Álbum

Open Mike Eagle

Neighborhood Gods Unlimitedauto reverse, 2025

“Me acosté ignorante y hoy me he levantado sabiéndolo todo”. Así empieza “Neighborhood Gods Unlimited” tras un flashazo en forma de corte publicitario, con una maravillosa ironía conceptual sobre cómo las teorías de la conspiración dominan el discurso actual en internet, sobre cómo esto se traduce en la deriva política y sobre cómo el meme se ha convertido en una medida válida de la repercusión social. El dominio de la metáfora y el retruécano siempre han sido un rasgo diferencial en la trayectoria de Open Mike Eagle, muy vinculado al mundo de la televisión además de a la industria musical del hip hop alternativo, pero en el que es su décimo disco de estudio en solitario el rapero lleva las cosas un poco más allá: el beat del tema en cuestión, de los más felices y desenfadados del álbum, parece aludir a ese “cerdo ignorante y feliz” del que hablaba John Stuart Mill en “El utilitarismo”, un tarado que ha vivido su particular despertar de la conciencia y que cree, todo lo contrario que Sócrates, que ahora tiene controladas todas las verdades universales.

Lo mucho que ha jodido el mundo y las cabezas la deriva actual de internet, así como el uso mismo de la metáfora en servicio de la percepción propia del arte y de su utilidad en el capitalismo, son en general las dos principales premisas de “Neighborhood Gods Unlimited”. “my co-worker clark kent’s secret black box”, por ejemplo, elabora una complejo paralelismo entre la identidad pública de Superman y el propio Eagle como rapero, y está escrita desde la perspectiva del que envidia las capacidades artísticas, “superheroicas”, del compañero de curro de turno. En “me and aquil stealing stuff from work”, él y su colega Mr. Aquil parecen rememorar sus tiempos trabajando en una tienda de ropa en lo que a priori se presenta como un tópico “from zero to hero” sobre un beat mórbido y choppeado que recuerda a Pusha T, pero el tema poco a poco se revela como una crítica a cómo cada individuo decide participar en el sistema desde pequeños actos al parecer insignificantes que, en el fondo, conforman la manera en la que este nos aliena: puedes perpetuar nuestra dependencia del capitalismo por la promesa de un ascenso, “enseñar los Mephistos”, vender lo que quieren que vendas… o puedes llevarte un par a casa y esperar con ilusión la carta de despido, llegue cuando tenga que llegar.

“contraband (the plug has bags of me)” sigue un poco esta misma narrativa, de hecho: un hombre le compra piezas perdidas de sí mismo a un camello, y no se sabe muy bien si es que se ha vuelto adicto a sí mismo o es que se ha arrepentido de vender, a lo largo de su vida, cada convicción, cada ideal y cada amor que guardaba en su alma. Y lo mismo podría decirse de “mirror pieces in a leather bound briefcase”, en la que la voz invitada de Video Dave rapea: “Everything that you see is for sale”. De tener valentía para no doblarse a las exigencias del mercado habla entre líneas todo el trabajo, pero especialmente aquí un Eagle que convierte su parte en un homenaje directo al legado underground e independiente del colectivo de micro abierto de Los Ángeles Project Blowed, al que perteneció activamente en sus inicios. La misma reflexión imprime la genial “relentless hand and feet”, con la mejor estrofa del disco: “The fact that we exist is magic (...) And my dreams are relentless madness, making a living off of sentence fragments (...) Is we art n****s, or alt nerds? (...) I had to fight a rapper’s apathy to get this beat / I'm fighting self-doubt to walk this street”.

Entre todo el conjunto, producido en su gran mayoría por Child Actor y con aportaciones de Kenny Segal, sobre todo, y de un conjunto de productores under formado por K-Nite, Playa Haze, IAlive, August Fanon y Nolan The Ninja, se despliegan eso sí los intereses clásicos de Eagle, y a los que él mismo ha aludido siempre: la “Dark Comedy” (2014), el “Anime, Trauma And Divorce” (2020), o la “ghetto engineering” a la que hacía referencia en la dupla “Component System With The Auto-Reverse” (2022) / “another triumph of the ghetto engineering” (2023), metáfora, de nuevo, de la independencia creativa, una especie de magia que es posible, paradójicamente, gracias a la tecnología. También una introspección que domina en “rejoinder (burning the last puzzle piece)”, sobre su paternidad, o en “michigan j. wonder” entre referencias a Frankenstein, “Fullmetal Alchemist”, “Sandman” –en un juego de palabras con Howard Sims, bailarín del clásico Teatro Apolo neoyorquino conocido como The Sandman–, sospechosos no tan habituales de Marvel y DC como el Juggernaut o El Pingüino o la banda angelina de revival ska Sublime.

Con un estilo en general cannábico y soulero, chill, a su propio ritmo, que evoca al primer Kendrick Lamar, y manteniendo el experimento vacuo bien alejado en pos de canciones breves que amenazan con fragmentarse por la interrupción de pequeños cortes publicitarios pero que realmente son estructuralmente clásicas, Open Mike Eagle entrega un trabajo clave en su carrera, uno que seguramente servirá para presentarla de aquí a unos años: en el último tercio, cuando le extrañeza ya parece brillar por su ausencia, el disco entra en un terreno mucho más inescrutable y fragmentario, incluyendo el beat astral de “sorry I got huge (also not a euphemism)”. El mejor momento, en cualquier caso, se lo reserva Segal para el cierre en “unlimited skull voices” fundiendo las guitarras de King Krule en una masa de electronics que parece diseñada al milímetro por Oneohtrix Point Never, mientras Eagle barrunta las dudas que despierta en uno mismo una carrera artística, tener cosas que decir. Al final la verdad es revelada: no es tanto sobre las cosas malas que tiene el arte; más bien sobre que una pequeña porción de las buenas ya compensa infiernos enteros. Una inevitable carta de amor al hip hop. ∎

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