Libro

Cory Doctorow

Mierdificación. Qué hacer ante la apropiación de Internet por las grandes tecnológicasCapitán Swing, 2026

“Mierdificación. Qué hacer ante la apropiación de Internet por las grandes tecnológicas (“Enshittification: Why Everything Suddenly Got Worse And What To Do About It”, 2025; Capitán Swing, 2026; traducción de Enrique Maldonado Roldán) es uno de esos (raros y escasos) libros que no solo cambian la forma en que miras a tu alrededor, sino que incluso cambian la manera en que lees todo lo que está ocurriendo a tu alrededor. Probablemente te hayas empezado a encontrar el término mierdificación hasta en la sopa y, la verdad, parte de la culpa de eso la tenemos los periodistas (yo mismo he escrito en los últimos tiempos dos textos, sobre la nueva caja de búsqueda de Google y sobre el final del formato físico, que guardan una estrecha relación con lo tratado en este ensayo). Pero lo interesante del libro de Cory Doctorow (Toronto, 1971) no es que defina este nuevo concepto-hype, sino su clarividente exposición de una situación que nos afecta a todos aunque sus efectos se estén intentando mantener perniciosamente en la invisibilidad y en las sombras.

Pero vayamos por partes y empecemos por lo más básico: ¿cómo define Doctorow la mierdificación en este libro? Me remito a sus palabras: “Mierdificación no es solo una forma de decir que ‘algo ha empeorado’. Es un análisis que explica tres cosas: la forma en la que se deteriora un servicio en línea, cómo avanza esa degeneración y el contagio que está provocando que todo empeore de forma simultánea”. Estas tres fases (deterioro, degeneración y contagio) vertebran la estructura de un ensayo que parte de un repaso a la historia natural de la enfermedad, donde el autor establece los cuatro pasos de este proceso: “1. Las plataformas son buenas para sus usuarios. 2. Abusan de sus usuarios para favorecer a sus clientes comerciales. 3. Abusan de los clientes comerciales para apropiarse de todo el valor. 4. Se convierten en un gigantesco montón de mierda”. ¿Te va sonando este modus operandi?

Es en este arranque del libro donde Doctorow define tres conceptos que son imprescindibles para entender la mierdificación de nuestra tecnología. Para empezar, los “efectos de red” que están en la base de productos y servicios “cuyo valor aumenta conforme atrae a más usuarios”: “Te registrabas en Facebook porque la gente que ya estaba allí hacía la plataforma valiosa para ti, y una vez dentro, eras tú el que hacía más valioso Facebook para la gente que quería comunicarse contigo”. A continuación, el “coste de cambio” se refiere a “todo lo que tienes que abandonar cuando cambias de un producto o servicio a otro”. Y, por último, el “problema de la acción colectiva” se refiere a “la increíblemente difícil tarea de conseguir que otras personas hagan lo que tú quieres que hagan cuando tú quieres que lo hagan”. Por ejemplo: marcharos colectivamente de una red social para ir a una nueva red social.

Una vez ventilada la historia natural, Cory Doctorow aborda tres fases escalonadas, empezando por una “Patología” (diagnóstico) en la que despliega los diferentes procesos internos que provocan la mierdificación de cualquier producto o servicio. El primero es el fin de la competencia en un mercado, lo que da paso a monopolios. A continuación viene el secuestro del regulador, poniendo así la regulación del lado del monopolista. Le sigue el fin de la autoayuda, entendida como la capacidad del usuario para resolver los problemas de su producto o servicio por sí mismo o con quien quiera, no con quien el vendedor obligue. Y acabamos con el secuestro de los trabajadores tecnológicos en el denominado “pasmo vocacional”, o lo que es lo mismo: la creencia del trabajador en una misión superior que le hace ser extremadamente fiel al producto o servicio para el que trabaja, anteponiéndolo a sus propias necesidades.

Y aquí empieza lo bueno. En su sección de “Epidemología”, Doctorow explica cómo la enfermedad de la mierdificación se ha convertido en epidemia. Y lo hace arrojando una buena ración de análisis en profundidad con profusión de datos en la mano. El autor habla de las apps como una tierra legal ambigua en la que se permiten prácticas injustas amparadas en la alegalidad, pero también aborda conceptos sorprendentes como el “centauro inverso” (máquinas que usan a los humanos para que estos hagan lo que ellas no pueden hacer) o la “pollificación” (la aplicación del sistema de producción de la industria del pollo a la industria de la tecnología para asentar prácticas monopolísticas y anticompetencia).

Es en esta sección en la que Cory Doctorow encara algunos de los problemas más sorprendentes de la mierdificación. Ahí está, por ejemplo, la creación de IPs blindadas legalmente que han creado un sistema comercial en el que tú no eres dueño de un producto, sino de una licencia que tan solo te permite disfrutar de ese servicio mientras cumplas lo establecido en un contrato que el vendedor puede cambiar a su antojo pero que hará caer el peso de la ley sobre el usuario en el caso de que este lo vulnere. También se atreve con el tecnofeudalismo como cambio de paradigma en el que un nuevo sistema de rentas (basado en las licencias) triunfa por encima del sistema de beneficios que hasta ahora se apoyaba en la propiedad. En este tramo, la sorpresa e incluso el terror se va asentando en el ánimo del lector a medida que el autor va aportando estadísticas, casos concretos y líos legales que dejaron al descubierto documentos presuntamente secretos de empresas como Google (¡siempre Google!).

Por suerte, la última sección del libro aborda “La cura”, una apuesta por recuperar todo aquello que hemos perdido con la firme creencia de que debemos dejar de creernos ese “no hay alternativa” (tan thatcheriano) con el que las tecnológicas están intentando implantar este nuevo sistema. Doctorow deja espacio para la esperanza al constatar que estamos volviendo a la lucha contra los monopolios y que estamos recuperando una regulación que vele por el internet “bueno” (de buena calidad), que preserve la neutralidad de la red y que incluso permita al usuario gestionar su propia información con total libertad para moverse por internet. ¿Te imaginas poder “llevarte” tu contenido y contactos de Instagram a cualquier otra red porque, en verdad, te pertenecen a ti y no a Instagram? Loquísimo, ¿eh?

Y puede que, durante la lectura, yo mismo lamentase que “Mierdificación” no baje al caso concreto, que es lo que todos buscamos en esta era del tutorial de YouTube que te soluciona la vida en tres minutos. ¿Qué podemos hacer individualmente para salir de la rueda de hámster de la mierdificación? ¿Cómo frenar la mierdificación de mis servicios digitales y redes sociales? ¿Cómo escapar? ¿Cómo cambiar el sistema? Doctorow no responde ninguna de estas preguntas, pero hace algo mucho más interesante: deja claro que este no es un problema del individuo, ni de ti ni de mí. No nos corresponde a nosotros acarrear este peso sobre la espalda porque, en verdad, es un problema estructural.

Cory Doctorow lleva este “Mierdificación” a la esfera de la transversalidad de todas las luchas que nos interesan y nos afectan como una única lucha totalizadora: la lucha de clases. Porque de eso habla precisamente este ensayo cuando, por ejemplo, llama directamente a la sindicalización. Y también cuando, ya de forma más indirecta, resulta que todo el texto ha estado hablando de una lucha entre nosotros, la clase media-baja (si es que sigue existiendo tal cosa), y las grandes corporaciones. Las mismas que construyeron monopolios vendiéndonos maravillas y que, una vez con el poder cogido por la entrepierna, no han dudado en mierdificar nuestra vida hasta el infinito y más allá. ∎

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