Álbum

Kiwi Jr.

Blowin’ Up K-Perennial-Kiwi Club, 2026

A falta de Rolling Blackouts C.F., buenos son los Kiwi Jr. Más que buenos. Me explico: teniendo en cuenta que el quinteto australiano lleva cuatro años sin publicar un álbum, y que no tiene pinta de que en lo que queda de 2026 vaya a interrumpir la sequía (pese a la publicación del espléndido single “Sunburned In London” el pasado febrero), el cuarto LP de este cuarteto de Toronto (no, no son de las antípodas, pese a su nombre) bien puede ser el artefacto jangle pop del año. Con todas las letras. Una colección de canciones refulgentes, melódicamente diáfanas, contagiosas en su dinamismo. Personalmente, no descubrí la magnitud de su propuesta hasta que los vi en directo en el siempre recomendable festival Prestoso de Cangas de Narcea, hace tres veranos (también pasaron por la Dabadaba de San Sebastián). Con todo, no podía entonces imaginar el salto de calidad que han dado Jeremy Gaudet y compañía con estos diez cortes, la primera hornada que publican fuera del abrigo de Sub Pop tras dos entregas en el sello de Seattle, con la producción en Detroit de Graham Walsh (Holy Fuck).

Todo suena más enérgico y afilado, con más aristas: algo tendrán que ver las contribuciones –sutiles y ocasionales, eso sí– de Fred Thomas (Saturday Looks Good To Me) y de Joe Casey y Greg Ahee (Protomartyr), puntales de la escena de Michigan. La ciudad del motor siempre añade un plus de vigor. También colabora Kerri Maclellan (de los también canadienses Alvvays) con su teclado en un par de momentos. Pese a su identificable adscripción genérica, aquí no suenan Kiwi Jr. a banda de piñón fijo.

Hay un punto velvetiano en la cadencia de la delicada “Photos Of The Reeanactment”, pero todo se desata a partir del gran estribillo del corte titular, segundo de estos diez. Un teclado juguetón empieza a hacer de las suyas, y continúa por esa senda en la exuberante “Hard Drive, Ontario”, que brinda acuse de recibo de aquellas canciones que nos regalaban a mitad de los noventa grupos como Weezer o Zumpano. Y esa veta la explotan aún de forma más directa a continuación en la revitalizante “Pure Michigan”, como si ambos cortes nos expusieran –desde sus mismos títulos– los beneficios de su peregrinaje desde Toronto a Detroit. “New Jade Rabbit” tiene algo que conecta con la sensibilidad de los mejores Shins o Death Cab For Cutie, mientas “Stage Names” y “Painting After Painting” revelan con eficiencia esa onda jangle tan en común con los ya mentados Rolling Blackouts Coastal Fever, Ducks Ltd., Beach Fossils y tantos otros descendientes de Byrds, Feelies o R.E.M.

No obstante, me quedo con dos highlights, precisamente los únicos dos momentos que rebasan los cinco minutos: el expansivo cierre in crescendo que es “Landscape With Limousine” (con la ayuda del núcleo duro de Protomartyr) y, sobre todo, una delicadisíma (tierna hasta deshacerse en la boca) “Caught In The Wild”, apuntalada por un solo de guitarra ante el que es inevitable acordarse de Nels Cline en “Impossible Germany” (Wilco). ∎

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