Si hay una pauta inviolable dentro del código de comportamiento de
Joe Crepúsculo, es su obsesión por vampirizar el canon de la canción popular. Bajo su habitual tapizado verbenero, tonadas como las aquí presentes reverdecen su soniquete a través de un fin aglutinador: armar una obra conceptual sobre las nanas. A su insobornable manera, claro está. Y si el resultado es una especie de
spin off de
“Supercrepus” (2008), pues mejor que mejor.
Todo sea dicho, sin haber decepcionado nunca en sus posteriores trabajos, jamás había vuelto a aflorar aquella sencillez de recursos mínimos con la que nos dejó atónitos hace una década.
“Las nanas” no solo lo logra, sino que va más allá: reducir el formato canción a chupito de trago largo. La melodía es la madre del cordero, y así lo demuestra en depuraciones de estilo tan sembradas como
“Pesadilla”,
“Me gusta dormir” y, por encima de todas,
“La luz de la noche”.
Mediante el lema
“cuando uno sueña, no hace daño a nadie, ni a los sueños”, el ex de Tarántula incide en la evasión onírica como fuente vital. Pero también en hacernos encarar nuestros propios miedos, como en
“El monstruo de la cueva”, derivación Crepus del terror costumbrista que anida en las nanas infantiles de Federico García Lorca y Vainica Doble. En total, dieciséis minutos (en 10”) para soñarlos con un párpado medio abierto. ∎