Llama la atención la mirada de Tito Pintado. Es cálida y a la vez tímida, como si fuera un novato que está empezando a probar suerte en un ámbito, el de la música, en el que ha sido parte integrante de su evolución. Pero de aquellos tiempos en los que Penelope Trip formaba parte de la avanzadilla del cambio rupturista de los noventa, y en los que aquel joven inquieto se unió a David Rodríguez –por entonces al frente de Beef, todavía en activo como La Estrella de David– para formar Telefilme, ya solo queda un recuerdo nítido… y un afán renacido por hacer música.
Diecisiete años después de “antiaventura” (Federación de Universos Pop, 2009), anti, el alias que acompaña a Pintado desde el inicio de su carrera en solitario a finales del siglo pasado, ha regresado con un disco caleidoscópico que revela una cierta inclinación por generar un lugar onírico bajo el título “vendedor ambulante de estrellas va por la avenida de espuma de mar” (Autoeditado, 2026). Él es el único responsable de las diez composiciones que forman el álbum, que se suma a los EPs que hizo el pasado año: “en américa”, “su electrónica” e “infantil / islandia”. Son canciones que huyen de estructuras clásicas y en las que hay pequeñas reflexiones que desvelan una parte del sentir de un compositor que vive una segunda madurez, con la ambición de mirar hacia delante con espíritu constructivo.
“en américa”, tú primera canción tras casi dos décadas sin publicar, alude a lo que está pasando en Estados Unidos. ¿El regreso es consecuencia de una motivación política o de un impulso creativo?
Un impulso creativo, lo que pasa es que se coló la actualidad ahí. Yo intento que mi música no tenga nada de político, incluso que no tenga casi conexión con la realidad, porque es una música muy fantasiosa. Pero la actualidad se cuela un poquito en esa canción. Lo que pasó es que aprendí a manejar un programa, Ableton, sin más pretensiones hace un par de años. “en américa” fue la primera canción que pensé que merecía la pena compartir.
¿A qué se debió el interés por Ableton?
Tenía curiosidad, sabía que era el programa que usa mucha gente y empecé muy poco a poco. Me tuvo que dar clase un amigo porque era completamente distinto a otras cosas que conocía, como Cubase, y me costó. Pero cuando tuve algo que me gustaba mucho, ya fue todo mucho más fácil, y me di cuenta de que no domino el programa, pero puedo hacer muchas más cosas que con el equipo que usaba antes. Estaba superlimitado y por eso estuve tantos años parado.
¿Y qué has estado haciendo desde 2009 hasta ahora?
Pues el vago, básicamente. Con el equipo anterior estaba muy atascado, había llegado un momento en el que no conseguía hacer nada que me gustase y además me esforzaba mucho. Terminé rayándome mucho, pasándolo mal y llegué a la conclusión de ¿por qué lo estoy pasando mal si esto no me da ningún dinero ni me da nada? Se supone que el único motivo para hacer música, en mi caso, es pasármelo bien; si encima lo paso mal, ¿qué sentido tiene?
Me parece que eso supone un compromiso importante con tu música.
No es solo que no estuviese contento con lo que hacía, sino que me angustiaba bastante. No voy a decir que me deprimía, es una palabra muy fuerte, pero notaba que me estaba afectando mucho, que era como darme cabezazos contra la pared, y llegó un momento en que dije: “Esto, ¿para qué?”. Tampoco estaba muy, digamos, estimulado por el ambiente musical de los últimos años. No tenía ninguna razón para hacer música realmente.
¿Qué piensas del ambiente musical de los últimos años?
Pues que estoy aburrido, que no es música para mí. Las cosas que están de moda ahora mismo a mí por lo general no me interesan nada, ni me dicen nada. Y a mí realmente me anima mucho a la hora de hacer música que haya cosas alrededor que me gusten. No es el caso del momento, que no me gusta casi nada. Pero lo que he conseguido es autoestimularme.
¿Hubieras pasado por alto la ola urbana que hemos vivido en España?
Lo hubiera pasado muy por alto. Al principio me hizo gracia porque era tan distinta a todo lo que había antes, a esta ola de rock indie entre comillas bastante rancio, bastante conservador. Salía esto, que le daba más importancia al ritmo que a las guitarras. También me gusta mucho la música negra y el R&B, y esta ola urbana tiene un poco de conexión con eso, aunque tampoco mucho. Al principio tenía curiosidad y me podían gustar cosas. La Zowi, por ejemplo, me hace gracia. Pero me aburre muchísimo que sean todos tan parecidos entre sí, que canten todos igual, que suenen todos igual. Yo creo que lo que se ha perdido con esta nueva ola es la imaginación, la personalidad y la fantasía. Es lo que echo de menos.
“Fantasía” es un término que define muy bien tu música.
Sí, me sale así. Yo creo que la música que a mí me ha gustado siempre ha tenido un componente un poco de fantasía. Y de originalidad, de no ser lo de siempre. Yo creo que ahora ser distinto está muy mal visto. En los ochenta y los noventa era un plus ser un poco distinto. Y ahora creo que no, que cuanto más te parezcas a lo que ha estado de moda, mejor. Y si no, no existes. A lo mejor tengo un poco de nostalgia de los ochenta y los noventa, porque era una época en la que era joven y todas las cosas me parecían más novedosas. Pero no sé cuáles son los equivalentes a escuchar con 18 años a Sonic Youth, My Bloody Valentine…
Esa nostalgia me recuerda algo de lo que cantas en “infantil”.
Sí, pero esa canción no es un deseo de volver a la infancia, sino más bien una queja por estar atrapado en esa etapa, ser en algunas cosas muy infantil. Yo tengo ya 56 años y para muchas cosas me siento como alguien de 10 o de 12. Y eso no lo veo como algo bueno. Creo que sí se nota en la canción, que no es una canción muy alegre. Soy un viejo y encima con mentalidad de niño, lo peor que se puede ser.
¿Cómo se te ocurre el título “vendedor ambulante de estrellas va por la avenida de espuma de mar”?
No tengo ni idea de cómo se me ocurrió esa frase, porque la verdad, modestia aparte, a mí mismo me parece increíble. Y ya teniendo esa frase, a la hora de elegir un título pensé que sería perfecto. Porque además de ser muy bonito es muy largo, que es algo muy llamativo. Los títulos de los discos normalmente tienen tres o cuatro palabras. Y este tiene como veinte, no sé, o no tantas, pero llama mucho la atención, aunque ese no era el único objetivo.
Es un trabajo que tiene más en común con tu primer disco en solitario, aquel “anti” de 1998, que con tu anterior “antiaventura”, más melódico.
“antiaventura” era un disco bastante pop. Y era la mentalidad que yo tenía en esa época, hacer canciones con un sonido un poco curioso, con estribillos. Ahora eso no me interesa. Con este disco me he librado de muchas ataduras. El Ableton me ha ayudado mucho, tengo muchísima más libertad que antes. Y también me he concentrado en insistir en lo que se me da bien y pasar de lo que se me da mal. Por ejemplo, a mí hacer estribillos no se me da bien. Pues fuera estribillos. Hacer ritmos muy complejos tampoco se me da bien, así que los ritmos, lo más minimalistas posible. Centrarme en las cosas del disco anterior que más me gustaban y omitir las que no me gustan.
Una de las cosas que más llaman la atención en este nuevo trabajo es el uso de los efectos delay y reverb.
Yo creo que en “antiaventura” ya había bastante delay. He decidido explotarlo al máximo porque, primero, me encanta cómo suena, ponérselo a la voz me flipa, pero ya he terminado poniéndolo a casi todos los sonidos. A partir de dos o tres golpes te puede construir una fantasía en la que tú no tienes ni que programar, porque ya te lo crea el delay. Y eso me encanta. O soy un poco vago, también. Y luego es que me parece un efecto que se usa poquísimo. Y está todo el rollo del dub jamaicano: ahí sí que se usa mucho y ahí es donde, aunque yo tampoco soy superfan del reggae, me empecé a fijar en el delay. Pensé: “Bueno, ¿por qué en lugar de en dos o tres canciones meterlo prácticamente en todas?”. Estoy muy contento con cómo ha quedado y noto que forma parte de mi estilo. Es lo que te decía antes: lo que intento es quedarme con las cosas que me gustan.
¿Por qué hiciste la versión de “palmeras”, del grupo Single? ¿Es un homenaje al sello Elefant, que publicó tu primer disco y todos los de Telefilme, o al grupo Single?
No lo sé, porque fue una cosa que se me ocurrió en un viaje en tren. De repente me vino la melodía de “palmeras” que hacía mucho que no la oía, ya que ese disco (se refiere a “Rea”) llevaba mucho sin escucharlo. Y por estas cosas que pasan de repente, te viene una canción a la cabeza. Sobre todo pensé en la melodía tan bonita que tiene y qué se podría hacer con ella. Ya ves que en mi versión está todo flotando alrededor, ¿no?
“Tú solo sabes hacer melodías, no sabes nada de economía”, dices en “el cantante”.
Lo que quiero decir con esa frase es que yo soy un desastre para prácticamente todo menos para hacer canciones, y voy a acabar pagando un precio por eso, porque realmente hay que saber de economía para vivir y yo no sé. También digo en esa canción lo de “viene a regalar su arte” porque leí en algún sitio que la gente que hacemos música ahora, realmente regalamos nuestro arte. No lo había pensado, pero es totalmente cierto. Hacemos cosas sin esperar nada a cambio porque sabemos que no va a haber nada a cambio. A mí me encantaría ganar dinero con la música, desde luego. No le haría ascos para nada, pero la realidad es que, tal y como es mi música, ahora mismo está muy complicado.
Nunca te ha gustado la fama. Recuerdo “Las máquinas”, de tu disco previo, y esa querencia por permanecer alejado de los focos.
Yo creo que la fama la llevaría muy mal. No me gustaría nada. Pero a la vez te digo que sí me gustaría ganar dinero alejado de los focos. No tengo ningún contacto en ese ámbito, pero me encantaría, por ejemplo, entrar en el mundo del arte. Hacer música para instalaciones más que ser un cantante de un grupo.
Con todo tu trabajo e influencia, ¿por qué no hubo un sello que editara el álbum?
Pues porque se me da muy mal ir mendigando. Yo no sirvo para venderme a mí mismo. Hablé con dos o tres sellos que no estaban interesados y dije: “No lo sigo intentando”. Tengo la esperanza de que alguien se anime y lo saque en formato físico, me encantaría. Tampoco es que tenga un deseo de ser totalmente independiente, es que nadie me lo ha ofrecido y nadie ha tenido interés en sacarlo.
Tus experiencias previas no han sido impedimento para hacer un disco que suena vanguardista.
Mi idea, y creo que está conseguida, es que tampoco sea un disco retro, aunque yo desde luego bebo de muchísimas cosas del pasado. Sobre todo quería hacer un disco mío. Otra de las diferencias es que, aunque me sigue dando un poco de vergüenza decirlo, ahora me siento por primera vez un artista, cosa que en la época de “antiaventura” me habría puesto colorado de la vergüenza solo con decirlo, porque no lo sentía así para nada. En aquella época me dedicaba más a recrear cosas que me gustaban, a jugar, a hacer música. Ahora siento que estoy haciendo música por primera vez y que además es mi música, influido por mil cosas, pero ahora mismo siento que solo lo estoy haciendo yo.
¿Este impulso creativo va a ser duradero o vendrá otro largo interregno?
Yo creo que sí, porque hay muchísimas cosas que no he probado y que no he intentado. Siempre pienso: “Joder, debería hacer una canción en la que este instrumento haga esta cosa un poco rítmica o usar un tipo de ritmo, de sonido o de producción que todavía no he usado”. Entonces, siento que mi techo de cristal creativo lo tengo todavía muy lejano y eso es para mí lo más importante, lo que me anima mucho a seguir. También lo pensé con “antiaventura”, pero ahora creo que es diferente, tengo más ganas y más facilidad para hacer música. Porque otra cosa que también me ha permitido Ableton es hacer música de forma bastante rápida. Todas las canciones de los EPs y de este disco, que son como catorce en total, las he hecho en el espacio de un año. O sea, bastante rápido. Quiero intentar mantener ese ritmo. ∎