Álbum

CMAT

EURO-COUNTRYAWAL-Popstock!, 2025

CMAT debutó en 2022 con If My Wife New I’d Be Dead, una especie de parodia sin querer de la tendencia country estadounidense, pero en versión celta. Crazymad, For Me, de 2023, le valió una nominación a los Mercury y consolidó su estatus en Reino Unido a la vez que afianzaba su estilo: un pop extravagante, bastante enraizado en Irlanda, en el que la exageración y lo teatral se potencian al máximo exponente, un juego de espejos donde lo kitsch y lo emotivo conviven en tensión constante.

En EURO-COUNTRY, sin embargo, todo eso sube de nivel, como si acaso todas las capas de ironía, melodrama y artificio pudiesen alcanzar un punto de ebullición. El resultado es un disco que revisita los tópicos del pop con una mirada sarcástica, llevándolos hasta un límite casi conceptual: un ejercicio de autoescenificación en el que Ciara Mary-Alice Thompson se llena de rabia, humor y narrativa. Más que un álbum, podría ser la banda sonora de un musical tragicómico. Pero “EURO-COUNTRY”, además de biográfico, es un LP que adquiere una densidad cultural que conecta directamente con la historia reciente de Irlanda. El título funciona como metáfora doble: por un lado, remite a la entrada del euro en el país en 1999, gesto de modernización y promesa de prosperidad europea; por otro, señala el reverso de esa integración, cuando el capitalismo globalizado y el espejismo del Tigre Celta desembocaron en precariedad y crisis económica. La canción que da nombre al trabajo, situada en segundo lugar, habla de todo ello mientras CMAT canta en gaélico, con unos arreglos eclesiásticos que también hacen referencia a la identidad fuertemente católica de la isla. En sus versos canta: “I was twelve when the das started killing themselves all around me” o “building houses that stay empty even now”, funcionando como alusión directa a la burbuja inmobiliaria. No obstante, “EURO-COUNTRY”, como tema en torno al que opera el resto del trabajo, está cargado de una solemnidad que no es habitual en sus otras canciones. En “The Jamie Oliver Petrol Station” ironiza sobre cómo la cara del famoso chef “no debería estar en ningún póster”, mientras que en “Take A Sexy Picture Of Me”, otro de los adelantos de su tercer LP, cuenta que “desde que era pequeña solo pensaba en ser sexy, depilándome las piernas con celo”. Son historias tristes que, a la vez, están llenas de capas grotescas que provocan que la tragedia y la comedia, ya esté hablando de Irlanda en un sentido histórico o de un recuerdo vergonzoso del pasado, nunca dejen de solaparse.

En todo ello laten sentimientos encontrados, tanto hacia sí misma como hacia su país. La propia portada del disco lo sugiere: una fuente adornada con un euro gigante y un rótulo en tipografía céltica funcionan como metáfora visual de esa tensión entre modernidad, tradición y engaño. Lo mismo ocurre en el plano sonoro, donde convive la aspiración de convertirse en una superestrella estadounidense (reflejo de la mirada esperanzada de Irlanda hacia el exterior durante los años del Tigre Celta) con una identidad profundamente gaélica, marcada por algunos violines que evocan las raíces irlandesas del country. CMAT dialoga así con Estados Unidos como espejo en el que mirarse, pero también como nación que Irlanda ayudó a dar forma. En este cruce, las baladas solemnes se mezclan con un pop cultivado en exceso que desde fuera es excéntrico, pero que a la vez funciona como crítica y como celebración de la propia identidad cultural. ∎

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