Álbum

Gala i Ovidio

Un final que parece un principioRRR-Altafonte, 2025

La evolución de la música tradicional o folclórica española ha dado pasos acelerados en los últimos años. Y uno de los personajes a los que hay que “culpar” del gran salto adelante que está sucediendo es Raül Refree –que no se limita a poner el ojo en lo español (como ejemplos, la portuguesa Lina_ o la italiana Maria Mazzotta), ni mucho menos solo en lo tradicional o folclórico (desde Richard Youngs a Lee Ranaldo, pasando por Pedro Vian)–, al que no solo debemos haber estado en el momento de salida de Rosalía y Sílvia Pérez Cruz o sus incursiones flamencas con Rocío Márquez, o la actualización/popularización de la tonada asturiana con su producción para Rodrigo Cuevas.

Pues bien, ahora le toca el turno a la música gallega, que ya tenía una extensa legión de “renovadores”, desde Carlos Núñez y Berrogüeto hasta Baiuca, pasando por Mercedes Peón o Cristina Pato. Y Tanxugueiras, por supuesto… Pues bien, una de estas pandereteiras y cantareiras, Aida Tarrío, es quien figura en Gala i Ovidio, el nuevo de los innumerables proyectos de Refree. Se conocieron en 2021, en unas jornadas organizadas por la Diputación de A Coruña en el pazo de Mariñán para que Raül descubriera el tipo de relación que los jóvenes artistas gallegos mantienen con su música tradicional. La conexión fue inmediata y ambos decidieron que el contacto iniciado no podía perderse y, de hecho, así ha sido: estos años han discurrido de forma tranquila, trabajando a su ritmo.

El nombre elegido fue Gala i Ovidio, los nombres de los mellizos (dos de los siete hijos) de la gran novelista gallega del siglo XIX Rosalía de Castro, simbolizando tanto la importancia de la escritora para la cultura galaica en general y para Aida en particular como esa relación tan poderosa que sintieron Refree y Tarrío en su conexión artística. Y a lo largo de 2025 han ido soltando perlas en forma de singles y EPs –el primero, de cuatro canciones, aunque grabadas en algún caso hasta hace dos años, apareció el pasado marzo con el paradójico título de “Un final”, y el segundo, “Que parece un principio”, de seis, en mayo–. Los dos, juntos, son los que ahora se publican en formato LP de vinilo.

A modo de perogrullada, el disco fusiona lo ancestral y lo moderno. La voz salvaje de Aida remite a lo primero, los arreglos musicales y la interpretación de Raül, a lo segundo. Déjenme explicar que lo de la voz salvaje viene a significar que no canta con una voz bonita y educada, sino con una manera atávica y profundamente emotiva, de verdad primitiva.

Curiosamente, son las primeras canciones, las del primer EP –“La teoría de la gravedad”, “Cara o mar”, “De maio a abril” y “Aluméame”–, en las que el poso musical de la tradición está más presente. Dentro de ese primer ramillete, “De maio a abril” –donde los arreglos se muestran, sin embargo, genialmente arriesgados– nació directamente con categoría de clásico atemporal. En las seis canciones del segundo EP el peso de la tradición se difumina, mostrando la plena contemporaneidad –y el brillante futuro de su encuentro– de sus composiciones, que se sitúan mayoritariamente en un panorama pop de amplio espectro, aunque con un tono fundamentalmente melancólico.

El momento cumbre llega al final, con “Espadelada GiO”, una pieza que parece musicalmente heredera de la crispación final de “Didascalies” de Luc Ferrari, en una versión acelerada, con elementos casi ruidistas: un fabuloso choque estilístico de trenes, tan impactante como el que se produjo cuando Rocío Márquez entró en el “Tercer cielo” (2022) con Bronquio, cambiando los aires flamencos por una tempestad muy gallega. ∎

Etiquetas
Compartir

Contenidos relacionados