El estadounidense de ascendencia ecuatoriana procedente de Miami –Roberto Carlos Lange aka Helado Negro– y la mexicana de Cancún criada en Texas –Fabi Reyna alias Reyna Tropical, guitarrista del trío de cumbia Sávila, de Sleater-Kinney en directo durante un tiempo y jefa editorial de ‘She Shreds’, revista dedicada a guitarristas y bajistas femeninas y gnc o “gender non-conforming”–, ambos norteamericanos para más señas, plantean en su debut como Helado Tropical una ecuación musical con sus apelativos artísticos que saben resolver como se esperaba de ellos, sin servirse de pachangas insoportables. Por el contrario entregan un trabajo de canciones de perfil bajo y pop electrónico experimental enriquecido con guitarras acústicas, como transmite la misma portada del álbum donde, a pesar de los colores –no tantos: apenas rojizo, azul, amarillo y, por supuesto, el blanco y negro de sus teclados y consolas electrónicas–, remite a la pureza sintética de, por ejemplo, el “Switched On Bach” (1968) de Wendy Carlos. La gestualidad cálida, pensativa y en absoluto fría, como no podía ser de otra forma, de sus dos protagonistas completan el cuadro.
Con “Helado Tropical” uno puede mover las caderas alrededor de sus ritmos étnicos aunque el sabor preponderante sean sus texturas y ambientaciones. En esa síntesis única, casi antropológica, se encuentra la clave de una colaboración que no pretende dar con la canción del verano, sino ocupar el verano entero con sus nueve temas de chill out introspectivo de apenas tres minutos de media y miniaturas –probablemente esquemas que quedaron bien sin letra– como “Luna” y “Sol” que duran menos aún: minuto y medio y medio minuto, respectivamente. “Dame un momento con mi soledad”, canta Reyna en la extática “Soledad”, uno de los mejores cortes del álbum, pieza anticlímax de efectos sanadores frente al ruido circundante en el horizonte mundial y en los propios Estados Unidos.
En “Sensación”, ella canta: “Conociendo la mañana, tu sabor, alrededor de mi cuerpo / Una sensación que me tiene corriendo / Tengo que saber más de este conocimiento”. Sensación y conocimiento unidos por el empirismo soñador de un tema que ingresa en las listas del ambient pop erótico con todos los honores, un ramal tal vez inédito porque lo que hacían, por ejemplo, Jane Birkin y Serge Gainsbourg, era otra cosa. Obviamente, Fabi y Roberto no están liados, pero es verdad que hasta la separación resulta táctil y sensual aquí: “¿Qué es lo que busco? Una cosita que no encuentro en mí” (“Tocando”). Letras que se cuelan entre las atmósferas sinusoidales contemplativas y beats fluidos de las piezas. En el “Tiempo”, susurran a dúo: “No se puede hacer todo si no hay tiempo”, y en “Soledad” ella insiste: “Dame un momento en mi soledad”, mientras él replica: “Ámame, quiébrame, amor, dime todo…”, como los Pimpinela del dreamstyle vocal latinoamericano.
Puede que “Fluye” sea el tema con más gancho de “Helado Tropical”, sin haber sido extraído como single, tal vez porque sea el que más suene a The Beloved. Se percibe también una sensación lo-fi, como en los discos de Molly Nilsson. “Déjate caer”, con su oportuna distorsión final –quizá expresando que al final cayó–, representa la filosofía de Helado Tropical, un trabajo donde el tiempo es la dimensión central. “Un calor” lo cierra sin perder la cadencia morosa dominante de este disco grabado en apenas tres días de ardientes latitudes psicodélicas y entendimiento chido por una pareja comprometida con el mundo que por una vez decide relajarse. ∎