Habiendo presenciado el arrase total de su directo, resulta extraño ver a Úrsula Strong (batería) y Koldo Soret (voz y guitarra) –Niña Coyote eta Chico Tornado– sentaditos en una terraza de la madrileña plaza de Olavide como dos seres humanos cualquiera. Si no fuera por sus camisetas, The Stooges él y Queen Of The Stone Age ella, parecerían hasta formalitos, pero esta pareja donostiarra es puro fuego en mente y en espíritu, y cuando sube al escenario lo hace cuchillo en boca para no hacer prisioneros.
Al empezar la entrevista, los dos intentan adivinar cuál será la siguiente pregunta mirando de reojo mi cuestionario impreso en papel, pero no van a entender nada porque son solo notas, ideas y palabras sueltas. Yo tampoco entendí nada de las letras de “Atea” (Autoeditado, 2025) al estar en euskera, cosa que no me importó en absoluto, pero me gusta pensar que, de alguna manera, estamos en igualdad de condiciones. Este mes de septiembre podrás verlos en Azpeitia (20) e Irún (27). En octubre tocarán en Bilbao (23) y Burdeos (31). En noviembre tienen conciertos en Lleida (7), Castellón de la Plana (8), Pamplona (20) y San Sebastián (21). Y en diciembre, Vitoria-Gasteiz (19).
¿Os ha entrevistado Rockdelux alguna vez?
Koldo: ¡Pues yo diría que no, que esta es la primera!
Úrsula: No, yo creo que nos sacaron alguna reseñita solo.
Volvéis a la carretera con un nuevo disco que, a bote pronto, suena menos denso, más espasmódico. ¿“Atea” puede resumirse en menos stoner, más punk?
Úrsula: Sí, sí, es más rabioso, y tiene un grano más punk.
¿Y de dónde viene esa rabia?
Koldo: De un entorno que nos asquea. ¡La primera canción solo dice “todo es basura”! Solo hay que ver las noticias para entenderlo.
Por cierto, esa canción arranca clavada a “Propaganda”, de Sepultura.
Koldo: Hostia, bien visto, ¡es que está hecho aposta!
¿Qué noticias son las que os llenan de rabia?
Koldo: Desde el genocidio en Palestina a las muertes de los inmigrantes que vienen en pateras, los propios problemas de pobreza que hay en las calles en Donosti o la imposibilidad de vislumbrar un futuro por la subida del coste de la vida. Son muchas cosas.
Úrsula: Sí, no está la vida como para quedarse contemplando sin decir nada… Está para soltar gritos y a lo mejor hasta un par de hostias.
De hecho, para mi gusto está faltando rabia en la música del momento.
Koldo: ¡Sí! Yo pienso lo mismo, echo en falta más mala hostia. Siempre hay gente cañera, claro, pero no sé, últimamente escucho algunas letras de otros grupos y pienso “¿de verdad estás preocupado por eso? ¿No te dan ganas de reventarlo todo?”. Está todo muy pasteurizado. Nosotros hemos querido plasmar nuestra rabia en las letras y también en el sonido.
Habéis grabado en los estudios Elkar de Donosti con Víctor Sánchez, ¿era vuestra primera vez allí?
Koldo: Sí. Es un estudio muy potente que está cerca de Donosti, tiene todo analógico, micrófonos antiguos buenísimos, una sala muy grande…
Úrsula: Y Víctor es muy freak en el buen sentido. Le encanta engorilarse buscando el sonido más idóneo para cada canción, y nosotros necesitábamos a alguien así, que no nos cortase las alas.
En ese primer tema, llamado “Trash”, colaboran pegando gritos Maika Makovski en catalán, Rodrigo Cuevas en bable, Bala en gallego, Ovidi de Los Zigarros y Mónica Mendoza de la banda Le Ra en castellano y Waxy en inglés. Preguntaría por todos, pero dada vuestra lejanía estilística me da más curiosidad saber cómo nació vuestra conexión con Cuevas.
Koldo: La primera vez que lo vimos fue en unos Premios MIN, cuando él empezaba ya a despuntar. Nos gustaba mucho su esencia.
Úrsula: Nos enamoramos de ese folk moderno que hace, y a mí también me gustó mucho su actitud con los idiomas, cómo él defiende el suyo, cómo aprende de los demás… El resto de colaboradores son colegas, y aunque a él solo lo conocíamos de una vez, se sumó igual de entusiasmado.
¿O sea que desde aquellos MIN hasta la colaboración no habíais mantenido el contacto?
Koldo: Qué va. Ni siquiera llegamos a hablar con él en aquella gala. Creo que él presentó un premio que nos dieron a nosotros. A la hora de hacer la canción, como queríamos meter muchos idiomas, al pensar en el bable inmediatamente nos vino a la cabeza. Y él encantadísimo. Y majísimo, nos mandaba mensajes en plan “¡Uaaa, qué punki es esto, me flipa!”.
“Atea” significa “puerta” en euskera, pero entiendo que os mola el doble sentido.
Úrsula: Claro, de hecho es algo con lo que jugamos mucho, eligiendo palabras que tienen significados distintos en euskera y castellano. La palabra “puerta” alude a entrar en una nueva etapa y, por otro lado, nos sentimos muy identificados con el sentido que tiene en español.
Koldo: Es una canción que habla de salirte del día a día, de la cuadrícula, y perder la cabeza.
Úrsula: Sí, de sacar el animal que llevas dentro.
¿Os voy mencionando cada canción del disco y me contáis de qué habla?
¡Claro! (Los dos al unísono).
“Ez dut”.
Úrsula: Significa “no tengo” y trata sobre la situación mundial actual. No habla de nada bueno.
Koldo: Va disparando a diferentes realidades, es muy random. Desde ir por la calle y encontrarte todo tipo de problemas, a pensar que Trump está durmiendo todas las noches tranquilito en su cama.
“Gure gau”, un psychobilly cañón para el directo.
Úrsula: Esa va de vampiros.
Koldo: Sí, significa “nuestra noche” y va de ir por la calle escuchando música y encontrarte con un vampiro que te muerde y te convierte. Es un poco homenaje a todo ese imaginario de terror del psychobilly.
“Bidea elurpean”, que según el traductor de Google es “El camino en la nieve”…
Koldo: En realidad es bajo la nieve.
Úrsula: La letra es de un bertsolari muy top, Jon Maia. Pero no tenemos muy claro si va sobre madurar o sobre la imposibilidad de madurar… o sobre un desamor (risas). Yo creo que va sobre la pérdida.
Koldo: La alegoría es que el camino bajo la nieve no lo ves, y entonces no puedes volver sobre tus pasos.
Úrsula: Eso es, la pérdida también es la imposibilidad de volver atrás, ya sea con la juventud o con un amor perdido.
“Desagertzen”, es decir, “Desapareciendo”.
Koldo: Eso es. Trata sobre la lucha diaria de ir contra lo establecido, y de lo difícil que es escapar en realidad.
Luego os pregunto una cosa que tiene que ver con esto. ¿De qué habla “Ezer esan”? Para mí la más pop, si es que puede calificarse así.
Úrsula: Claro que se puede, de hecho estamos totalmente de acuerdo. Llevamos tocando el tiempo suficiente para poder hacer algo más pop sin complejos.
Koldo: Va sobre las palabras vacías, sobre las comidas de oreja sin sentido. Sobre la gente brasas (risas). Y sí, le puse más melodía a la voz de forma consciente, para darle esa pinceladilla de color más pop al disco.
“Paradisua” evidentemente significa “Paraíso”.
Úrsula: Habla sobre la inmigración, sobre el camino lleno de peligros hacia un supuesto paraíso que luego no es tal. La historia transcurre en la frontera entre México y Estados Unidos, pero puede aplicarse a cualquiera.
Koldo: Por eso en un momento tiene un punto de narcocorrido.
En la escena de narcocorridos está habiendo asesinatos de músicos a punta pala estos últimos meses. Vosotros que vais mucho a México, ¿habéis vivido alguna situación tensa?
Úrsula: Mónica, una de las que canta en el primer tema, vive en Tijuana y nos cuenta unas movidas bastante tochas.
Koldo: Nosotros una vez en Tijuana estuvimos a punto de pasar por un sitio peligroso y Mónica nos paró los pies para ir por otro lado. Y una noche en Guadalajara, después de tocar, escuchamos tiros muy cerca cuando estábamos a punto de llegar a nuestro hotel. Allí es todo muy heavy.
Volviendo al tracklist, también hay una canción llamada “tziroi”, que es como el nombre de un amigo vuestro escrito al revés. Está dedicada a Ioritz Apaolaza, que según he leído murió en un accidente de tráfico hace tres años.
Koldo: En realidad iba conduciendo y se le paró el corazón.
Úrsula: Sí, todos pensamos que había sido un accidente, hasta que más tarde se supo la causa al hacer la autopsia.
Koldo: Había colaborado con nosotros desde el primer disco, tanto en las letras como en la promo… Siempre íbamos juntos a la playa… Vamos, que era un colega-colega, muy cercano. Hemos metido su voz en la canción, de forma que si pones el vinilo al revés escuchas lo que dice.
Imagino que fue duro grabar una canción así.
Koldo: Pues mira, en realidad no, porque teníamos clarísimo que él tenía que aparecer de alguna manera en el disco, y hacer ese tema fue como un homenaje que nos hizo sentirle cerca.
Me hizo mucha gracia la canción “Basque Panther Party”. ¿Tiene algo que ver con la conexión entre las Panteras Blancas y MC5, otra banda que seguro os ha influido muchísimo?
Koldo: Claro, claro.
Úrsula: La lucha de los pueblos oprimidos, ya sea por el color de tu piel, por dónde has nacido, por lo que sea, es la misma lucha. Da igual ser “basque” que “black”.
Por edad, imagino que algo os pilló del Rock Radikal Vasco. ¿Os influyó?
Úrsula: A tope.
Es que ahora hay quien dice que era una etiqueta vacía de contenido, cosa de la que discrepo.
Koldo: Pero cómo va a estar vacía de contenido, si hubo una ebullición musical de la hostia. Estaba en todos lados, y los bolos eran acontecimientos sociales. Eran una locura.
Úrsula: Joder, si es que se hacían pogos ya desde la prueba de sonido (risas). Toda la juventud estaba ahí, no es como ahora que está más dispersa. En esa época todos éramos o punks o heavies.
Koldo: Mi hermano es seis años mayor y él sí que vivió a saco la época buena de Cicatriz, R.I.P., Kortatu, La Polla… Como me los ponía todos, yo empecé a mamarlo con 6 años.
Úrsula: Yo de pequeña solo hablaba euskera, y aprendí a hablar en castellano memorizando letras de Kortatu.
Academia de español Kortatu. ¡Ojo!
Úrsula: (Ríe). Sí, sí, al principio no entendía ni lo que cantaba, lo repetía en plan uachu-uachu como con el inglés.
Koldo: Luego yo también tengo otra hermana ocho años mayor, que me ponía cosas más ochenteras tipo Madonna.
Úrsula: ¡Pero eso no lo digas aquí, hombre!
¡De todo se aprende!
Koldo: Claro, claro, en realidad es superenriquecedor escuchar músicas diferentes, había cosas muy guapas, oye.
Para terminar, quiero preguntaros por el tema que os comentaba antes. ¿Cómo habéis visto todo el lío de KKR y los festivales?
Úrsula: A ver, a mí me parece que hay cosas que consumimos en las que hay intereses sionistas y pasan desapercibidas. Lo de los festivales es que tiene mucha visibilidad. Por supuesto estamos de acuerdo en boicotear a Israel para parar este genocidio como sea. Dejar de tocar en esos festivales pone en peligro la economía de bandas que de por sí ya viven en una precariedad tremenda, pero, por otro lado, todo el daño que se les pueda hacer está bien.
Vamos, que no tenéis una postura radical con esto.
Úrsula: Es que en realidad todos somos cómplices del genocidio. Estar aquí tomando un trago en una terraza en lugar de estar quemando algo… Yo qué sé… ∎