¿Es
DJ Shadow el futuro del hip hop? ¿Sacará este disco a Mo’ Wax del laboratorio elitista donde se recluyen James Lavelle & Co. para arrojarlos a la vida real? ¿Dejarán de mirar los
trip-hoppers más abstractos por encima del hombro? ¿Cuándo se acabará la teoría de celofán y empezará la verdadera práctica?
La solución a todas estas preguntas debería estar en
“Endtroducing.....”, el disco
dance que aparece privilegiadamente situado en todos los resúmenes internacionales de lo mejor del año pasado. El estreno (largo) para el mundo de DJ Shadow ha levantado tal revuelo en las islas británicas (y eso que es de California) que este debut parece poco más que el libro rojo del hip hop experimental.
La verdad es que tampoco hay para tanto. Aunque el
sampler-master de San Francisco ya había demostrado con quién nos jugábamos los cuartos en maxis excepcionales como “In/flux” o “Lost And Found”, “Endtroducing.....” no es más radical, libre, innovador o personal que “A Recipe For Disaster”, de DJ Food, o “Meiso”, de su acólito nipón DJ Krush, por escoger dos obras de similar talante.
La trascendencia de este álbum todavía está por ver, pero otra cosa es la valoración concreta del disco en sí. Y en este sentido sí es cierto que la sombra proyecta algunas novedades y violenta en parte el mundo del trip hop. Para empezar, “Endtroducing.....” es un trabajo excelente, bastante más rico, barroco y cambiante que el minimalismo cerril que sacude a algunos de los circuitos más
cool del género. Un disco físico, inquietante y oscuro –siempre es invierno en la música de DJ Shadow– que parece salir más de las entrañas de su creador que de una pose cerebral. Entre el funk deforme y la electrónica más compulsiva, las canciones –¿cuántas hay realmente en cada título?– de “Endtroducing.....” empiezan como un
soundtrack de pesadilla y terminan en un caos de
breakbeats,
samples y
scratches. Las mastodónticas
“What Does Your Soul Look Like” (también tremenda la versión de media hora del maxi),
“Stem/Long Stem” o
“Building Steam With A Grain Of Salt” son más nocturnas, barriobajeras e hiperrealistas que todo el rap de las Costas Este-Oeste del año pasado. Como el mismo Josh Davis, sacerdote supremo en la manipulación sonora de este viaje a los límites de la realidad, se pregunta y responde en el corte diez:
“Why hip-hop sucks in 96?: is the money”. ∎