La primera conclusión que saca uno de una escucha de estas diez grandes canciones de Richard Thompson es el absoluto eclecticismo de un tótem del rock que tiene el sambenito de fundador del folk-rock británico. Si algo tiene claro es que toda la música que le gusta –flamenco, folk escocés, rock’n’roll primigenio, música árabe o power pop– tiene un origen común y está relacionada por la emoción. Pasado el shock sonoro, podemos apreciar que el inglés es un escritor y cuentacuentos excepcional: como hacen los grandes escritores, la narración en primera persona es un pretexto para ponerse una máscara, bajo la que hay comentario político, pequeños relatos costumbristas o thriller a ritmo de boogie motorizado de tres minutos. Quizá por esa bendita y genial libertad, Thompson no ha trascendido a nivel popular como otros.