Reedición

Michael Brook

Cobalt Blue & Live At The Aquarium4AD-Popstock!, 2026

“Cobalt Blue” y “Live At The Aquarium”, publicados ambos en 1992 por 4AD, fueron los primeros discos de Michael Brook a su nombre. Antes había realizado un álbum con Brian Eno y Daniel Lanois, “Hybrid” (1985), en pleno auge del ambient según el ex Roxy Music; una banda sonora con The Edge, la del thriller “Captive” (Paul Mayesberg, 1986), y otro disco con Pieter Noorten (fundador de Clan Of Xymox), “Sleeps With The Fishes” (1987), su primer trabajo para 4AD.

“Cobalt Blue”, grabado en el estudio de Eno, es muy definitorio de aquella época. El propio Eno, su hermano Roger, Lanois y Hahn Rowe (Hugo Largo) colaboran en diversos temas. Eno coescribe uno, arregla otros seis (structural rearrengement) y es responsable de la programación. Russell Mills realiza las ilustraciones y Vaughan Olivier se encarga del diseño.

El segundo fue registrado en directo no en concierto estricto, sino durante la presentación a la prensa de “Cobalt Blue”. Fue en el Acuario del Zoológico de Londres, el 21 de mayo de 1992. Son siete piezas, por doce del anterior, interpretadas en solitario con su característica infinite guitar, sintetizadores y programación. La idea inicial no era publicarlo, ya que Brook acostumbraba a grabar todos sus conciertos en solitario, no demasiados, a modo de archivo personal. El músico y sus amigos coincidieron en que había sido una muy buena actuación y se decidió publicarlo en edición limitada.

Los dos discos fueron reeditados juntos por 4AD en 1999. La operación se repite ahora por el mismo sello en doble vinilo transparente y doble compacto, con todos los temas remasterizados. Esta convivencia a través de los tiempos es completamente lógica: son obras interrelacionadas, la segunda no se entiende sin la primera y esta encuentra su claro complemento en aquella.

Los dos comienzan con “Shona Bridge”, de ritmo más frenético de lo habitual en las latitudes del ambient, cierto rumor oriental, las capas finas de sintetizadores y esas guitarras infinitas que le deben bastante a los trabajos de Eno y Robert Fripp. En la lectura live de este corte, Brook se basta con una percusión programada y el aleteo de su guitarra para crear un paisaje exótico similar, incluso algo más agresivo. “Andean”, “Ultramarine”, “Lakbossa”, “Red Shift” y “Urbana” –este combinado en directo con “After Image”– también van de un disco al otro.

Siguiendo con el trabajo en estudio, en “Breakdown” es notoria la influencia de los instrumentales incluidos en los cuatro discos pop que hizo Eno entre 1974 y 1977, pero además la guitarra de Brook tiene aquí una clara orientación blues que se transforma en country y bluegrass en “Red Shift”, al alimón con el violín rural de Hahn Rowe. Pero la realidad es que cada composición empieza de una forma y deriva en otra no opuesta, pero sí distinta. “Skip Wave” es una de las mejores del álbum, un viaje a Túnez con un tambor del Riz tocado por Lanois y las voces ondulantes de un tal Ben Arion, seudónimo del propio Eno. Es uno de los temas que resultaría difícil de reproducir en directo. La breve “Slipstream” convierte la guitarra infinita en cósmica, acompañada por la musculosa percusión del neozelandés James Pinker. “Slow Breakdown” es una delicia de ambient pop, de nuevo muy Eno –quien realiza los arreglos de cuerda–, y las manos de Brook percutan armónicamente sobre las cuerdas de la guitarra en “Ultramarine”. “Ten” evidencia el gusto por Ennio Morricone, “Lakbossa” es una particular y teórica reinterpretación de la música brasileña con ritmos electrónicos y guitarra transparente, y “Hawaii” no es exactamente un retrato de las islas del Pacífico central, pero tiene un ritmo aletargado y cadencioso que combina la percusión electrónica, la física y la oral.

La actuación en el acuario del zoológico londinense presenta solo las ligeras variaciones propias de una instrumentación diferente. No se nota en “Shona Bridge”, pero, por ejemplo, “Andean” esboza simplemente sus líneas maestras en menos duración, al revés de “Lakbossa”, que en directo dura el doble y expande su particular bossa nova. El único tema largo, de casi diez minutos, es la combinación entre “After Image”, no perteneciente a “Cobalt Blue”, y “Urbana”, una mezcla de ondulaciones sonoras de las seis cuerdas, casi un viaje por diversos géneros y países: ambient experimental, fluido y global para romper ciertas tónicas de la época, aunque hoy sorprenda menos que entonces. “Ultramarine” es un poco más lírica y en “Cascade”, la otra novedad con relación a “Cobalt Blue”, Brook convierte la guitarra eléctrica en su cítara particular. ∎

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