A pesar de contar con Josh O’Connor y Paul Mescal como protagonistas –y con una exquisita banda sonora de Oliver Coates que incluye varias apariciones de Sam Amidon–, “La historia del sonido” (Oliver Hermanus, 2025) ha pasado con más pena que gloria por las pantallas (ya está disponible en algunas plataformas).
La película –que compitió en Cannes 2025– se basa principalmente en el relato publicado por Ben Shattuck (Dartmouth, Massachusetts, 1984) en 2018 en la revista ‘The Common’, un relato que, guardando las distancias, a servidor le recuerda a “Brokeback Mountain” de Annie Proulx, aparecido en ‘The New Yorker’ en 1997, aunque aquí no hay vaqueros enamorados y sí dos “cazadores de canciones” que de alguna manera prefiguran a leyendas como Alan Lomax y otros intrépidos achivistas sonoros: sus apenas doce páginas muestran el mismo poder de concisión y emoción que la ya clásica y triste historia de Enis Del Mar y Jack Twist.
El filme no es extraordinario, tampoco desdeñable, pero es solo la punta del iceberg de esta colección de relatos (“The History Of Sound”, 2024; Stefano Books, 2026; traducción de Lucas Gonzalvo Valls) que sirven para vislumbrar a uno de los mejores cuentistas norteamericanos recientes.
Combinando pasado y presente –la historia titular se sitúa en la primera década del siglo XX–, Shattuck arma en doce piezas –algunas de ellas levemente interconectadas– un apasionante puzle que lo mismo recorre los bosques de Maine, enfoca hacia la Primera Guerra Mundial, se aposenta en el Nantucket de 1700 o se detiene el New Hampshire de nuestros días, todo hilado con una prosa de una potencia lírica inusual donde la naturaleza sirve de telón de fondo a la zozobra emocional de los protagonistas, hombres y mujeres marcados por misterios irresolubles, amores en la cuerda floja (o con la cuerda irremediablemente rota), extraños crímenes y malentendidos enquistados en el tiempo.
Graduado –¡cómo no!– en el taller de escritores de Iowa, Shattuck publicó en 2022 “Six Walks”, un libro de no ficción que seguía los pasos (y paseos) de Henry David Thoreau, pero fue el relato titular de esta colección –que ha sido recuperado en varias antologías y regado con varios premios– el que puso el foco definitivo sobre su admirable escritura.
Vean la película –Mescal, O’Connor, el soundtrack y la fotografía de Alexander Dynan bien valen una misa– pero sumérjanse en las las casi trescientas páginas del libro (a pesar de una portada más bien chunga que busca tirar del hilo de la fama de los protagonistas del largometraje). Satisfacción garantizada. ∎