La singladura de Fernando Alfaro con Chucho sigue moviéndose por certeros impulsos telúricos. La radiante inmersión patafísica de “Tejido de felicidad” (1999) suplió al árido “78” (1997) anunciando una buena nueva: el ex Surfin’ Bichos conseguía dar esquinazo a las borrascas y lo proclamaba en manifiestos como “Magic” o “Revolución”. Ahora se ha ido de excursión al subsuelo y ha vuelto para contarlo con actitud impulsiva, urgente. Tanto, que su voracidad ha desbordado el espacio de un compacto para proponer una pequeña trilogía paralela: tres CD-singles provistos de canciones inéditas.
Que un mayor volumen editorial no significa necesariamente un superávit de inspiración ya quedó claro desde los tiempos en que The Cash lanzaron “Sandinista”. Y el movimiento de Alfaro adolece, en efecto, de una cierta desproporción. Pero entre sus muestras de soberbia se deslizan canciones capaces de mirar de tú a tú a las de “Tejido de felicidad”, herederas de su espíritu emprendedor y orgullosas de su lastimoso historial clínico. “Abre todas las ventas” invita al respiro incondicional, y “De aire” aporta ingravidez a un disco liberador pese a sus texturas físicas. Apoyado nuevamente en una coproducción de Kaki Arkarazo, Alfaro lucha para emanciparse de sus fantasmas personales; y mientras sigue en ello, los exhibe sin complejos en canciones convulsas, patológicas y, sin embargo, poseedoras de un enigmático poder curativo interior. Esa es su fulminante paradoja: introducir al oyente, en canciones ejemplares como “Visión rayos-X” o “Chapoteosis de chiquillos en la bañera”, en un relato de miserias personales que terminan sonando desafiantes, casi a ejercicio de iniciación vital. Un viaje de seres desahuciados pero altivos, que se completa con los cuatro inéditos de “Fragmento I”, entre ellos interioridades rugosas como “Calígula en Río” y “El que apaga la luz . ∎