Lo de Heavenly ha sido reunión hasta cierto punto. Dos de sus miembros, Amelia Fletcher (voz, guitarra) y Rob Pursey (bajo), siguieron grabando juntos (y formando una familia) tras la disolución del mítico grupo indie pop por el fallecimiento de su batería Matthew Fletcher, hermano de Amelia. La lista de proyectos es bastante larga, e incluye desde los efímeros Marine Research (con el resto de Heavenly) a Swansea Sound (reunión de Fletcher con Hue Williams de The Pooh Sticks, con los que cantó en un par de discos) pasando por el supergrupo Sportique (con gente de, además, Television Personalities y Razorcuts).
Pero lo cierto es que sí, hacía falta que volvieran también Peter Momtchiloff (guitarras) y, sobre todo, Cathy Rogers (teclados, voces), cuyos coros dejaron tanta huella en, solo por ejemplo, Belle And Sebastian; Ian Button (ex Thrashing Doves) se ha incorporado en la batería. Lo propició, como siempre, el algoritmo: dos de sus viejos temas (“P.U.N.K. Girl” y “Me And My Madness”) se hicieron virales y el grupo decidió volver, pero volver bien, trabajando en un nuevo álbum además de ofrecer conciertos de clásicos o reeditar en vinilo su discografía.
“Highway To Heavenly” arranca prácticamente donde acabó “Operation Heavenly” (1996): vuelven las canciones oscuras disfrazadas de twee pop y aquella infecciosidad y energía a veces bastante punk. Decimos "a veces” porque, en general, el sonido es más limpio, más… maduro. Y en lugar de al pogo pueden invitarnos a bailotear con ritmos casi disco, como en una inicial “Scene Stealing” muy “Heart Of Glass” (Blondie). Es un ataque feliz a los YouTubers más tóxicos: “Tenías amor y felicidad / Y un nombre genial / Nunca pensaste que podías caer”, cantan en su versión en español “Roba escenas”, lanzada como single en febrero. Fletcher regresa a los temas de masculinidad tóxica que trató en “Hearts And Crosses” o “Sort Of Mine”, pero desde la óptica de la actualidad. Algo más adelante, cargan contra la también irritante plaga de los tecnooligarcas en “Press Return”: “No pensaste en el desastre que dejarías a tu paso / Los corazones que no romperías, y las vidas que resquebrajarías / Pero chocarás y arderás, y sí, nosotros volveremos”.
Heavenly siguen cantando a la necesidad de vivir y dejar vivir. “Solo quiero estar / Donde nadie se me quede mirando”, afirma Fletcher en “Portland Town”, especie de tema principal alternativo para “Portlandia” (Fred Armisen, Carrie Brownstein y Jonathan Krisel, 2011-2018) o su particular e indie “Somewhere”. Estén donde estén, estarán escuchando música: “Skep Wax” es un homenaje al sello titular, fundado por Fletcher y Pursey en 2021, desdoblado en reflexión sobre los poderes extraños de las canciones. “Los sonidos te llevan a lugares inesperados / Atraviesan tu corazón, un día tras otro / Y sacan a relucir todas las formas y colores”. Snif.
La edad ha hecho de Heavenly un grupo aún más sentimental, pero en cuanto asoma la tentación de la miseria, buscan algo de luz, calidez o humor. “That Last Day” puede ser un cierre sobre despedirse de un ser querido, pero se habla de risas inapropiadas en un funeral. ¿Y no hay algo de chistoso juego en eso de “Highway To Heavenly”, variación del título original de “Autopista hacia el cielo” (Michael Landon, 1984-1989)? ∎