Álbum

Jonny Greenwood

One Battle After AnotherNonesuch-Warner, 2025

Las notas suaves del piano en el tema principal no hacen presagiar ni lo que es la película ni en que se convierte la banda sonora. “One Battle After Another” (“Una batalla tras otra”, 2025) es la sexta colaboración entre Jonny Greenwood y Paul Thomas Anderson; undécima si contamos el mediometraje documental “Junun” (2015), tres videoclips para Radiohead y dos de The Smile. De hecho, le ha escrito las músicas de todos sus filmes desde “Pozos de ambición” (2007). Ya son una dupla perfectamente compenetrada, como lo fueron la de Federico Fellini y Nino Rota o lo sigue siendo la de David Cronenberg y Howard Shore. Tras ese piano delicado, en una de las películas más “ajetreadas” de Anderson, irrumpe una tensa sección de cuerdas, pero es en el siguiente corte, “The French 75” (nombre del grupo revolucionario del filme), donde el piano juguetea maliciosamente y se dispara en otras direcciones, como lo hará en “Sisters Of The Brave Beaver”. Temas como “Baktan Cross”, el muy lírico “Battle After Battle”, “I Need The Greeting Code” o el breve “Greeting Code Reprise” demuestran la sabiduría como compositor cinematográfico “clásico” que ha adquirido con el tiempo, especialmente trabajando para Anderson y Lynne Ramsay: sonidos ondulantes, inquietantes o pausados, trenzados con las sección de cuerda complementada con teclado o percusión. Ahí sí que reconocemos lo que oímos con lo que vemos en esta delirante y libre adaptación de la no menos desquiciada y satírica novela de Thomas Pynchon –“Vineland” (1990)–, escritor al que Anderson vuelve tras haberle adaptado en “Puro vicio” (2014), también con música del Greenwood.

En contraste, “Baby Charlene” y “Operation Boot Heel” muestran su lado menos “oscuro”. Son temas más coloreados y ritmados, fugas con un punto de distensión o de melancolía aunque la película, en su revisión de los movimientos radicales estadounidenses de los sesenta y setenta pensando en los actuales tiempos trumpistas, no lo sea en absoluto. El piano y los violines son los instrumentos de precisión en el ideario cinematográfico de Greenwood: “Perfidia Beverly Hills” –con el añadido de algo parecido a un theremín–, tema que define al personaje del mismo nombre, una lideresa revolucionaria, es de gran belleza. También la guitarra acústica aparece para marcar el acento más terroso y mestizo del relato en “Mean Alley” y “Guitar From Willa”, o inmiscuyéndose con la orquesta en “Avanti Q”. Los instrumentos de viento crean disidencia en “Ocean Waves”, pieza que recuerda a bandas sonoras del cine de ciencia ficción de aquellas décadas. Especialmente trepidante y convulso es el tema de irónico título “Like Tom Fkn Cruise”, o el vertiginoso “River Of Hills”, con cuerdas en cascada, que anuncia hacia dónde se abisma la historia. “Trust Device” es un juego rítmico y melódico delicioso que mezcla sonoridades de distintas latitudes antes del cierre definitivo con “Trio For Villa”, otro gran tema cuya delicada orfebrería no mitiga el sabor acre y la crítica virulenta propuesta por Anderson. Willa (Chase Infiniti) cuenta con dos temas a su nombre, una guitarra y un trío: la hija del exrevolucionario Leonardo DiCaprio es el personaje crucial de la película.

El disco no incluye las canciones que se escuchan en el filme y que unen los setenta y la época más actual, como “Dirty Work”, del primer álbum de Steely Dan; la icónica “The Revolution Will Not Be Televised”, de Gil Scott-Heron; “American Girl”, de Tom Petty And The Heartbreakers, y “Goosebumps”, de Travis Scott con Kendrick Lamar. ∎

Etiquetas
Compartir

Contenidos relacionados