Cruje el suelo, acelera el sintetizador y ahí está Brian James Christinzio, BC Camplight a partir de ahora, abriendo el arcón de los recuerdos dolorosos y las infancias traumáticas. “The Tent”, la canción que inaugura el barroco y deliciosamente teatral “A Sober Conversation”, lo explica casi todo: evocación de la infancia, ecos de un verano gozoso y, de pronto, la sombra del abuso arañando la melodía y retorciendo las voces.
“Pasé 30 años aterrorizado de abrir esa puerta, temeroso del precio que pagaría una vez que lo hiciera”, ha comentado el estadounidense durante la promoción de un disco –el séptimo en una carrera que comenzó a principios de los dos mil– con el que, orbitando alrededor de la ópera rock más o menos ambiciosa y ampulosa, intenta purgar los abusos que sufrió de crío a manos del monitor de un campamento de verano. Un incidente que el músico, habilidoso a la hora de transformar el duelo y la pena en composición pop, exorciza en una decena de canciones de acabado melancólico, recovecos insospechados y pianos rutilantes. Cabaret y baile de máscaras para amortiguar la pena y escabullirse entre los surcos de un LP confesional y tragicómico. Como The Divine Comedy de resaca. Como Colin Blunstone dejando su “One Day” en manos de Sufjan Stevens para extirparle hasta el último gramo de alegría.
“Soy un hombre común con un propósito común”, canta en “When I Make My First Million”, deliciosa miniatura orquestal que confirma que, en efecto, BC Camplight es cualquier cosa menos un tipo corriente. Al contrario. Extravagante y excesivo, lo mismo coquetea con el glam acompañado de Abigail Morris (The Last Dinner Party) en “Two Legged Dog” que se abre en canal en la noctámbula y atmosférica “Drunk Talk” o echa a volar con la juguetona y circense canción que da título al disco.
De todo esto está hecho “A Sober Conversation”, un disco de auges, caídas y estribillos cazados en el momento justo; de frondosos himnos pop que podría haber firmado Badly Drawn Boy (“Bubbles In The Gasoline”) y canciones de arranque prometedor y errático desarrollo (“Rock Gently In Disorder”). Un álbum irregular pero valiente que intenta luchar contra la oscuridad desde el sobresalto de “Where You Taking My Baby?”, confrontación directa con su agresor y balsámico ajuste de cuentas con el pasado. ∎