En algún momento de 1994, sin un motivo claro, el trío Unrest desapareció para dar paso al dúo Air Miami. Si en aquellos las tareas de composición recaían de manera casi exclusiva en manos de Mark Robinson, su cantante y guitarrista, en el nuevo proyecto se las repartirían entre él y Bridget Cross, quien había sido también parte de Unrest. Resumiendo, el único miembro de Unrest que quedaba fuera era el batería Phil Krauth. Pese a todo, el músico también pasaría a ser parte de Air Miami en la última etapa de la efímera historia del grupo.
Las diferencias entre el sonido de una y otra banda otorgan a Air Miami un espíritu más aventurero y experimental que el de Unrest, siempre dentro de los límites del pop. En “Me. Me. Me.” (1995), único largo del dúo, esos matices se acentuarían gracias a la producción de Guy Fixsen, miembro de los post-rockeros Laika y productor en discos de otras luminarias del sonido experimental como Moonshake o The Telescopes. La colaboración entre los dos compositores y el productor llenó de arreglos imaginativos una colección de canciones ya de por sí irresistibles, convirtiéndolas en algo diferente y único.
El nombre de proyecto tenía que ver con la fascinación que Robinson y Cross sentían por la ciudad de Miami. Para llevar esa pequeña obsesión un paso más allá, pidieron a 4AD concederles el deseo de grabar el disco allí, por lo que se reservó el estudio más pequeño de los Criteria Studios, donde ya habían grabado Fleetwood Mac o The Eagles, y donde el dúo coincidiría con otros artistas como Julio Iglesias o R.E.M.
Tras la grabación del álbum, se decidió no incluir tres de las canciones registradas que ahora sí forman parte de esta reedición. Son “Warm Miami May”, que Warner Brothers –encargados de la distribución del álbum– retiró como medida preventiva ante los problemas que podía originar la gran similitud de su línea melódica con “You’ve Made Me So Very Happy” de Blood, Sweat And Tears; “Pucker”, que previamente había aparecido en su versión demo en la compilación “All Virgos Are Mad” (1994) –que recogía canciones de diversos artistas del sello 4AD–, y “See Through Plastic”, un corte con no mucho que ofrecer al conjunto.
Pese a no contar con estas tres canciones, el resultado del repertorio original sorprendía desde su primer corte, la vitaminada y contagiosa “I Hate Milk”. Tras esta, “World Cup Fever” cambiaba de tercio poniendo sobre relieve toda la magia de la mesa de mezclas y haciendo de esta una de las canciones que sin duda despertarían la curiosidad del oyente. “Seabird”, a medio camino entre Beat Happening y Stereolab, es quizá la más redonda de todos los cortes del disco, y junto a la siguiente en el orden original, “Special Angel”, otro acierto de pop cálido y redondo, son ya motivos suficientes como para escuchar una y otra vez el álbum al completo. Pero los aciertos no se quedan aquí, porque más adelante hay otras joyas de sobresaliente como “You Sweet Little Heartbreaker” o “Neely”, por citar solo un par.
Con la salida del LP, el grupo decidió absurdamente no conceder entrevistas. Fue una actitud inexplicable que provocaría no solo que la difusión del trabajo se viera seriamente mermada, sino que el futuro del proyecto quedara también herido de muerte. A la escasa atención recibida hubo que sumar las crecientes tensiones en el seno del dúo, y en 1996 (pocos meses después de haber sido lanzado el álbum) Air Miami daba su último concierto, que pasaría sin pena ni gloria, al igual que “Me. Me. Me.”. Tras esta breve etapa de creatividad desbocada y profunda intimidad colaborativa, Robinson y Cross no solo daban por zanjado el grupo, sino que perderían el contacto profesional y personal durante años. Así de intensa y frustrante terminó siendo su experiencia.
Esta reedición rescata el álbum original debidamente remasterizado, suma los tres cortes ya comentados y se presenta en un formato físico ideal de doble disco de vinilo de color (azul y naranja) a 45 revoluciones, con un sonido fabuloso que hace que su compra merezca la pena tanto por aquellos que llegaron a conocerlo en su día como de todo aquel que sienta curiosidad por escuchar uno de los proyectos más interesantes y desconocidos del pop de mediados de la década de los noventa. Sin duda un must, una joya oculta e infravalorada. ∎