa algunas de las composiciones más significativas que lo han marcado durante su infancia y adolescencia. Y no se trata precisamente de una colección de temas vinculados al rock, o al rock’n’roll, que es como él define la especialidad musical que escogió.

De ahí viene, pues, el título de “Melodías inconfesables”, ya que a partir de esta inconcebible selección de diez temas –de “Le métèque” a “El cóndor pasa”, de “Hasta siempre comandante” a ”El bandoler”, de “Angelitos negros” a “Bella ciao”– que podrían avergonzar a cualquier militante de la ortodoxia rockista, Aurelio se confiesa como un aficionado completamente ecléctico, con unas orejas bien abiertas a todo lo que le ha ido llegando a sus oídos –por lo menos, hasta 1989, fecha de la última referencia reseñada– desde que escuchaba la radio de sus padres a los descubrimientos que hacía gracias a los consejos de sus amigos o las recomendaciones de la revista ‘Vibraciones’ o del programa ‘Al mil por mil’ de José María Pallardó en Radiocadena Española.

El músico barcelonés aprovecha las decenas de comentarios que escribe sobre sus composiciones preferidas de todos los géneros imaginables, incluyendo el rock, por supuesto, pero también auténticos desaguisados horteras, inesperadas proclamas de la canción protesta o inusitadas incursiones en los ritmos discotequeros, para ir ofreciéndonos retazos de su biografía, aunque no se extiende demasiado en su trayectoria artística. Tal vez sea por modestia o porque ha preferido dar más importancia a los recuerdos asociados a determinadas piezas.

En conjunto, el libro deja un buen sabor de boca. Aurelio se explica tan bien que a uno incluso le entran ganas de volver a escuchar las canciones de las que habla, aunque sean de las más denostadas y olvidadas. Además, el volumen se cierra con unas “Notas de producción” en las que repasa detenidamente el proceso de revisión de la decena de canciones que ha grabado en el cedé. Y cabe decir que al final nos quedamos con el contenido de esas poco más de 150 páginas, porque las versiones no dan mucho de sí más allá de ser una especie de ajuste de cuentas personal con el pasado de su autor. Tal vez el planteamiento teórico del proyecto fuera de lo más merecido y atractivo, pero el resultado sonoro ha sido más bien anecdótico. ∎

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