Álbum

KAYTRANADA

AIN’T NO DAMN WAY!RCA, 2025

En AIN’T NO DAMN WAY!, KAYTRANADA recupera la mentalidad de DJ que marcó sus inicios como productor: un enfoque menos monumental que en TIMELESS (2024) y más atento a la pista como lugar de tránsito. No hay estructuras convencionales de verso y estribillo, sino un flujo continuo que encadena grooves con naturalidad casi artesanal. El productor, al fin y al cabo, irrumpió en la escena musical desde la efervescencia digital de SoundCloud, rodeado de unos valores más cercanos a la sesión de club que a los del productor de estadio que ha podido llegar a ser en los últimos años. Así, con su nuevo trabajo, se autoafirma de nuevo como músico que hace música para el club: “AIN’T NO DAMN WAY!” es un regreso a las raíces del house.

El álbum funciona como un ejercicio de síntesis, tanto estética como formal. Frente al despliegue de invitados que en “TIMELESS” lo relegaban a un segundo plano, aquí el protagonismo recae en la arquitectura rítmica. Además, lo que en sus primeras entregas podía sonar a hallazgo estilístico (un house atravesado por funk y hip hop) se consolida hoy como lenguaje propio. Así, en “AIN’T NO DAMN WAY!” también tienen protagonismo las estrellas invitadas, pero en un sentido más cercano a la electrónica purista: el muestreo. KAYTRANADA vuelve a ejercer como arqueólogo del sample construyendo un álbum que funciona tanto como homenaje a sus influencias como relectura desde su perspectiva estilística. “SPACE INVADER” reordena vocales de Kelis (de su tema “Young, Fresh n’ New”, producido por The Neptunes) a la vez que toma influencias del house musculoso de los noventa y los sonidos arcade de los ochenta; “CHAMPIONSHIP” reformula la atmósfera sintética de “Love On A Real Train” de Tangerine Dream; “THINGS” recupera un fragmento del afro-boogie de “Things Fall Apart”, de Steve Monite, y “SHINE YOUR LIGHT FOR WE” combina un sample de Cappadonna con otro de Barry White, reelaborando el imaginario del disco-funk setentero para transformarlo en un bucle minimalista, donde la grandilocuencia original se convierte en euforia contenida.

La devoción por J Dilla, la influencia más directa de KAYTRANADA en toda su trayectoria, reaparece en “DON’T WORRY BABE / I GOT U BABE”, en la que samplea la canción “The Money”, mientras que “DO IT! (AGAIN!)” transforma “Let’s Do It Again” de TLC en un himno de club. Lejos de ser un mero collage, KAYTRANADA reformula la memoria musical de los setenta, ochenta y noventa en un groove contemporáneo, tratando de acercar el house actual a una elegancia que parece haberse perdido en favor de la cultura ibicenca. El canadiense trabaja con el beat ajeno y, aun así, no se resta autoría como mixer, pues hace hablar a fragmentos ajenos como si fueran propios. En esa alquimia se reconoce la herencia de la electrónica noventera: un género en el que la firma del productor se medía menos por la originalidad de las fuentes que por la manera de hilarlas hasta convertirlas en un discurso propio. ∎

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