Lo primero que llama la antención de “LOVE” es el chorro de voz que aún conserva Kevin Rowland. Lo derrocha con generosidad en “My Life In England Pt. 1”, corte inaugural del nuevo álbum de Dexys Midnight Runners –séptimo si incluimos los publicados como Dexys tras su vuelta en 2012– y central –si no fuese porque reaparece al final del disco como “Pt. 2”–, donde el cantante recuenta algunos momentos de su infancia sobre un eufórico manto de soul, tónica que se mantiene junto a otros temas más tranquilos a lo largo del disco. Rowland es el único músico remanente de la formación original de esta banda formada en 1978 junto al trombonista Jim Paterson. Con ellos permanecen desde 2013 Michael Timothy (teclados) y desde el disco de versiones “Let The Record Show: Dexys Do Irish And Country Soul” (2016), el sólido multinstrumentista indie Sean Read (colaborador de Edwyn Collins y Pete Astor), sustituyendo al ex Style Council Mike Talbot, que solo estuvo, por cierto, en el disco de regreso, “One Day I’m Going To Soar” (2012).
Recuperamos el aliento para decir que “LOVE” puede ser también el último disco en la escasa discografía de Dexys Midnight Runners, un trabajo en el que Rowland, actualmente con 72 años, hace balance de su vida animado por su reciente autobiografía, “Bless My Father” (2025). De hecho, el título de uno de sus cortes, la conmovedora “Once A Man, Twice A Child”, dedicada a su padre, procede de uno de los capítulos del libro además de ser un dicho popular empíricamente objetivable por quienes tenemos mayores dependientes. No es que haya grandes novedades sonoras en “LOVE”, pero es un trabajo que se beneficia de la cuidada producción del irlandés David Holmes, fan incondicional de la banda. Fue este, que en el momento de preparación del disco trabajaba en una recopilación de temas con “strange” en el título, quien propuso la versión de Tim Buckley, “Strange Feelin’”, único corte del álbum que no aparece firmado por la banda –básicamente, Rowland con la participación repartida del resto–. Procedente del mejor álbum del americano, “Happy Sad” (1969), Dexys conservan la clave jazzística del tema pero sustituyen la sensación de jam original añadiendo lo que parecen cuerdas sintetizadas, un Fender Rodhes casi masticable y otra interpretación “sob vocal” de Rowland que quita el sentido. Un logro artístico y casi espiritual sobre el misterio de ciertas emociones a pesar de la alergia proverbial que tiene el artista por el jazz.
Ese paso del tiempo que músicos de su edad y otros algo más jóvenes tratan de forma inevitable en sus nuevas obras discográficas se pone de manifiesto también en temas más desalentadores como “Old Love”. Compuesto por Rowland junto con Sean Read –que firma con él tres cortes–, empieza así: “Viejo, viejo, viejo amor, odio hacerme viejo, pasó tan deprisa, dónde fue a parar”. Otra canción junto a Read es la más reconciliadora, a pesar de su título, “It’s Over Now”, un número de northern soul guiado de nuevo por el piano eléctrico donde Rowland comparte tareas vocales con Janelle Martin. Un indicio de que el hombre está de retreta es volver a llamarse Dexys Midnight Runners con todas las letras, abandonando así las reticencias que le llevaron a reducir el nombre de la banda con el fin de evitar en su día, ingenuamente, la idea de revival. También por el hecho de hablar de amor en lugar de sexo, como hizo en el inmediatamente anterior “The Feminine Divine” (2023), aunque temas luminosos, de sonido Filadelfia –nos vienen a la mente ABC y su “The Lexicon Of Love” (1982)– como “You’ve Got The Love”, contrasten con otros más vindicativos tipo Weimar como “I’ll Always Love You”. El disco no cuenta con un nuevo “Come On Eileen”, pero termina con la ya referida y superlativa “My Life In England Part. 2”, ampliando la perspectiva personal hacia cuestiones generales como el dolor en el mundo y la indiferencia de los gobiernos. Abotonado y bien afeitado, Kevin Rowlands se despide, de momento, con su carisma intacto y un disco distinguido que sabe dejar el buen sabor de boca de siempre de los Dexys. ∎