“Blonde” es como una botella de Dom Pérignon reventada dentro de un congelador porque alguien olvidó sacarla de allí. Su naturaleza oblicua, fragmentada y confusa lo convierte en un artefacto capaz de fundir guitarras californianas con voces disparadas de
pitch. Esa audacia y la voluntad de ejercer como productor ejecutivo del disco –que lo mismo convoca a Beyoncé y Kendrick Lamar como segundas voces difíciles de reconocer, samplea a los Beatles, interpola un verso de Elliott Smith o reúne a Jamie xx y Rostam Batmanglij como productores en
“Ivy” (por mucho que cueste creerlo)– delatan cierta inspiración en Kanye West y James Blake, quienes también se han involucrado en el álbum de un modo u otro.
La idiosincrasia sonora de “Blonde” –el protagonismo de teclados y guitarras como medios relativamente modestos, la confrontación entre sonido natural, distorsión y tratamiento digital– da relieve a cada verso, acentuando la visión artística de Ocean, cuyo alcance no se limita al álbum en sí mismo, sino que revela un proyecto mayor que incluye una revista de trescientas páginas de diseño alucinante –que sirvió para distribuir una edición física del disco de modo limitadísimo (una versión distinta, más corta)– y
“Endless”, un álbum visual que anticipó la aparición de “Blonde” un día antes y que, pese a su condición de complementario (y en cierto sentido menor), esconde canciones tan enormes como la versión en delicioso falsete de
“At Your Best (You Are Love)” de los Isley Brothers (que también cantó Aaliyah),
“Alabama”,
“Sideways” (con esa coda de sobrecogedores coros),
“Deathwish (ASR)” y
“Rushes To”.
“Endless” corre el peligro de quedar sepultado bajo el impacto de “Blonde”, y no debería ser así. Es cierto que su planteamiento sonoro es menos arriesgado, instalado en un registro puramente R&B,
pero tanto sus temas como las imágenes que lo ilustran en vídeo –con Frank lijando y ensamblando las partes de una escalera de madera en espiral– aluden a la ilusión de la perfección que tanto obsesiona a Ocean: son ventanas al proceso creativo de un artista inspirado, meticuloso y tenaz, muy cerca de la mejor versión de sí mismo. ∎