Álbum

Seun Kuti & Egypt 80

Heavier Yet. Lays The Crownless HeadRecord Kicks, 2024

En “Moving”, la composición que cierra el primer álbum pospandémico del músico nigeriano –y que, por otro lado, contiene los vientos más edificantes e inspiradores del repertorio–, Seun Kuti reflexiona sobre las dificultades del mundo actual, y postula el movimiento (físico, aunque por implicación también social) como la vía necesaria para defender la naturaleza, la justicia y la dignidad de las gentes, en una pieza que resulta festiva a la vez que denunciatoria, al más puro estilo del afrobeat añejo. Nos habla de una realidad global distinta a la que vivió (y contra la que arremetió con elegante ferocidad) Fela Kuti, que sin embargo sigue albergando muchos de los elementos más fastidiosos de la humanidad, como la violencia, la explotación o la desigualdad. Dos décadas después de asumir las riendas de Egypt 80, la banda-concepto de su padre, Seun sigue esforzándose por mantener vivo ese indomable espíritu, una tarea básicamente imposible que no obstante ha logrado asumir con elegancia y buen gusto; quizá de forma menos ácida y más conciliadora o idealista, pero todavía con encomiable entusiasmo.

Desde luego, en lo estrictamente musical, pocas pegas se le pueden poner a la formación: Kuti mantiene una maquinaria bien sincronizada donde múltiples elementos establecen un sólido andamiaje y trazan diálogos complejos, un tráfico constante perfectamente controlado que funciona con la precisión de un reloj y sin embargo genera espacios para ligeras variaciones y algún que otro escaparate instrumental. Quizá es una fórmula que, de tan optimizada, podría incluso resultar machacona –aunque, por supuesto, estamos tratando con un género radicado en la reiteración como fundamento; además, logra dotar cada pista de tintes melódicos bastante diferenciados–.

La primera pista, “T.O.P.”, se erige sobre una sinergia de pop tarareable entre Kuti y las voces femeninas, las dos guitarras realizando traviesas melodías cíclicas (la repetición como lógica imperante), y afables fraseos e interacciones entre los vientos. Es una pieza inicial marcadamente luminosa que inaugura una de las temáticas líricas más preponderantes del disco: la condena a la mentalidad capitalista obsesionada con el éxito y el materialismo –esa renuncia a la “coronación” en la que insisten tanto la portada como el título de la obra–. La crítica a los deseos de fama efímera, el individualismo egoísta y la pasividad ante la injusticia reaparece en “Stand Well Well”, de armazón instrumental muy parecido pero con una textura de percusión añadida, algún que otro solo de trompeta ornamental, y un timbre más urgente.

El álbum cuenta con dos invitados especiales que Kuti utiliza con afilada precisión: Damian Marley, otro hijísimo, se deja caer por la segunda mitad de “Dey” para aportar un refrescante sabor jamaicano (más en lo vocal que lo musical, teniendo en cuenta la despreocupada inflexión rapera de su pronunciación); una pieza que, además, destaca por el bajo deliciosamente funkérrimo, la construcción de polirritmos y un estimulante momento de aceleración en la cadencia y el bailoteo entre las voces. Similar es la comparecencia de Sampa The Great en “Emi Aulta”, el tema más marchoso y posiblemente el más hipnótico –gracias a la matemática reiterada de las dos guitarras tejiendo una tela nerviosa, el perfeccionamiento de la mecánica de llamada-y-respuesta vocal (esos infinitos “wein wein”…) y la imperturbable percusión–. Cuando hace acto de aparición la voz aterciopelada de la rapera zambiana, parecería que la mezcla desciende a un nivel incluso más rotundo de ritmo. Las letras de Kuti, expedidas en un flujo de conciencia impresionista con naturales dejes yoruba, canalizan una energía poscolonial (“aluta” significa “lucha”) en contra del imperialismo y la corrupción de las élites regionales que termina con un repaso a los grandes héroes –el espíritu de Lumumba, de Guevara y de Sankara–. Como colofón, finalmente el músico se reserva un par de pasajes para articular un saxofón grasiento y juguetón, sumando un nuevo matiz al mencionado caos controlado de instrumentos.

Pero es en “Love & Revolution” donde el saxo jazzístico de Kuti asume especial relevancia, ahora en su vertiente más romántica. Aquí se genera un ambiente de sensualidad bastante distinto al del resto de pistas debido también a la sustitución de los espasmódicos punteos de guitarra por la calidez de unos rasgueos acústicos afrobrasileiros. La composición es una oda a la figura de la mujer combatiente (loable no por su belleza, sino por su rectitud de principios, sabiduría y empatía) y una apuesta por el amor como un motor de cambio. Cuando la anteriormente discutida “Moving” cierra el cancionero con un regreso a sensibilidades ya esbozadas, es posible que subyazca cierta sensación de empacho aural –aunque, si se evalúan por separado, los cortes destacan por su detallismo y adecuada producción–. Al actualizar las maratonianas odiseas de afrobeat –más holgadas y progresivas– de Fela y convertirlas en ejercicios bastante más compactos, y al readaptar su mensaje incendiario a los tiempos que corren, a estas alturas Seun demuestra tener bien definido su propio estilo: un equilibrio entre las raíces de antaño y una dinámica sofisticación pop a ratos decididamente pegadiza. ∎

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