Pandilla mutante. Foto: Òscar Giralt
Pandilla mutante. Foto: Òscar Giralt

Entrevista

The Horrors: los nuevos mutantes

The Horrors cumplen veinte años circulando a su propio ritmo por las carreteras circundantes del pop británico. En marzo publicaron “Night Life”, sexto trabajo en estudio en el que vuelven a poner de manifiesto que su música lleva tiempo desacoplada del etiquetaje industrial. Excomulgados desde muchos frentes, los chicos raros de la clase siguen ofreciendo valor a cada nuevo ajuste artístico. Su carismático líder, Faris Badwan, representa mejor que nadie la ambición para que su música siga sonando estimulante.

No suelen darse las condiciones en que se llevó a cabo la entrevista que sigue. Por lo general, estas suelen desembocar en fríos y cronometrados encuentros en compartimentos virtuales –antes telefónicos, lo que aún dificultaba más todo– entre el artista y el periodista. Sin apenas posibilidad de comprender la figura humana que se intenta desentrañar. Por eso, dentro del marco del Barcelona Psych Festival, poder asistir a los ensayos del show que The Horrors iban a ofrecer aquella noche como indiscutible principal reclamo de la jornada fue una suerte de afortunada excepcionalidad. Una vez allí, sin la exigencia de su público, el cantante Faris Badwan hizo escaparate de su carisma, su rareza cool y de ese rigor y compromiso con el sonido de la banda, bajando al centro del escenario vacío para seguir las prestaciones de una formación que en “Night Life” (Fiction-Virgin, 2025) convoca a Joshua Hayward (guitarra), Rhys Webb (bajo), Amelia Kidd (teclados) y Jordan Cook (batería).

En las distancias cortas, terminado el compromiso del ensayo, el frontman de The Horrors entierra cualquier conjetura sobre los aires altivos que suelen arrastrar los cantantes ingleses del universo rockero. Se mostró genuinamente cordial, detallista y tan dispuesto a tener la entrevista en las mejores condiciones sonoras –evitando los ensayos de los grupos que seguían– que guio, sin saber muy bien dónde se encaminaba, un recorrido por las entrañas de la sala Paral·lel 62 de Barcelona. Tras varias vueltas desorientadas por el backstage, finalmente encontramos un lugar idóneo para llevar a cabo una conversación relajada.

“The Silence That Remains”, vídeo dirigido por Sarah Piantadosi.

Dos décadas en activo y The Horrors no encajan claramente en ningún género determinado. Habéis tocado muchos palos. El rock gótico, el shoegaze, el post-punk, el motorik. Os sumergisteis en el revival del rock psicodélico y, últimamente, habéis abrazado las texturas electrónicas. ¿Es el cambio y la mutación algo inherente al ADN de la banda?

La gente dice que forma parte de nuestro ADN. A mí y creo que también a Rhys nos gusta siempre probar nuevas ideas solo para divertirnos, porque nos aburrimos fácilmente. Cuando empezamos un nuevo álbum, o a escribir las canciones, nos encontramos en un universo muy distinto a lo que estuviéramos escuchando. Las canciones salen de forma distinta. Pero no es algo planificado. Respecto a “Skying” (XL, 2011) y “Luminous” (XL, 2014) no hay un gran cambio. La producción es distinta, pero las canciones son mejores. En mi opinión, en “Skying” no eran tan buenas como en “Luminous”. Pero, sí, me gusta hacer cosas distintas, me divierte, y no me gustaría llegar a ese punto de tener las mismas ideas en plan “vamos a sacar un nuevo disco y vamos a escribir las canciones de la misma manera”. Creo que ha habido un método distinto de encarar las canciones en cada disco.

Este “Night Life” no hace referencia precisamente a salir de fiesta hasta las cinco de la mañana.

Un poco, pero también va sobre el insomnio.

Lo ligaba más con un sentimiento, un ánimo o un estado de oscuridad.

Había una especie de recompensa emocional. Tanto Ryhs como yo trabajamos bastante según el instinto. Hacemos cosas sin pensar mucho, espontáneas, de la manera que creemos que es la acertada. La más natural. Y luego lo examinamos y decimos “vale, ¿qué tenemos?”. Y empezamos a reflexionar sobre aquello que hemos hecho. Encuentro esta manera más estimulante. La creatividad debería ser algo natural. Creo que somos mejores si no le damos vueltas a algo. Nos gusta trabajar así porque significa que el resultado es menos predictivo para nosotros, pero también para el público. Nos gustaba la idea de “Night Life” porque se ajustaba a las distintas partes de nuestro mundo. Y sí, el insomnio tuvo una parte muy importante en este disco, así como en mi vida en general. He tenido muy poco descanso en los últimos tres años.

“La gente dice que el cambio y la mutación forman parte de nuestro ADN. A mí y creo que también a Rhys nos gusta siempre probar nuevas ideas solo para divertirnos, porque nos aburrimos fácilmente. Cuando empezamos un nuevo álbum, o a escribir las canciones, nos encontramos en un universo muy distinto a lo que estuviéramos escuchando”

Faris Badwan

Habéis incorporado a nuevos miembros en la banda, la teclista Amelia Kidd y el batería Jordan Cook. ¿Qué puedes explicar sobre estos cambios? ¿Estos ajustes han influido en que no sacasteis disco en los últimos siete años, desde “V” (Wolf Tone, 2017)?

No está relacionado. Es verdad que el último LP es de hace siete años, pero hemos sacado dos EPs en 2021. Así que no hace tanto que estuvimos haciendo nueva música con los nuevos miembros. Cuando pensamos en escribir y producir “Night Life”, en realidad no llevó demasiado tiempo. El proceso de grabación se extendió un año, quizá un año y unos meses. Pero no fue muy largo. Lo que sí que hicimos desde el anterior lanzamiento fue reorganizar la banda y repensar la manera en que podría funcionar. Un poco la manera en que podíamos escribir canciones y la forma en que podíamos presentar las cosas. Yo estaba trabajando con Amelia, la programadora de sintes. Trabajé con ella produciéndole su álbum en solitario. He trabajado con ella desde hace años. Lo mismo con Jordan. Hemos trabajado juntos en muchas cosas. Jordan también participó en el álbum de Amelia. Ambos son viejos amigos, así que no fue difícil añadirlos a la banda. Son la gente perfecta que añadir a un proyecto, y ahora tenemos una gran dinámica como banda. Es como sentir que se abren nuevas posibilidades con ellos dentro. Lo que es un sentimiento muy valioso después de veinte años con esto. Es el sentimiento de creer que podemos llevar el proyecto a cualquier nivel, y eso es muy gratificante.

En cuanto a lo instrumental, es como si las guitarras estuvieran dormidas.

Sí, hay menos guitarras, y la presencia de la electrónica es más notoria.

Han sido remplazadas con más capas electrónicas y sintetizadores.

Aunque algunos de los sonidos de guitarra suenan como sintetizadores. Pero sí, hubo menos guitarras en este trabajo, por lo general.

Es algo que parece un avance natural escuchando vuestras últimas referencias. No sé si puedes dar más detalles sobre la arquitectura sónica del disco.

Creo que durante la gestación de este álbum estuvimos escuchando mucha música electrónica británica. Movidas de los años noventa, del sello Warp y demás. Pero también black metal en algunos momentos. Y vuelvo a lo de generar un espacio: creo que cuando estás haciendo la producción de las canciones puedes hacer mucho con muy poco, y puedes hacerlo más poderoso con menos elementos. Y eso es lo que me entusiasma, creo que se sigue sintiendo bastante hazlo tú mismo, pero los momentos que son bastante hermosos y pulidos aún tienen esa crudeza, con los bordes sin pulir, y la batería no está perfectamente sincronizada, y eso me gusta. Las voces no están superaltas, ¿sabes? Pero hay más espacio. Así que es ese tipo de atmósfera la que intentábamos conseguir. Y eso es más importante para mí que cómo suena algo en concreto. Solo quiero que se sienta como un golpe, que conecte con tus emociones.

Amelia Kidd, Jordan Cook, Rhys Webb y Faris Badwan. Foto: Òscar Giralt
Amelia Kidd, Jordan Cook, Rhys Webb y Faris Badwan. Foto: Òscar Giralt

Me encanta “The Silence That Remains”, para mí es la mejor del disco.

Creo que es una de las mejores de The Horrors.

Sí, es muy buena. ¿Podrías explicar un poco el proceso de escritura y composición?

Mi padre sufrió un ataque al corazón, entró en coma. Estaba en el pueblo donde había vivido un tiempo de pequeño. No pisaba esas calles desde que tenía 11 años. Con mi padre ingresado y mi insomnio andaba vagando por esas calles, y pensé en cómo las relaciones con los cercanos cambian con el tiempo, a lo largo de la vida. Y creo que parte de las letras de este álbum tratan sobre eso, de procesar cosas del pasado y traerlo a nuevos espacios del presente sin causar dolor o pena. Creo que cuando puedes conectar verdaderamente a un nivel profundo de tus emociones y transmitir eso en una canción, entonces ese tema podrá ser escuchado una y otra vez a lo largo de los años. No importan las modas. Si una canción conecta con una parte emocional es lo que la convierte en universal. Y esa es la preocupación que tengo con mi música y que busco en la música de otras personas. En el pasado, The Horrors no siempre ha podido hacerlo. Y por eso creo que es una de nuestras mejores canciones, porque es genuina. Creo que “When The Rhythm Breaks” tiene también eso. Y “Lotus Eater” también un poco. El disco no es perfecto. El próximo será perfecto.

Para producir el disco viajasteis a Los Ángeles para trabajar al lado de Yves Rothman. ¿Cómo fue la experiencia?

Llegamos a él porque Yves trabaja con Yves Tumor y toca en la banda de este. O sea, produce sus trabajos y toca con él. Lo que me gusta de trabajar con él es que tiene mucha energía. Cuando se concentra en algo lo da todo. No descansa ni para comer. Tanto Rhys como yo somos un poco así, y no es fácil encontrar gente con ese nivel de entrega. Nos interesa trabajar con gente que le preocupa lo mismo que a nosotros, la banda es lo que más nos preocupa de nuestras vidas, es a lo que dedicamos todo el esfuerzo. Y trabajar con él fue muy provechoso, ya que ponía orden a nuestras ideas, que a veces tenemos demasiadas. Y Amelia también contribuyó añadiendo producción extra. Ella tiene su propia identidad y añadió ese 10% al sonido de la banda. Todo fue un proceso de equipo y disfruté mucho con esto. Fue además la primera vez que trabajamos un disco fuera del Reino Unido. Los Ángeles es un sitio bastante desolado y Estados Unidos está en un momento bastante oscuro, así que parecía como el sitio perfecto para llevar a cabo la grabación.

“Creo que durante la gestación de este álbum estuvimos escuchando mucha música electrónica británica. Movidas de los años noventa, del sello Warp y demás. Pero también black metal en algunos momentos. Y vuelvo a lo de generar un espacio: creo que cuando estás haciendo la producción de las canciones puedes hacer mucho con muy poco”

Faris Badwan

Me gustaba mucho Cat’s Eyes, el grupo que pusiste en marcha junto a Rachel Zeffira. ¿Sigues en contacto con ella?

Sí, ella vive en la misma calle. La veo casi cada día cuando estoy en Londres.

¿Y tenéis planes conjuntos?

Me gustaría. Siempre hablamos sobre esa posibilidad, pero Rachel vive una vida un poco extraña. Así que resulta difícil conseguir que esté en un sitio para crear algo. Creo que lo conseguiremos, lo que no sé es cuándo. Igual regresa y termina haciendo algo con The Horrors. Eso también podría ser. Rachel es una de las músicas más talentosas con las que he trabajado. La palabra “genio” está sobreutilizada, pero para referirme a ella la utilizaría. Y sí, me encantaría volver a trabajar con ella.

También has trabajado en el mundo del cine. Participaste en la banda sonora de “The Duke Of Burgundy” (2014), de Peter Strickland. Un match perfecto.

Me encantó trabajar en eso, es una película muy cool. Fui muy feliz con esa experiencia.

¿Dirías que el cine ha sido una fuente de inspiración para ti?

Totalmente. Siempre pienso en películas, el cine ha sido siempre una gran inspiración para mi música. Cuando hago música o pienso en texturas y sintetizadores, pienso en imágenes muchas veces. Incluso cuando escribes las letras o tratas de imaginar sobre qué trata la canción hay imágenes en mi cabeza. Y cuando combinas imágenes y música, entonces se amplifican unas y otras. Juntas adquieren un significado mayor que por separado. Es una cosa especial. Y, en cierta manera, siento que en otra vida me hubiera gustado hacer películas.

En tus redes sociales y entrevistas has demostrado un compromiso innegociable con la causa palestina que no es muy habitual entre músicos y artistas. Demuestras cierta valentía.

Soy mitad palestino, así que no tengo elección. Creo que entiendo a la gente que puede encontrar difícil posicionarse porque pueda dañar su carrera, pero para mí no es una opción. Y lo he pensado a veces. ¿Debería postear menos? ¿Debería no decir esto? Pero sería una traición si no lo hiciera. Así que es muy importante para mí. Y las cosas que importan, importan. Solo me preocupa hacer las cosas que de verdad me importan, relacionadas con The Horrors o no. ∎

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