El músico estadounidense gira esta semana por nuestro país. Anoche, en el Teatro Circo de Murcia, ofreció un contemplativo concierto acompañado por piano y teclados. Mañana (viernes) tocará en la sala 2 de Apolo de Barcelona, pasado (sábado) en la sala Villanos de Madrid y el domingo en el Antzoki Zaharra de San Sebastián.
Muchas veces los deseos melómanos conforman unas expectativas que la realidad del artista no siempre cubre. Al menos si no has vivido una experiencia previa ante el admirado en cuestión. La percepción, al ser única, puede ser suficiente, pero si hay comparativa corre el riesgo de ser odiosa. “El aclamado cantante y compositor estadounidense regresa a los escenarios españoles con una esperada gira”, ha sido la frase reclamo en la web del Teatro Circo Murcia para incitar al disfrute anoche del profundo intérprete John Grant. Era la segunda parada –el tour comenzó el pasado miércoles en Inca (Mallorca)– de las cinco que el ciudadano islandés –por derecho desde 2022– ha programado estos días en nuestro territorio. Nuestro país forma parte de una gira que pasará por al menos otros seis países europeos.
Sobre el escenario tan solo un piano de cola, un sintetizador Waldorf, una flightcase para colocar el ordenador, algún que otro cacharro electrónico y los cuatro focos Fresnel que íntimamente iluminarán al músico. El cual aparece sin aspaviento alguno, sin atavío de glamur o maquillaje pero ganándose al público nada más abrir la boca para dar la bienvenida en un español bastante correcto, que solamente retomaría para compartir sus descubrimientos lingüísticos: “Acabo de aprender el verbo zambullir, cuando es reflexivo, suena muy bonito, ¡Zambullámonos en esta noche juntos!”. Así comienza su concierto, con “Just So You Know”, del álbum “Boy From Michigan” (2021). A la que siguió “Drug”, que se puede disfrutar también en su disco en directo “John Grant With The BBC Philharmonic Orchestra Live In Concert” (2014). Recuerda cuando su madre murió siendo él joven y confiesa arrepentirse de no haberle expresado el suficiente amor: “Escribí ‘Where Dreams Go To Die’ para que cuando yo muera, mi gente sepa lo mucho que he querido”.
Retomando su pasión por los idiomas, nos cuenta que recientemente también ha descubierto el modismo “ser la polla” y como anillo al dedo nos lanza un “¡Murcia es la polla!” antes de cantar “Is He Strange” del trabajo “Love Is Magic” (2018), al que siguió “Touch And Go”, introducida por su más larga reflexión sobre la política de Estados Unidos e Israel, tan colonialistas y belicistas como fanáticamente religiosos y masculinistas, subrayando las dificultades que sufren los “diferentes”, ya sean trans o emigrantes.