Esquivando la nostalgia.
Esquivando la nostalgia.

En portada

091

Un grupo sin recambio

Fotos: JM Grimaldi

31.03.2026

Tras un regreso triunfal, condicionaron la continuidad del grupo a su propia capacidad de regeneración artística y han logrado cumplir holgadamente con esa exigencia autoimpuesta. “Espejismo nº 9”, el segundo álbum después de la resurrección, confirma el magnífico estado de forma que disfrutan. Lo van a presentar en una amplia gira que sigue sumando fechas. En abril actuarán en Granada (9 y 10), Sevilla (11), Valencia (17) y Murcia (18 y 19). Y en mayo tocarán en Bilbao (2), el ciclo Guitar BCN de Barcelona (7), Santiago de Compostela (21), Gijón (23) y el festival Murmura de Laujar de Andarax (30).

Hace diez años, 091 protagonizó un episodio de restitución poco habitual. Protagonizó una exitosa gira de regreso por aclamación popular tras dos decenios de silencio autoimpuesto y después publicó “Maniobra de resurrección” (DRO-Warner, 2016), doble álbum en directo que documentaba tan vitoreado retorno. El cariño recibido durante aquellos meses impulsó los esquivos resortes de la segunda oportunidad, y el grupo supo estar a la altura de las circunstancias poniendo en marcha su implacable maquinaria creativa para dar forma a un álbum con repertorio fresco –“La otra vida” (DRO-Warner, 2019)– pocos meses antes de que la pandemia impusiera su siniestro mandato y truncara los planes para presentarlo en directo como se esperaba.

Las expectativas ante la reactivación de un repertorio de difícil parangón en la historia del rock en castellano eran tan elevadas que reconocían sentirse abrumados ante ellas. Ahora, más de seis años después, el estado de ánimo en el seno del cuarteto nazarí –José Antonio García (voz), Tacho González (batería), José Ignacio Lapido (guitarra y composición) y Jacinto Ríos (bajo)– ante la recepción que el respetable pueda dispensar a “Espejismo nº 9” (Universal, 2026) es distinto a aquel, aunque el compromiso ante la obra permanece. “Cada disco nuevo, sea la circunstancia que sea en la que nazca, es una responsabilidad para el creador. Yo no me tomo ningún disco como algo menor, como un trabajo menor”, explica Lapido. “En cualquiera de nuestros discos, sea del grupo o en solitario, siempre intento dar lo mejor que llevo dentro y creo que todos como grupo intentamos dar lo mejor en el momento que toca hacerlo. Y en este disco quizá no tenemos esas dudas que teníamos porque, es verdad, en 2019 hacía la friolera de veintitantos años que no grabábamos material nuevo. Quizá a nivel psicológico eso influye en esas precauciones que teníamos. Ahora, pues yo creo que lo hemos hecho de una forma en principio muy natural, no se me ocurre otro adjetivo para calificar el proceso. Esto empezó después del verano de 2024, nos reunimos y convinimos los cuatro que ya tocaba grabar material nuevo y nos pusimos manos a la obra. Fueron surgiendo las canciones y fuimos trabajándolas en el local de ensayo. Elegimos a Raúl Bernal como productor y estuvo trabajando también con nosotros. Y el proceso ha sido muy espontáneo dentro de lo espontáneo que tiene hacer un disco, que tiene mucho también de artificio, de prueba-error. Creo que no hemos tenido ningún miedo a la hora de afrontar este proceso”. Sus compañeros tampoco sintieron canguelo alguno: del cuaderno de Lapido seguían llegando partituras que merecía la pena grabar. “Yo empecé a trabajar al principio con él y me pareció que ya había material bueno”, explica García. “Normalmente las letras le cuestan más y la sorpresa fue que esta vez ya llevaba letras hechas, estribillos, partes de la canción... Es una cosa que no sé si habrá influido también en el resultado final, pero es la primera vez que ha ocurrido también con un disco nuestro”.

El filón en que Lapido pica piedra autoral desde hace más de cuarenta años sigue sin agotarse. Y aunque obliga a cavar más hondo con cada nuevo desafío de doce pulgadas, el artista andaluz siempre termina encontrando mena entre la ganga. Hace solo tres años autoeditó “A primera sangre”, noveno álbum con su nombre y segundo apellido. Y las diez canciones que nos ocupan han ido brotando de su pluma en las dos últimas temporadas, manteniendo el exigente listón de su legado en esa zona altísima, inasequible para la mayoría. “Todas empezaron a componerse en 2024 y luego, como también el método de grabación para este disco ha cambiado, tampoco tenía que haber doce canciones preparadas ya antes. Hemos ido grabando conforme hemos ido teniendo las canciones. Hemos hecho tres o cuatro sesiones de grabación distintas. En un primer momento grabamos dos canciones, a finales de 2024. Luego, a principios de 2025, grabamos tres, y luego, conforme íbamos teniendo tres o cuatro canciones, nos metíamos en el estudio. A mí me daba tiempo también de ir perfilando las letras y tal. Nos pareció que era el método más adecuado, no esperar a tener doce canciones donde elegir, porque si no el proceso se podía alargar mucho. Y esa forma de trabajar creo que también nos ha dado una mejor perspectiva del material que estábamos haciendo. Grabas dos canciones, las mezclas y ves el resultado y ves por dónde puede ir el sonido general del disco en la siguiente sesión. Creo que eso nos ha hecho mejorar, ir mejorando conforme avanzaba el proceso”, explica, antes de que su compañero Tacho señale que incluso les sobró una, “Toda una vida”: “La primera canción que grabamos se ha quedado fuera del disco porque cuando llegamos al final del proceso dijimos: ‘Bueno, es que estábamos en otro momento cuando hicimos esa canción’. Cuando la arreglamos, porque la canción sigue siendo muy buena, pero el disco ha ido evolucionando. Y esa canción llegó un momento que nos pareció que no entraba en el espíritu de las demás. Pero vamos a retomarla, porque está muy bien”.

“Algo parecido a un sueño”, la canción que abre “Espejismo nº 9”.

“La otra vida” era más monolítico, más de una pieza, y este tiene más registros, aborda más géneros, es más variado en general. Quizá tenga que ver con este proceso que habéis tenido ahora y con haber disipado esas dudas que teníais antes de hacer “La otra vida”.

Tacho: El proceso ha sido nuevo para nosotros también y la verdad es que lo hemos disfrutado porque, fíjate, recordábamos que el primer disco, el primer LP de 091 (se refiere a “Cementerio de automóviles”, publicado por DRO en 1984), se grabó y mezcló en 64 horas. Íbamos con las canciones todas superensayadas, no teníamos tiempo de cambiar nada. Y aquí hemos tenido la suerte de, por primera vez, trabajar con tiempo de verdad. Yo creo que se ha notado.

Jacinto: Nosotros trabajamos siempre las canciones dándole lo que estas piden. Quizá esa variedad viene directamente de las canciones que ha ido trayendo José Ignacio, cada uno iba pidiendo un estilo o una forma de hacerla diferente. O sea, que nosotros vamos directamente a lo que la canción va pidiendo y ahí puede estar el motivo.

Pero el hecho de tener más tiempo, más margen de ir trabajando poco a poco durante varios meses, en varias sesiones, quizá os haya dado también la posibilidad de plasmar todas esas apetencias.

Jacinto: Sí, de hecho, había algunas canciones que incluso hemos empezado por un camino y luego hemos ido cambiando. Como tú dices, eso te permite el poder hacerlo con tiempo, el haber ido grabando ya otras...

José Ignacio: Claro, es que un disco es un cúmulo de matices. Y cuanto más tiempo tengas, más matices salen a flote. Es lo que ha contado Tacho antes de nuestras grabaciones en los años ochenta: normalmente se grababan los discos en Madrid y la compañía nos pagaba determinados días de hotel en la ciudad y alquilaba el estudio determinados días. No había opción, por muy mal que fuera la cosa, de pedir más. Rara vez nos han dado un poco más de tiempo, te daban cinco días, te daban diez días… Ahí era o todo o nada, y eso te da poco margen para el matiz. Tal y como llevas las canciones intentas que salgan lo mejor posible. Eso fue mejorando conforme fue pasando el tiempo, en los años noventa la cosa tampoco era tan así como te cuento, pero los primeros discos de los años ochenta sí. En este caso los matices salen a flote cuando hay un relajamiento de tiempos, cuando no tienes esa urgencia. Porque, para empezar, cuando entramos a grabar el disco tampoco sabíamos cómo se iba a editar. Que eso es muy importante, eso no se lo recomiendo a nadie, ponerse a grabar un disco sin saber quién lo va a editar. Puede pasar que te lo quedes para ti, que lo escuche tu familia y ya está. Nosotros teníamos algunas soluciones de emergencia, pero fue ya cuando prácticamente el disco estaba en los últimos procesos de mezcla cuando firmamos el contrato con Universal. Es decir, que el tiempo que echábamos sabíamos que era el que queríamos echar.


“Un disco es un cúmulo de matices. Y cuanto más tiempo tengas, más matices salen a flote. Nuestros discos en los años ochenta normalmente se grababan en Madrid y la compañía nos pagaba determinados días de hotel en la ciudad y alquilaba el estudio determinados días. No había opción, por muy mal que fuera la cosa, de pedir más”

José Ignacio Lapido


Antes erais cinco. Ahora sois cuatro y me imagino que la ausencia de Víctor Lapido también habrá influido en cómo han terminado llegando las canciones a nuestros oídos. Porque las guitarras ahora son solo cosa de José Ignacio después de muchos años en que 091 ha sido un grupo con dos guitarristas.

José Ignacio: Sí, todos estos cambios claro que influyen. En todo, en el devenir del grupo. La salida de mi hermano Víctor, bueno, pues como todo este tipo de cambios en los grupos, tiene sus consecuencias, pero había llegado el momento en que se tenía que producir, de una forma u otra. Y a raíz de la salida retomé mis labores guitarrísticas en solitario como lo hacía antes de que entraran Jacinto y Víctor. Ellos entraron en el grupo en 1992. Antes de eso yo era el único guitarrista, éramos un cuarteto, siempre habíamos sido un cuarteto. Retomé ese papel en este álbum, aunque luego en directo viene con nosotros otro guitarrista, Víctor Sánchez, que es el guitarrista que normalmente me acompaña a mí en mis discos en solitario y en mis giras. Pero en el disco, ya que se habían producido las circunstancias de la salida de mi hermano, me apetecía pensar en estéreo. Es decir, pensar en la guitarra de la izquierda y la guitarra de la derecha. Para mí es gratificante como guitarrista, porque muchas veces le dedico más tiempo a la composición y las labores de guitarrista las tenía un poco, no olvidadas, pero en este caso me ha venido bien para volver a retomar esa disciplina y hacer esa mezcla de guitarras que tienes que pensar mucho antes, porque cuando grabas dos guitarras distintas tienes que pensar las líneas, son como partituras distintas. Como guitarrista, para mí ha sido muy gratificante.

Jacinto Ríos, José Antonio García, José Ignacio Lapido y Tacho González: cuatro amigos.
Jacinto Ríos, José Antonio García, José Ignacio Lapido y Tacho González: cuatro amigos.

En “La otra vida” recurristeis a un viejo amigo, Frandol, para la producción. En esta ocasión habéis tirado directamente de lo que hay en casa con Raúl Bernal. Imagino que todo esto facilita las cosas, el hecho de que estáis cerca, de que lleváis años trabajando juntos y tú, José Ignacio, todavía más. ¿Fue ese el motivo de invitarle a que se subiera a la nave?

Tacho: Hombre, nosotros habíamos escuchado el último disco de José Ignacio y a todos nos gustaba. Era la elección más clara y más evidente, Raúl. Y el resultado demuestra que no estábamos equivocados.

José Antonio: Y además con los productores siempre hemos tenido un poco de miedo de que nos coloquen alguien que al final el resultado no sea el que nosotros deseamos. Porque cada productor tiene su forma de ver las cosas. Con alguien como Raúl estaba más cercano todo y así teníamos más claro que el resultado final nos iba a gustar.

José Ignacio: A Raúl efectivamente lo elegimos porque a todos les había gustado la producción que hizo de mi disco “A primera sangre”. Y porque era amigo de toda la banda. Pero Raúl estuvo tocando en directo con los Cero en la gira de “La otra vida” en los conciertos que se pudieron hacer aquel año, porque luego se suspendió la gira con todo lo que pasó (se refiere a la pandemia). Pero, como ha dicho Tacho, era la opción más natural. Queríamos alguien que dominara el lenguaje musical en todos sus aspectos, que nos ayudara con una visión externa y que nos lleváramos bien con él. Es decir, que Raúl tenía todas las papeletas para salir ganando y creo que, como ha dicho José Antonio, el resultado demuestra que fue acertada esa elección.


“Muchas veces están estos productores que te dan un caché porque son conocidos, pero sabemos de casos que se han traído un productor conocido y ha sido un desastre, porque luego los productores a veces trabajan con ingenieros que son los que le hacen en realidad el trabajo”

Tacho González


¿Y cómo ha sido trabajar con él como productor, teniendo en cuenta todo esto que cuentas? En el proceso de grabación del álbum tiene una responsabilidad como productor y tiene que tomar decisiones, y vosotros tenéis también que lidiar con esa visión externa sobre vuestras canciones.

Tacho: Sí, pero ha sido muy sencillo porque, primero, nosotros depositamos confianza en él plenamente, desde el principio. Muchas veces están estos productores que te dan un caché porque son conocidos, pero sabemos de casos que se han traído un productor conocido y ha sido un desastre, porque luego los productores a veces trabajan con ingenieros que son los que le hacen en realidad el trabajo. A lo mejor has escuchado un disco que te gusta mucho pero luego el proceso se ha hecho de una forma que el ingeniero ha tenido más influencia, o los propios músicos. Y te puedes traer un productor muy conocido que te salga rana porque tiene un carácter difícil o porque no es lo que tú imaginabas. Con Raúl, como sabíamos lo que teníamos y que había confianza en él, pues el trabajo ha sido muy... teniendo confianza en él no teníamos ningún resquemor. Y, por otro lado, Raúl, a pesar de ser amigo nuestro, o precisamente por ser amigo nuestro, ha sido muy franco todas las veces. Cada vez que decía una cosa era muy claro.

José Ignacio: Sí, tampoco ha habido imposiciones. Cuando había un disenso en algunas decisiones, se hablaba y se estudiaba cuál era la mejor solución. No es el típico productor aquí con el látigo... Ha sido un trabajo muy de compañerismo. Y de hablar mucho. Yo creo que muchas veces el secreto, aparte de ponerte a tocar, es hablar sobre determinadas cosas. De música. Hablar de lo que estamos haciendo, de dónde queremos llevar una canción, de este arreglo por qué está o por qué queremos meter esto.

José Antonio: Pero ha sido estricto también en muchos aspectos, por ejemplo con la voz: “No, no, vamos a repetir esto otra vez”. Y así hasta que sacaba lo que quería.

Tacho: Porque Raúl es muy exigente, eh.

Jacinto: Raúl tiene la capacidad personal de hacer que las cosas fluyan bien. Incluso aunque te esté insistiendo en una cosa o aunque no esté de acuerdo contigo, es capaz de guiar esa conversación o guiar esa situación de manera que no te resulte violento. Es una capacidad que tiene él como persona que creo que es importante añadir, aparte de sus conocimientos musicales y de todo lo demás.

Rock inoxidable.
Rock inoxidable.

Hablemos de algunas canciones del disco. Por ejemplo en “Piezas de desguace” se reflexiona sobre el paso del tiempo, concretamente sobre el paso del tiempo sobre nuestros cuerpos, sobre el efecto físico en ellos. Lo que el tiempo ha causado en nosotros y también cómo el mundo va cambiando tan rápido que ya no hay piezas de recambio originales para personas de cierta edad.

José Antonio: Antes hablábamos en el ensayo de bebida, de salir, de dónde íbamos a ir, y ahora en vez de hablar de eso, hablamos siempre de lo que tenemos cada uno. Que si a mí me duele esto, que si a mí me duele lo otro. Entonces yo creo que, bueno...

Jacinto: Ahora nos recomendamos fisioterapeutas en vez de bares.

José Antonio: Sí, es que es una letra que tenía que salir de alguna forma ya.

José Ignacio: Tú vas a un desguace a comprar alguna pieza porque ya no fabrican el original, ¿no? Bueno, también porque son más baratas, me imagino, pero normalmente es porque tu coche ya está muy antiguo y no las fabrican ya. Y vas a un desguace a comprar esa determinada pieza. Partiendo de eso, quise hacer una metáfora, una analogía, no ya hablando de coches, sino de nosotros mismos. Evidentemente, el tema es el paso del tiempo. Y creo que no solo habla del tema físico, aunque en el estribillo dice: “Sangre, venas, músculos y huesos”. Creo que también habla de una forma de refrescar emociones que en algún momento vivimos y que necesitamos renovar de vez en cuando. Emociones de otros tiempos, de cuando éramos más jóvenes. En la letra se describe todo eso.


“Antes hablábamos en el ensayo de bebida, de salir, de dónde íbamos a ir, y ahora en vez de hablar de eso, hablamos siempre de lo que tenemos cada uno. Que si a mí me duele esto, que si a mí me duele lo otro...”

José Antonio García


Sin embargo, y aunque al principio de vuestra gira “Maniobra de resurrección”, porque era inevitable, sí podía haber ese elemento nostálgico, el resto de movimientos que habéis hecho desde entonces no tienen nada que ver con la nostalgia, pese a todo esto que cuenta José Ignacio.

Jacinto: Eso fue una cosa que tuvimos superclara, porque la gira de resurrección solo iba a durar un año. Iba a ser una gira de celebración de ese aniversario y luego lo íbamos a dejar. Pero como fue muy bien decidimos seguir, decidimos seguir grabando. Y en el momento en que decidimos seguir sí que lo primero que dijimos todos y tuvimos todos muy claro es que si seguíamos era para hacer cosas, para hacer cosas nuevas, para no vivir de la nostalgia siempre y no andar repitiendo siempre el mismo repertorio. Si decidimos seguir adelante era para aportar cosas.

José Ignacio: Nos parecía absurdo retomar las cosas, creativamente hablando, donde las dejamos en el año 1996 cuando nos separamos. No tenía sentido. Primero porque somos poco nostálgicos y segundo porque yo particularmente he seguido mi carrera de compositor y de músico, he grabado un montón de discos en solitario y no podía volver atrás el marcador. Es decir, la evolución está ahí. Y ya a partir de 2016, cuando el grupo volvió, también hemos tenido una evolución. El hecho de vernos habitualmente en el local de ensayo, en los muchos conciertos que hemos dado desde entonces, todo eso hace que el grupo tenga una inercia nueva. No tenía sentido decir: “Bueno, ¿dónde hicimos la última canción del año 1995, cuando grabamos “Todo lo que vendrá después”? Vamos a retomarlo”. Eso desde luego no entraba dentro de nuestros planes, y tampoco entraba dentro de nuestros planes no ser una entidad creativa. Hay algunos grupos y artistas de nuestra generación que –son decisiones que cada uno toma según la conveniencia– lo que han hecho es vivir del repertorio de los años ochenta, meterse en giras de nostalgia y tal y cual. Y a nosotros no nos llevaba el camino por ahí.

Tacho: Bueno, es que en nuestra vuelta se da una circunstancia un poco particular. Todos esos grupos que ahora viven de los éxitos de los ochenta es porque tuvieron éxitos (se ríen). Nosotros fuimos un grupo de culto siempre. No tenemos un repertorio como Hombres G, de grandes éxitos. Cuando volvimos seguíamos siendo un grupo de culto. Y luego también hay una circunstancia un poco extraña, porque cuando volvimos en 2016 no lo hicimos porque la gente coetánea nuestra nos estuviera aclamando. Algunos sí, pero la mayoría de la gente que hicieron ese grupo de Facebook “Queremos que vuelva 091” no nos había conocido. Eran muy jóvenes cuando empezaron a escuchar a 091 y ellos no habían ido a nuestros conciertos. Nos conocían por los discos, discos que además estaban la mayoría descatalogados. En el encuentro de 2016 la mayoría del público con el que nos volvimos a ver no era el público nostálgico que había ido a nuestros conciertos. Era un público que nunca nos había visto. Era una situación un poco extraña, muy bonita también, pero nuestra vuelta no ha sido una vuelta de nostalgia. Ha sido una vuelta un poco particular en ese sentido.

Indestructibles.
Indestructibles.

Desde “Maniobra de resurrección” y pese a que “La otra vida” tuvo un recorrido sui generis por la pandemia que impidió tantas cosas, ¿os ha cambiado mucho la vida? ¿Podéis vivir de 091, al menos en parte?

Tacho: Sí, también es verdad que en los ochenta con cualquier cosa nos apañamos. Quiero decir, que no teníamos familia, vivíamos de una forma más austera, ahora tenemos otros gastos más de nuestra edad. Tenemos la suerte de que, sí, digamos que podemos vivir básicamente de la música, lo que es raro ya ahora, porque la mayoría de los grupos que empiezan siempre buscan un salvavidas. O sea, la mayoría tienen otra profesión. Nosotros también la hemos tenido con el tiempo, porque hemos estado veinte años separados... Una cosa que es rara, que no pasa ahora casi nunca, es que haya grupos que deciden vivir de la música pase lo que pase. Nosotros en los ochenta cuando empezamos no veíamos otra alternativa más que vivir de la música. No pensábamos: “Bueno, vamos a hacer otra cosa y luego si la música sale nos dedicamos a eso”. No. Nosotros apostamos, siempre hemos apostado por eso.

Es decir, que sí ha habido un cambio.

José Ignacio: Sí, bueno, nosotros en los años finales de los ochenta ya estábamos profesionalizados. En mi caso, no he dejado nunca la música. Cuando se acabó 091 seguí, saqué mi primer disco en solitario y, bueno, la música es una apuesta personal. Es decir, sabes que esto va a tener momentos de subida y momentos de... Esto no es un funcionariado, la música es lo opuesto a un funcionariado. Cuando aceptas el reto, lo aceptas con todas sus consecuencias sabiendo que hay épocas que vas a estar a dos velas y hay épocas que vas a tener algo más de desahogo. Pero eso es lo que ha dicho Tacho, que nosotros en ningún momento cuando empezamos con el grupo pensábamos que había un plan B. Era eso, vencer o morir.


“Cuando se acabó 091 seguí, saqué mi primer disco en solitario y, bueno, la música es una apuesta personal. Es decir, sabes que esto va a tener momentos de subida y momentos de... Esto no es un funcionariado, la música es lo opuesto a un funcionariado”

José Ignacio Lapido


Otra canción de las nuevas, una favorita particular, es “Nadie quiere oír tu llanto”. Creo que es una canción ideal para los conciertos, aunque la percibo como una reflexión sobre la incomunicación o sobre las pocas ganas de comunicarnos que tenemos a veces.

José Ignacio: Sí, fue de las que más nos sorprendieron conforme iba creciendo, tanto en el local de ensayo previo a la grabación como en la grabación, sin muchos artificios. Yo creo que es un poco vuelta a las raíces, de retomar la rabia, como dice el estribillo: “Dame un poco de tu rabia para mí”. Cuando empezamos a tocar los primeros acordes con las primeras guitarras eléctricas estábamos muy influenciados por el movimiento punk y por la new wave. La canción entronca perfectamente en esa tradición, en esa tradición de urgencia guitarrística y rítmica. En la letra quise hacer una especie de collage de varias historias que confluyeran en un mismo sentido. Básicamente son personas solitarias, le puse nombre a cada una de ellas, que viven un poco al margen y que están, perdón por la autocita, furiosos con el mundo. Y nadie va a querer oír su llanto.

Sí, por eso te decía que una de las cosas que subyace ahí es la dificultad para comunicarse. Quizá porque prefieres estar al margen o porque al otro lado tampoco va a haber nadie dispuesto a arrimar la oreja.

José Ignacio: Sí, eso pasa. Yo creo que es hiperrealismo. Muchas veces decimos que nuestras letras tienen algo de surrealismo, pero en este caso es hiperrealismo, porque la sociedad está formada por solitarios dentro de la multitud (Lapido vuelve a citar una canción suya, esta vez a costa de “Huellas”, incluida en el álbum de 091 “Tormentas imaginarias”, publicado vía Polygram en 1993). Las megaurbes están pobladas de solitarios, de una incomunicación patente.

El arte de la calma.
El arte de la calma.

“Los cantes de la sinrazón” es un medio tiempo marca de la casa. Un monólogo interior que refleja la sensación de estupor ante el absurdo que vemos cada día y que cualquiera de nosotros puede sentir a poco que abra los ojos y los oídos.

Tacho: Es curioso, entre nosotros no hablamos de lo que percibimos con las letras de José Ignacio, pero sabemos positivamente que cada uno tenemos una visión... Nos produce sensaciones diferentes. Por ejemplo, a mí esta canción me lleva a los momentos en que estamos aburridos o sin hacer nada y dedicamos el tiempo a dejar que la mente vuele. Son paseos imaginarios, esos momentos que tiene uno de no hacer nada, de solaz, de estar en tu casa y dejar que la mente pasee por sitios diferentes. Habla de estar en un solo sitio y a la vez en todo el mundo.

José Ignacio: En este disco se plantean dualidades entre la ensoñación y la realidad y otras cosas. En esta canción creo que está la fina línea entre la cordura y la locura. Habla un poco de eso, de que muchas veces estás con un pie en una cosa y con otro pie en otra. De ahí el título y lo de los pájaros en la cabeza. Normalmente los pájaros en la cabeza vuelan cuando el aburrimiento hace su aparición. Jugando con ese tipo de metáforas incide un poco en eso, sí. Pero son, como también ha dicho José Antonio, letras que no marcan un camino muy determinado.

Tacho: Hay que reivindicar la importancia del aburrimiento, ¿eh?

Cada vez más…

Tacho: Ya no tenemos esos momentos de no tener nada en las manos. Ahora siempre tenemos un móvil, una pantalla y tal, pero los momentos esos que teníamos de pequeños, de estar tumbados en algún sitio, estar una hora pensando en cosas absurdas sin tener nada en las manos. Hay que reivindicar esos momentos de aburrimiento.


“Es curioso, entre nosotros no hablamos de lo que percibimos con las letras de José Ignacio, pero sabemos positivamente que cada uno tenemos una visión... Nos produce sensaciones diferentes”

Tacho González


“Dormir con un ojo abierto” tiene rollo blusero y digamos que en ella se asume que cambiar las cosas no es tan sencillo. Que uno lo puede intentar o puede ponerse en el camino de intentarlo, pero debe tener claro que la derrota en esa empresa es más que probable. Y sin embargo, en la siguiente canción, en “Antes de que salga el sol”, se plantea lo contrario: pese a todo, no hay que rendirse, no hay que dar la razón a los malvados, no hay que dar la espalda a los que están sufriendo.

José Ignacio: “Dormir con un ojo abierto” es un blues cantado por un cínico. Sobre todo en la estrofa que tú has mencionado, en ese “quisimos construir un mundo nuevo, quisimos inventar la rueda por segunda vez, camino del infierno”. Sí, esa estrofa es bastante cínica, pero también está cargada de experiencia, que es la que nos dice que al final las cosas pueden acabar así. Y en “Antes de que salga el sol” alguien mantiene cierta esperanza, sobre todo para las siguientes generaciones, si te das cuenta. El narrador de la canción le está hablando a alguien más joven que él.

Hay incluso dualidades interrelacionadas entre canciones…

José Ignacio: Sí, sí, es que la vida es así. En la vida rara vez las cosas se dan por sentadas para siempre. Hay temporadas que estás más seguro de unas cosas y temporadas que estás con la duda encima de la cabeza.

Sí, sí. Y a veces las dos cosas al mismo tiempo.

José Ignacio: Sí. Es cuando los pájaros en la cabeza levantan vuelo (ríe).

Los vaivenes de una carrera de fondo.
Los vaivenes de una carrera de fondo.

La última canción, “Puede que el tiempo”, es de onda beat sesentero y cierra el disco viniendo a decir que hay que tirar hacia delante. No parece casual que una letra con ese espíritu tenga el envoltorio musical de un tiempo en el que todo parecía posible y se miraba al futuro de una manera bastante más esperanzada que ahora.

Tacho: Bueno, fíjate que yo sabía que esa canción iba a terminar el disco. Hay toda una técnica de construir los órdenes de los discos y de los repertorios. Yo me acuerdo que eso lo hablamos con Joe Strummer en su momento (el añorado líder de The Clash, fallecido en 2002, produjo su segundo álbum, “Más de 100 lobos”, que fue publicado por Zafiro en 1986). Recuerdo haber tenido esa conversación con él, que había que buscar las “cuatro esquinas” del disco. Que la penúltima canción del disco siempre es la peor, aunque creo que en este caso no es así. Y no sé por qué, yo sabía que esa canción iba a acabar el disco, pero no creo que por la letra, sino por el desarrollo instrumental. Porque no me la imagino en mitad del disco acabando con este desarrollo instrumental y que luego venga otra canción cortita o algo así. Daba por hecho que con ese desarrollo instrumental tenía que cerrar el disco. Y cuando José Ignacio nos mandó una tentativa de orden del LP, pues yo digo “está ahí, evidentemente”. O sea, era claro. Es que creo que en este disco todo ha surgido de una forma muy natural. Todo ha sido muy fluido.

José Ignacio: Sí, las secuenciaciones de los discos son complicadas. Bueno, la verdad es que ahora con el tema del streaming la gente tampoco oye las canciones en el orden o no suelen oírlo en el orden que el artista ha puesto, da un poco igual Pero como nuestro disco se edita en físico, en vinilo y en CD, le dedicamos mucho tiempo también a la secuenciación porque es muy importante, forma parte de todo, es una obra común y el orden en que tú escuchas una canción seguida de otra o antecedida por otra es importante a la hora de percibir el conjunto.

Tacho: Con lo de las “cuatro esquinas” se refería a la primera canción y la última de la primera cara y la primera y la última de la cara B. Esas tenían que ser buenas porque lo primero era dar la vuelta al disco y luego para acabarlo. Ese es el sistema.

José Ignacio: En cualquier caso, esta canción es de las que más ha crecido en el estudio, porque sabíamos que queríamos hacer un final instrumental pero, claro, los finales instrumentales hay que hacerlos (ríen con ganas). “Final instrumental”, cartelito. No estaba hecho, estaban los compases. ¿Cuántos compases queremos de final instrumental? Tantos. Pues sobre eso hay que trabajarlo y ese desarrollo instrumental final se creó en el estudio, mezclando improvisación y repetición. Y creo que quedó muy bien y era ideal para finalizar el disco. Aparte de todo el ambiente yeyé que tiene, porque nosotros somos de Granada y la influencia de Los Ángeles está muy presente en la tradición musical de la ciudad y en la nuestra en particular. Y esos coros, que están muy presentes en toda la canción, vienen de esa escuela, de la escuela vocal de grupos como The Hollies, The Zombies, The Beatles y, en el caso de España, Los Ángeles. ∎

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